Hay historias inmortales, únicas y que son un retrato de nuestra propia humanidad que a veces duermen en el olvido del tiempo y solo esperan a ser contadas de nuevo y una de esas historias es el relato de la vída del rey de Ítaca Ulises, quellas andanzas contadas por homero hace más de 2500 años , volverán a ser contada de nuevo gracias a que Christopher Nolan está realizando una nueva versión de aquel viaje, de aquella odisea. Pero mucho antes de que Christopher Nolan decidiera enfrentarse al mito de Ulises en su futura adaptación de la La Odisea, ya hubo quien se atrevió a llevar este viaje imposible a la gran pantalla.
y es que, en 1954, en plena era dorada del cine épico, el cine italiano nos ofreció una versión ambiciosa, ingenua y fascinante del héroe que lucha no solo contra monstruos y dioses, sino contra el paso del tiempo, la nostalgia y su propio destino. Con el rostro de Kirk Douglas, este Ulises no es solo un guerrero: es un hombre que intenta volver a casa.
Hoy, más de medio siglo después, cuando el cine vuelve a mirar hacia Ítaca de la mano de Nolan, merece la pena preguntarse: ¿qué tenía aquella versión clásica que todavía tiene vida para los nuevos espectadores? ¿Y qué puede enseñarnos esta película sobre la forma de contar historias de aventuras?
Y esto creará una pregunta que pronto tendrá respuesta, Nolan mirará a este clasico del peplum italiano o no, guardará la magia e ingenuidad de esta añeja película o no.
Así que es un momento ideoneo, mientras hacemos tiempo para ver el estreno de esta nueva adaptación, que miremos a tras y difrutemos de uno de esos clásicos inmortales una de esas películas que son un ejemplo de cómo el cine de entretenimiento tenía mucho más que ofrecer que muchas de las películas actuales.
Así que embarcaté en esta maravillosa aventura que es ULISES de Mario Camerini de 1954.
Ulises nació de una apuesta ambiciosa de dos gigantes de la producción italiana, Dino De Laurentiis y Carlo Ponti. En una época en el que el peplum reinaba en las sesiones dobles de los cines de todo el mundo—las historias de héroes clásicos, romanos y griegos vivía su auge en aquella época, pero siempre con presupuestos y producciones limitadas que le impedían competir directamente con Hollywood en espectacularidad y ambición.
Pero Ponti y de Laurentis no eran dos productores al uso, eran dos genios a la hora de optimizar recursos, de exprimir hasta el último dolar para conseguir que un film de producción italiana no sólo consiguiera competir contra el cine Estadounidense si no tambien ganarlo.
Con medios más limitados pero una enorme creatividad, consiguieron que El Ulises interpretado por Kirk Douglas y otro rostro clásico de las producciones Estadounidenses cómo era el de Anthoni Quiin se convirtiera directamente en un clásico en su tiempo. Y ensalzaran las figuras de ambos productores.
La clave del film y el éxito del mismo, estaba en hacer la película exportable a todo el mundo como una gran producción. Y ahí entra una decisión estratégica fundamental: fichar a una gran estrella de Hollywood.
El elegido fue Kirk Douglas, que en ese momento ya era un actor en ascenso con una presencia física y una intensidad perfectas para encarnar a Ulises y para contrapunto de este al Mexicano Anthony Quiin. Sus contrataciónes no fueron solo artísticas, si no que tenía un compenente altamente comercial: garantizaba distribución internacional y abría las puertas del mercado estadounidense y cómo un caballo de troya hacer pasar en el resto del mundo el film italiano como una gran superproducción norteamericana
El rodaje, como muchas producciones europeas de la época, fue una mezcla de ambición y limitaciones. Se filmó principalmente en Italia, aprovechando localizaciones naturales y estudios como Cinecittà Studios, donde se recrearon desde palacios hasta mundos mitológicos. Sin los recursos de Hollywood, el equipo tiró de ingenio: decorados teatrales, efectos prácticos y una puesta en escena que hoy puede parecer ingenua, pero que en su momento resultaba espectacular.
En cuanto al guion, el reto era enorme: condensar una obra gigantesca y episódica en poco más de hora y media. Los guionistas optaron por simplificar la estructura, centrarse en los momentos más icónicos de la novela —el cíclope, Circe, las sirenas— y, reforzar el arco emocional del personaje. Más que una adaptación literal, Y es que el secreto de esta obra está en la reinterpretación pensada para el público de su tiempo: directa, aventurera y con un fuerte componente romántico.
Verán el film comienza con la historia ya empezada, Ulises hace 10 años que partió a la guerra de troya y no ha regresado, dándolo por muerto y siguiendo la leyes, Penelope mujer de Ulises y reina de ítaca ha de tomar nuevo esposo entre unos pretendientes que sólo buscan el poder, mientras que ella intenta alargar la espera destegiendo por la noche el velo que por el día teje, aparece un nuevo pretendiente, en este caso sincero, fuerte y honesto Antinos, pero que guarda en secreto un oscuro y terrorifico plan.
Pero Ulises no está muerto, ha sufrido un naufragio y amnesico ha llegado en brazos de la princesa Nausica donde empezará una nueva vida, pero poco a poco Ulises recordará su epopeya que le enfrentará a sirenas, ciclopes y brujas.
Y hasta aquí te voy a contar el resto de la película tienes que verla y creeme disfrutarla tu, por que son de esas películas que tienen ese maravilloso olor a clasico, ese añorado olor a naftalina de aquellas añejas obras de los cincuenta que tanto se hechan de menos hoy en día.
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Pues bien sigamos con la reseña de esta obra maravillosa que es ulises.
Detrás de la cámara está Mario Camerini, un nombre quizá menos conocido hoy, pero fundamental en el cine italiano de la primera mitad del siglo XX.
Curiosamente Camerini no venía del cine épico. De hecho, había construido su carrera en los años 30 y 40 dirigiendo comedias sofisticadas y películas más cercanas al costumbrismo, muchas de ellas dentro del llamado cine de “teléfonos blancos”, centrado en historias elegantes y urbanas. Era un director sólido, con buen pulso narrativo y muy eficaz trabajando con actores, pero no precisamente alguien asociado a grandes espectáculos mitológicos.
Entonces, ¿por qué él?
La respuesta está en el momento de la industria. Cuando Dino De Laurentiis y Carlo Ponti deciden levantar esta superproducción, necesitan a alguien fiable, capaz de sacar adelante un rodaje complejo sin perder el control. Camerini tenía ese perfil: un director experimentado, disciplinado y con prestigio dentro de Italia que aúnque no tenía esperiencia en el género era considerado un buen cineasta con oficio suficiente como para sacar un film tan complejo como era este.
Además, su sensibilidad más humana encajaba con la visión de la película. Este Ulises no es solo un héroe mitológico, es un personaje emocional, casi neorealista en algunos momentos, y ahí Camerini aporta algo clave: convierte la épica en algo mas cercano, más centrado en el viaje personal que en el espectáculo puro y coreografías de luchas que eran de las que se nutrían los peplum italianos de la época
Su trabajo es excepcional e indica el buen ojo de los productores a la hora de enebrar este dificil hilo que era hacer una superproducción con fuentes economicas escasas.
Tras el estreno, la película funcionó muy bien a nivel internacional, especialmente en Estados Unidos, algo nada habitual para una producción europea de la época. Aquí fue clave la presencia tanto de Antohony Quiin como de Kirk Douglas, que atrajo al público americano y facilitó una distribución amplia. En taquilla, se puede considerar un éxito sólido: recuperó su inversión y ayudó a consolidar el modelo de coproducciones europeas con vocación global y ensalzar las carreras tanto de Carlo Ponti como de Dino de Laurentis
En Italia y en buena parte de Europa también tuvo una acogida notable. No fue solo una película más del momento: contribuyó a afianzar el auge del peplum y abrió la puerta a toda una ola de producciones similares que dominarían el mercado durante años.
En cuanto a premios estos fueron escasos, no estamos ante una película especialmente laureada en grandes festivales o galardones internacionales. Su reconocimiento fue más comercial que crítico en ese sentido. Sin embargo, sí tuvo una nominación relevante: fue candidata al Óscar al mejor guion, lo que ya indica el impacto que tuvo en la industria de Hollywood, no era nada facil que una produción externa a la industria hollywoodiense se colara en los premios de aquella época.
Con el paso del tiempo, su legado ha crecido y se ha convertido en todo un referente del cine clásico de los mitos y dioses griegos. Hoy se la recuerda como una de las primeras grandes adaptaciones modernas de la La Odisea y como una pieza clave en ese momento en el que el cine europeo decidió mirar de tú a tú al espectáculo americano.
Y ahora vuelve a la vida gracias a una adaptación de las aventuras de Ulises de la mano de Nolan y auqnue hay varias opciones más a las que acudir como es el telefilm la Odisea del 97 o más recientemente El regreso del 2024 con un gran Ralph Fhines como úlises, es cierto que ninguna ha estado a la altura de este maravilloso y viejo film de una época dorada como fue los años 50
Y bueno ya hemos terminado este consejo de esta semana, esperando de corazon te adentres en esta película, pero para terminar como es debido ya sabes que antes tengo que desearos dos cosas, la primera que seas inmensamente feliz o luches por ello, no hay mejor lucha que esa y segunda y como no puede ser de otra forma, que vivas el cine
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