viernes, 25 de septiembre de 2026

UN HOMBRE FENÓMENO 1945

 

Verán, Hay un tipo de comedia que parte de una idea tan sencilla como irresistible: poner a una persona en el lugar equivocado… y esperar a ver qué ocurre.

Son películas en las que las identidades se confunden, las apariencias engañan y, de repente, alguien se encuentra viviendo una vida que no le corresponde. Un hombre corriente puede acabar perseguido por una trama de espías sin comerlo ni beberlo como Con la muerte en los talones o alguien puede ser confundido con quien no es como pasaba en Con faldas y a lo loco.

Verán, son películas que por un pequeño accidente o una minima  mentira ,  termina creciendo hasta convertirse en una auténtica bola de nieve y todo gracias a esa herramienta literaria como es , el equívoco.

Porque cuando una persona está fuera de lugar, todo a su alrededor empieza a funcionar de una manera diferente. Las relaciones cambian, los personajes que la rodean reaccionan ante una identidad que creen conocer y, muchas veces, también aparece el romance. Porque pocas cosas funcionan mejor en una comedia que dos personas que se encuentran, se atraen… pero no saben exactamente con quién están tratando.

Es un mecanismo que el cine clásico de Hollywood explotó hasta las últimas consecuencias. Historias de impostores involuntarios, de dobles, de personajes que se hacen pasar por alguien que no son y de vidas que se cruzan por una casualidad aparentemente insignificante.

Y lo interesante es que, aunque estas películas están construidas alrededor del disparate, casi siempre existe debajo una historia muy humana. Personajes que quieren escapar de su rutina, personas que buscan una oportunidad, alguien que necesita ser reconocido o cómo es el caso de este film, en busca de una justicia aunque venga de forma sobrenatural

Y si hay un actor que parece hecho para este tipo de situaciones, ese es Danny Kaye.

Kaye tenía algo muy especial. Verán,  su rostro, su manera de hablar, su extraordinaria capacidad para cambiar de registro y, sobre todo, ese ritmo casi musical que tenía para la comedia, hacían que un simple malentendido pudiera convertirse en una auténtica catástrofe.

Era un actor capaz de interpretar al hombre más inocente del mundo y, unos segundos después, transformarlo en un autentico vividor y encima, resultar creible.

Con él, en este tipo de películas todo puede suceder: persecuciones, mentiras, situaciones absurdas, canciones, romances…. O lo que es lo mismo, películas que no te dan un respiro y seguro que alguna carcajada.

Para nuestra primera película del ciclo, vamos a empezar despacio, no es una de las grandes películas de Danny Kaye, pero muestra como pocas, esa maravillosa ingenuidad de su personaje. Por que si.

Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia, con todos vosotros UN HOMBRE FENÓMENO de 1945 dirigido por Bruce Humberston.

Verán, quiero ponerles en antecedentes, Samuel Goldwind el descubridor de Keye, fue el creador de Goldwind Pictures y que fue despedido por sus enfrentamientos con sus socios en una empresa que terminaría siendo la Metro Golwind Mayer pero sin él, así que se involucró en en la United Artist pero tambien por problemas, debía de de ser un hombre difícil, tambien abandonó y montó su productora Samuel Goldwing Company y contaba para la distribución de sus películas con la RKO, así que Keyes estaba bajo contrato de Goldwing.  Así que olvidensé de grandes presupuestos, casi toda la película son decorados interiores y efectos simples de superposición de imágenes, el director era un hombre de oficio pero no un referente. Dirigó varias películas de Tarzan pero no las de Weismuller si no las de Gordon Scott, trabaja en films con victor mature y en vez de encargarse de policiales de Philip Marlow lo hacía con Charlie Chan. Así que si esta obra iba a funcionar por algo, era por el maravilloso ritmo cómico de Danny Kaye y a fé que lo consigue, creo que en la película podemos contar con los dedos de una mano los planos que no sale él en pantalla.

Kaye, hace un trabajo sobervió desdoblandose en dos personajes que son hermanos gemelos y creo que para seguir reseñando el film te tengo que decir antes de que va.

Pero permitéme un parentesis para pedirte tres cosas, suscribeté si te gusta el canal y dale like al vídeo y Hype si estás a tiempo si te está gustando este ciclo. Veís he sido breve.

Pues vamos a ello

La historia comienza con dos hermanos gemelos que aunque se parecen físicamente, llevan vidas completamente diferentes.

Uno de ellos es un hombre culto, tranquilo y dedicado a los libros: un bibliotecario que lleva una existencia bastante alejada de cualquier tipo de aventura.

El otro, en cambio, es todo lo contrario. Es un hombre de mundo, simpático, desenvuelto y acostumbrado a moverse en ambientes nocturnos. Su vida está relacionada con un local llamado El Pelícano, donde trabaja y donde, como pronto vamos a descubrir, se ha metido en algunos problemas.

Ha sido testigo del asesinato de una persona a manos del ganster local, al colaborar con la policía lo que ha hecho el hermano vividor es ponerse una diana en el pecho, diana fatal ya que es asesinado y tirado al río. 

Mientras que su hermano mantiene una vida ordenada y culta, algo parece que va mal, justo cuando las cosas le empiezan a ir bien, ya que la bella encargada de la biblioteca ha puesto sus ojos en él y han quedado para cenar, pero una extraña melodía que sólo puede oir él le lleva a un parque, dando plantón a su amada dónde para su sorpresa, el fantasma de su hermano le pedirá que termine el trabajo por él, vuelva al pelícanos y meta en la carcel a su asesino. 

Cuando llega al local la apariencia física es suficiente para que todo el mundo crea que es él, pero el problema viene cuando tiene que cantar y bailar sin saber y sobretodo, cumplir su palabra de matrimonio.

 rodeado de personas que esperan de él un comportamiento que no comprende, que le hablan como si ya le conocieran y que parecen dar por hecho que sabe perfectamente qué está pasando. El problema es que él no tiene ni idea.

Complicandosele la misión encargada por su hermano y hasta ahí te voy a contar, el resto lo tienes que ver tu.

Y llegados a este punto, creo que conviene decir claramente qué tipo de película tenemos delante, porque quizá la mejor manera de disfrutarla sea precisamente no pedirle más de lo que pretende ofrecer.

Estamos ante una película tontorrona. Y lo digo en el mejor sentido posible.

Es una de esas comedias hechas para pasar un buen rato, para dejarse llevar por una historia disparatada, por los equívocos, por los personajes que aparecen y desaparecen y por todas esas situaciones disparatadas que juegan con lo fantástico y lo sobrenatural

No pretende ser una gran película, ni una comedia sofisticada, eso lo tienes que tener claro.

 Su mecanismo es mucho más sencillo: se busca una trama directa y el humor se basa en la corporalidad y gestualidad que imprimía Kaye en todos sus personajes.

Películas que simplemente quieren que te sientes, desconectes durante un rato y sonrías en una película amable. Muy amable.

Film de corte totalmente familiar, que si tienes niños se lo vana pasar en grande, el personaje del fantasma y del hermano les va ha hacer volar la imaginación, siendo una de esas películas que puedes ver en familia. Ya que en ningun momento se van a perder y quizá se rian más que tu.

Ahora bien, hay que hacer una pequeña advertencia si pensamos en el público más maduro, pero no tanto como para tener nostalgia del personaje.

Es posible que, de entrada, esta película les produzca cierto rechazo.

El ritmo es diferente, la forma de contar la historia es diferente y, evidentemente, el humor pertenece a otra época. Estamos hablando de una comedia de los años cuarenta, y eso se nota en absolutamente todo: en la manera de actuar, en los diálogos, en la puesta en escena y en el tipo de situaciones cómicas que plantea.

Y quizá estés acostumbrado al ritmo del cine actual y necesite la película que entres en su juego. Quizá que vuelvas a verlo con ojos de niño.

Pero precisamente por eso creo que puede resultar interesante.

Verás si te gusta el cine, descubrir a Danny Kaye es descubrir a un auténtico genio del humor.

Y si además tienes curiosidad por saber cómo trabajaban los grandes cómicos de Hollywood, cómo utilizaban el cuerpo, el ritmo, la voz, la expresión facial o incluso la música para provocar una reacción en el espectador, entonces esta película se convierte en una pequeña clase de interpretación cómica.

Y esto es especialmente interesante si algún día quieres dedicarte al cine o estudiar cine o simplemente y aunque pueda parecer contradictorio, adentrarte en un cine más avanzado y de autor

Ya que cuando uno empieza a mirar hacia atrás descubre herramientas aparentemente muy sencillas para crear una trama, pero que esconden mucho más. Y esta humilde comedia, tiene momentos que justifican por sí solo dedicarle esa hora y media.

Verán El momento en el que Danny Kaye y Vera-Ellen se ponen a bailar el número de Kali.

Es en si misma una escena icónica de la historia del cine con una cámara casi estática la corporalidad de Ellen y Kaye elevan el número a algo único, dos intérpretes con una capacidad física y un sentido del ritmo extraordinarios, perfectamente coordinados, convirtiendo la pantalla en un auténtico espectáculo.

Pero también hay que ser honestos con otro tipo de espectador al que esta película le puede resultar ser una tortura.

Verás, si tienes un gusto cinematográfico muy definido con el ritmo del cine actual, hay bastantes posibilidades de que esta película no sea para ti. Y no pasa absolutamente nada.

De hecho, creo que es importante decirlo antes de verla, porque así evitamos esa sensación de decepción que a veces se produce cuando entramos en una película esperando encontrar algo que, sencillamente no está

Si te gustan las comedias muy sofisticadas, con diálogos especialmente ingeniosos, personajes complejos o un humor más sutil, probablemente aquí vas a encontrar una propuesta demasiado sencilla.

Si necesitas verosimilitud en los acontecimientos, a ver no he analizado la película, pero estoy seguro que tendrá agujeros de guón como un piano de grandes

Y si además tienes poca paciencia con el humor físico, o simplemente no te hacen gracia... pues puede ser que busques carcajadas que no ocurran.

Así que estáis advertidos. si lo veís bajo vuestro riesgo.

Y ya nada más, la semana que viene volveremos con un peso pesado en la filmografía de Kaye, así que sólo queda despedirme esperando que seas inmensamente feliz y como no puede ser de otra forma. que vivas el cine 


 


 

 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Aquel genio de la comedia DANNY KAYE

 verán hoy comenzamos un ciclo muy personal, hoy nos detenemos a contemplar una figura que parece haberse desvanecido en el retrovisor de las nuevas generaciones. Al igual que un fantasma solitario en la bruma de una carretera, su trabajo, su obra, su maestría ha quedado borrosa e invisible para el espectador actual. Hoy os presentamos al maestro de la comedia Danny Kaye

Un hombre que, durante las décadas de 1940 y 1950, personificó la alegría más pura, el dinamismo y la genialidad polifacética en la era dorada de Hollywood. Hablo de Danny Kaye. Detrás de sus trabalenguas imposibles, sus bailes milimétricos y su magnética melena pelirroja —que en realidad era un castaño teñido por exigencias del estudio— se escondía un hombre complejo, atrapado entre las feroces corrientes políticas de su tiempo y los secretos de una vida íntima que el mundo de entonces no estaba dispuesto a aceptar.

Para entender al mito, debemos viajar al Brooklyn de 1911. Allí nació bajo el nombre de David Daniel Kaminsky, en el seno de una humilde familia de inmigrantes judíos ucranianos. Su infancia no fue fácil y la pérdida temprana de su madre lo empujó a buscar refugio en el mundo del entretenimiento. Abandonó los estudios siendo un adolescente y comenzó a foguearse en el llamado Borscht Belt, un circuito de hoteles vacacionales en las montañas de Catskills. Allí asumió el rol de tummler, una palabra yiddish que define al animador todoterreno encargado de hacer reír a los huéspedes a cualquier hora, pasara lo que pasara. cómo si de un bufón medieval se tratara.
 En ese gimnasio del directo, Danny Kaye aprendió el arte de la improvisación, la pantomima y el control absoluto de su cuerpo.
El punto de inflexión definitivo llegó en 1941, sobre las tablas de Broadway. En el musical Lady in the Dark, Kaye interpretó una canción titulada "Tchaikovsky". En ella, lograba la hazaña de recitar los nombres de cincuenta compositores rusos a una velocidad vertiginosa, en apenas treinta y ocho segundos y sin parecer tomar aire. Esa demostración de virtuosismo vocal encandiló al magnate del cine Samuel Goldwyn, quien supo de inmediato que ese joven de Brooklyn tenía que ser una estrella de la pantalla grande.
El Hollywood de la posguerra cayó rendido a sus pies. Películas como Un hombre fenómeno, La vida secreta de Walter Mitty y, más tarde, el clásico navideño Navidades blancas junto a Bing Crosby, consolidaron su estatus. Su cumbre cinematográfica llegaría con El bufón de la corte, dejando para la historia de la comedia, la legendaria rutina del trabalenguas sobre "el cáliz con el veneno". Kaye era una fuerza de la naturaleza que cantaba, bailaba y desparramaba una energía casi infantil que aliviaba las tensiones de una sociedad que salía de los traumas de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, a finales de los años cuarenta, el ambiente en Hollywood se volvió asfixiante. La irrupción del Macartismo y la caza de brujas del Comité de Actividades Antiamericanas sembraron la paranoia. Danny Kaye, un hombre de firmes convicciones progresistas, se unió al Comité de la Primera Enmienda junto a figuras como Humphrey Bogart y Lauren Bacall, viajando a Washington para protestar contra la persecución a sus compañeros. Aunque su enorme popularidad y su posterior volcado hacia causas benéficas evitaron que fuera formalmente procesado o incluido en las listas negras oficiales, el FBI mantuvo un expediente abierto sobre él. El miedo a perderlo todo obligó al cómico a medir cada paso y a moderar su perfil público en un Hollywood donde una simple sospecha destruía carreras para siempre.
Pero la hostilidad del entorno no solo eran amenazas a sus ideas políticas; también cercaba su vida más íntima. Danny Kaye estuvo casado durante décadas con Sylvia Fine, una mujer brillante que fue la arquitecta invisible de su éxito, componiendo casi todas las complejas canciones y monólogos que él defendía en escena. Su matrimonio fue una sociedad profesional inquebrantable, pero en lo personal, la realidad era muy distinta. Tras la fachada del hombre de familia feliz, Kaye vivió su homosexualidad en una clandestinidad impuesta por la época.
En los mentideros de la industria cinematográfica siempre resonó con fuerza el rumor de su romance más profundo y doloroso: una relación secreta de diez años con la leyenda del teatro británico, Sir Laurence Olivier. Biógrafos y testimonios de la época apuntan a que este vínculo transformó la vida de ambos actores, quienes debían inventar excusas, viajes compartidos con amigos comunes como Noël Coward y encuentros discretos para poder amarse lejos de las cámaras y los cotilleos.
Era en un tiempo donde la homosexualidad era perseguida por la ley y castigada con el ostracismo absoluto de aquellos que eran descubiertos, impidiendoles trabajar en una industria implacable con el diferente. 
Mantener esa doble vida generó en Kaye un carácter a menudo distante, frío y sumamente autoexigente detrás de las cámaras, un contraste radical con la calidez desbordante que proyectaba en sus películas.
Con los años, el cine fue espaciando sus llamadas, y Danny Kaye decidió canalizar su inmensa energía hacia horizontes asombrosos. Se convirtió en un chef experto en cocina china, obtuvo la licencia de piloto comercial acumulando miles de horas de vuelo, e incluso llegó a ser copropietario del equipo de béisbol de los Seattle Mariners. 
Pero su legado más imperecedero fuera de las pantallas fue su labor como el primer Embajador de Buena Voluntad de UNICEF. Durante más de tres décadas, Kaye recorrió el mundo entero pilotando su propio avión para llevar vacunas, recursos y, sobre todo, risas a los niños de los rincones más desfavorecidos del planeta. Decía que los niños eran el recurso natural más valioso del mundo. Su entrega le valió el reconocimiento internacional y un premio Óscar honorífico por su labor humanitaria.
A comienzos de los años ochenta, la salud del artista empezó a quebrarse. En 1983 se sometió a una cirugía de bypass quíntuple, que curioso que fuera el corazón el que le fallara, pienso que quizá por todo lo que lo había usado en hacer reir y ayudar a los demás, en mi mente, esa generosidad hizo que le pasara factura. 
Fue durante los procedimientos hospitalarios de esa época cuando, a causa de una transfusión de sangre contaminada, contrajo hepatitis C, una enfermedad que deterioró gravemente su organismo en sus últimos años vida.
Danny Kaye falleció el 3 de marzo de 1987 en Los Ángeles, a los 76 años de edad, debido a complicaciones cardíacas y de la hepatitis que había contraido en el hospital. 
Se marchaba un hombre que había hecho reír a millones de personas mientras cargaba en silencio con las tensiones de un mundo que le obligaba a ocultar quién era realmente. 
Hoy, al rescatar su nombre, no solo recordamos al genio que desafiaba a la respiración con sus canciones, sino al ser humano complejo que, a pesar de las sombras y de la intolerancia de su tiempo, eligió regalarle al mundo su luz más brillante.
Y desde aquí, desde este humilde canal de cine, vamos a reseñar sus mejores películas, esperando que algún joven conozca su obra, disfrute de su comedia que por que no decirlo es muy tontorrona y que ese fantasma de la carretera que desapareció al pasar, vuelva a saludarnos con una sonrisa sincera por el retrovisor.
Así que señoras, señores, niños y niñas con todos ustedes el ciclo de Danny Kaye y que vivan el cine

martes, 22 de septiembre de 2026

Hollidey Inn

Cuando llegan estas épocas del año, parece que el calendario nos obliga a una tregua. Las luces parpadeantes, el frío en las aceras y esa extraña sensación de que el tiempo, de repente, se acelera y a la vez se detiene.

Vivimos nuestros días a todo color intermitente de la decoración del arbol o las aceras, todo en alta definición. Pero cuando llegamos y nos refugiamos en casa, los sueños que nos habitan vuelven a ser en blanco y negro, con su textura granulada de  viejas películas de la Paramount, la elegancia de un smoking bien ajustado y el sonido inconfundible de una orquesta de swing que empieza a afinar sus instrumentos en la penumbra.

En estas fechas, nos aferramos colectivamente a una fantasía muy concreta: la idea de que los problemas, por muy grandes o enrevesados que parezcan el resto del año, pueden desaparecer mágicamente con los compases de un viejo musical de los años 40.

Basta con que se levante el telón para que el mundo exterior se congele detrás de un escaparate de atrezo. 

Los, niños, los regalos y esa nieve de mentira de las bolas de navidad.

Y en ese momento junto al crepitar de la chimenea, en la televisión emiten una de Fred Astaire.

Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA. con todos vosotros Hollidey Inn o cómo se tituló en España 15 días de placer dirigida por el especialista en el género Mark Sandrich.

Porque los grandes musicales clásicos, esos que resisten impertérritos el paso de las décadas. Parten siempre de una Santísima Trinidad infalible: una historia amable que nos reconcilia con el mundo, un reparto mítico capaz de flotar sobre el suelo, y una partitura que esté a la altura... y qué altura la de esta película.

Aquí las canciones son el motor del tiempo. Y es que detrás de cada pentagrama se encuentra uno de los más grandes compositores de la historia de la música popular norteamericana: Irving Berlin.

Hablar de Berlin es hablar de un puente invisible, elegante y eterno entre el viejo musical de Hollywood y la sofisticación del jazz. No es casualidad que muchos de los estándares de jazz más memorables, esos que cualquier pianista y cualquier aficionado venera en el Real Book, lleven su firma. Berlin tenía una capacidad casi alquímica para destilar la melancolía, el romance y la alegría en melodías aparentemente sencillas pero armónicamente impecables.

En Holiday Inn, esa genialidad alcanza cotas mayúsculas. Cada canción es un mecanismo de relojería pensado para atraparnos, un recordatorio de que la música de aquella época no solo acompañaba a las imágenes, sino que les daba alma.

Aquí encontramos una de las partituras más míticas de estas fechas navideñas White Christmas que parece que siempre estuvo ahí, pero fue una canción creada para este film, en donde la voz de Bing Crosby y Martjori Reinolds y ahora vamos a ese reparto maravilloso donde el crooner por excelencia Crostby vuelve a demostrar no sólo su poderío vocal, si no su buen hacer frente a la cámara, junto a él uno de los mayores bailarines de la historia del cine, por no decir el más grande, su nombre es sinónimo de elegancia, el gran Fred Astaire, siempre me pareció que la gravedad influía de diferente forma a él, parecía flotar en el aire, suspendido en el aire de manera imposible demostrando un control corporal más allá de lo humano y por último el director de Sombrero de copa o de esta joya del cine Holliday inn, que pocas veces se nombra como film navideño, el gran director de cine Marck Sandrich.

La historia arranca en el bullicio de Nueva York, en plena Nochevieja. Allí tenemos a un trío artístico incombustible: Jim Hardy, interpretado por Bing Crosby; Ted Hanover, al que da vida un pletórico Fred Astaire; y Lila Dixon, la bailarina que comparte escenario y afectos con ambos.

Jim está cansado del ritmo frenético de los escenarios, de las giras interminables y del divismo de la vida artística. Su gran sueño, su fantasía de hombre cansado de aplausos, es retirarse al campo, comprar una granja en Connecticut y llevar una vida apacible dedicado exclusivamente a la agricultura y a la tranquilidad rural. Por su parte, Ted y Lila quieren seguir triunfando en la gran ciudad.

Las cosas se tuercen cuando, en la víspera de separarse artísticamente, los planes de futuro y los romances se cruzan de la peor manera, dejando a Jim con el corazón roto y un billete de ida hacia una granja que resulta ser mucho más ruinosa de lo que esperaba.

Es entonces cuando a Jim se le ocurre una idea brillante y excéntrica: transformar esa granja deprimida en un local muy especial... un hotel que solo abrirá sus puertas los días festivos del año, ofreciendo un espectáculo único para cada celebración.

Y es ahí, en ese refugio campestre donde cada fiesta del calendario se convierte en un evento musical, donde el destino de los tres protagonistas está a punto de dar un giro completamente inesperado cuando conoce a una bailarina Linda, pronto aparece una atracción entre ambos pero que el miedo al otro lleva a no declararse

Y de repente Lila ha dejado a Ted y este aparece en borracho en el local de su amigo y por casualidad baila con Linda, de repente aparece a la vista una nueva pareja de baile para Ted... pero Jim, temeroso que de que le robe a la mujer de su vida intenta boicotear las intenciones de su amigo y hasta aquí te voy a contar el resto de la película la tienes que ver tu.

Holiday Inn nos recuerda que el cine clásico tenía la rara habilidad de crear un hogar temporal para el espectador. Y hoy, ochenta años después de su estreno, sigue siendo ese lugar al que siempre apetece volver cuando fuera hace frío, las luces parpadean y necesitamos que, al menos durante un par de horas, los problemas vuelvan a resolverse al ritmo de un viejo número musical

Cierto es que la historia nos narra una época diferente de los estados unidos, donde Astaire puede bailar con un cigarrillo en la boca, o como en la festividad de Habraham Lincond celebran la abolición pintandose la cara de negro Y Crostby y Reynolds aparecen maquillados y no hay que olvidar la fecha 1942 en plena segunda guerra mundial, con lo que no falta el momento patriotico.

Pero eran otros tiempos, otra época y no se puede juzgar con los ojos de hoy.

Así que con este clásico músical de navidad, me voy a despedir de todos vosotros, deseando que en estas fechas seas inmensamente feliz y cómo no puede ser de otra forma, que vivas el cine 

 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

EL ESCRITOR 2010

Verás, quiero hablarte de un tipo de películas que personalmente me encanta, ese que te crea una incomodidad extraña, cómo si una tela de araña invisible se cerniera sobre el personaje  en  entramados de verdades a medias e investigaciones paralelas, esas películas que nos hacen sentir la paranoia en carne propia. Esa opresión claustrofóbica donde poco a poco la atmósfera se vuelve tan densa que casi te cuesta respirar. 

Esas películas usan el arte del doble juego. El arte de jugar con las cartas escondidas, no solo para el protagonista, sino también para ti y a lo largo de la historia, el cine nos ha regalado verdaderas obras maestras de este subgénero de la sospecha. Esos thrillers psicológicos que te hacen estallar tu cabeza. Directores que son auténticos grandes maestros del ajedrez, que colocan las piezas de forma tan sutil que no te das cuenta de la trampa hasta que ya es demasiado tarde.

Pienso en clásicos donde el entorno se convierte en un personaje más y la película que vamos a reseñar hoy, pertenece a esas joyas del cine.
Por cierto, últimamente me estoy centrando en películas que se pueden ver gratis, bueno a coste de ver unos anuncios, pero gratis a tus bolsillos, por lo menos en España que es donde vivo, y esta película la tienes totalmente gratis en Rakuten TV hoy en día, no sé por cuanto tiempo, pero cuando publique este vídeo si quieres disfrutar del film, lo tienes disponible.
Y ahora sí. Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes EL ESCRITOR film estrenado en el 2010 y dirigido por Roman Polanski.
Para entender la película de la que vamos a hablar, primero hay que entender a la mente detrás de la cámara: Roman Polanski. Hablar de él es hablar de uno de los cineastas más brillantes, pero también más complejos y perturbadores de la historia del cine. Su vida parece maldita, marcada por la tragedia del Holocausto en su infancia y el brutal asesinato de su esposa Sharon Tate a finales de los sesenta a manos de la familia Mason. Y de una condena en EE.UU. que le impiden pisar terreno norteamericano.
Y parece que toda esa oscuridad personal se ha traducido siempre en su cine. Polanski es, por excelencia, el director del encierro y de la paranoia. Nadie como él sabe rodar la pérdida de la cordura dentro de cuatro paredes. Lo hizo en su famosa "Trilogía del apartamento" (Repulsión, La semilla del diablo, El quimérico inquilino). Es un especialista en hacernos sentir incómodos sin saber muy bien por que.
Pero curiosamente hasta que llega esta película, se había refugiado en el cine de época y en las adaptaciones literarias, como El pianista u Oliver Twist. Películas académicas, magistrales, pero alejadas del suspense del que es un maestro
Esta película de 2010 supuso su regreso triunfal al thriller psicológico y político más puro. Es una obra de madurez absoluta a sus más de 75 años. Donde habla de algo que tan de moda estaba en los 2000, antes de que el chat GTP ayudara a los que no sabían unir dos lineas a escribir un libro y eran los escritores fantasmas cómo se dice en el restro del mundo o escritores "negros" cómo se les dice en España, esos mercenarios de las letras que escribían un libro para que otro lo firmara.
Y Bueno, creo que ha llegado el momento de contaros de que va el film, como siempre sin spoiler. Pero antes dejame que te recuerde que si te gustan mis reseñas, si te apetece conocer ese cine imprescindible de todas las épocas y géneros, suscribete y así por ejemplo, podrás ver esta película antes de que la quiten del catálogo. cómo ves todo son ventajas, no lo dudes más y dale al botón y a la campanita.
La historia arranca con un encargo aparentemente soñado para cualquier escritor fantasma profesional, interpretado magistralmente por Ewan McGregor. A nuestro protagonista le ofrecen una oportunidad de oro: terminar las memorias de Adam Lang, un ex primer ministro británico encarnado por Pierce Brosnan. Es un trabajo de urgencia, pagado con una cifra astronómica de dinero, pero que viene con una sombra muy oscura: el escritor anterior, el que empezó el libro, acaba de morir ahogado en extrañas circunstancias en una playa de la costa este de Estados Unidos.
Aun así, la oferta es demasiado tentadora para rechazarla. El escritor acepta y viaja de inmediato a una espectacular, pero fría e inhóspita mansión en una isla de Massachusetts, donde el político se esconde del mundo junto a su esposa y su equipo de asesores.
Al llegar allí, el ambiente es asfixiante. La mansión es una fortaleza de hormigón y cristal rodeada por la lluvia y la niebla. Las medidas de seguridad son extremas. El manuscrito original con las memorias del político es un secreto de estado y está guardado en una caja fuerte de la que no puede salir de la casa bajo ninguna circunstancia y el escritor tiene que trabajar  vigilado casi las veinticuatro horas del día.
Y justo cuando se dispone a poner orden en esas páginas, estalla la bomba informativa: el ex primer ministro es acusado públicamente de crímenes de guerra.
Y hasta aquí te voy a contar, el resto de la película obviamente tienes que verla tú y sobretodo disfrutar de este thriller magistral, obra de uno de los genios del género.
Detrás de este guión hay una novela magnífica. el best-seller político titulado The Ghost (El fantasma), escrito por el célebre periodista y novelista británico Robert Harris y publicado en 2007
el propio novelista co-escribió el guión mano a mano con Roman Polanski. Esto se nota en cada línea de diálogo. Harris aportó su profundo conocimiento de las cloacas de la política de Reino Unido (de hecho, el personaje del Primer Ministro está descaradamente inspirado en Tony Blair), mientras que Polanski inyectó su pulso maestro para el suspense y la paranoia cinematográfica. Realizando una de las mejores tramas de suspense psicológico de este nuevo milenio.
Para armar el reparto, El director buscó un contraste perfecto. 
En el papel principal necesitaba a alguien que transmitiera normalidad, un hombre común atrapado en un laberinto. Y lo encontró en Ewan McGregor, que firma una de las actuaciones más sutiles y magnéticas de su carrera, interpretando a este escritor que ni siquiera tiene nombre en toda la película (en los créditos aparece simplemente como "El fantasma")
Y frente a él, el espejo político: Pierce Brosnan. La elección es brillante. Brosnan arrastra consigo el carisma magnético de su pasado como James Bond, pero aquí Polanski lo pervierte, usándolo para dar vida a un líder sumamente encantador, pero profundamente ambiguo, acorralado y frío YJunto a ellos, dos secundarias de lujo como Olivia Williams (la inteligente y amargada esposa del político) o Kim Cattrall que completan el reparto en un casting que funciona como un reloj suizo.
El rodaje comenzó en febrero de 2009. Y aquí viene el auténtico "giro de guión" de la producción real. Como sabéis, la historia transcurre casi por completo  en Massachusetts, Estados Unidos. Sin embargo, Roman Polanski no puede pisar suelo estadounidense desde 1978 debido a sus problemas legales con la justicia de ese país. Si ponía un pie allí, sería inmediatamente arrestado.
¿Cómo lo solucionó? Con un truco de magia cinematográfica absoluto. La película se rodó casi íntegramente en Alemania. Los estudios Babelsberg en Potsdam acogieron los interiores, mientras que las gélidas, grises y lluviosas playas de la isla de Sylt en el Mar del Norte y la isla de Usedom en el Mar Báltico se convirtieron, mediante un diseño de producción espectacular, en la costa de Massachusetts. Polanski logró recrear América desde Europa central. De hecho, para los pocos planos generales necesarios de coches circulando por Estados Unidos, se envió a una segunda unidad de rodaje a Massachusetts, pero sin Polanski y sin los actores principales. Un auténtico encaje de bolillos que demuestra que las fronteras reales no son rival para esto que llamamos la magia del cine
A pesar de toda la polémica que rodeaba a su director y de la que no voy a entrar por que aquí hablamos de cine.,
el mundo se rindió ante la película. Su gran prueba de fuego fue en febrero de 2010 en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín.
El escritor arrasó y Roman Polanski se llevó el Oso de Plata al Mejor Director. Pero el verdadero tsunami de premios llegó en los Premios del Cine Europeo, donde la película fue la reina absoluta de la edición ganando 6 premios, incluyendo Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor para Ewan McGregor y Mejor Guión.
 La crítica internacional coincidió de forma unánime: era un regreso soberbio a su mejor nivel al género del suspense, calificándola como un thriller impecable e inteligentísimo.
La película, que tuvo un presupuesto estimado de unos 45 millones de dólares, una cifra considerable para una producción europea. 
logró recaudar más de 60 millones de dólares en todo el mundo, funcionando especialmente bien en los cines de Europa y manteniéndose durante semanas gracias al "boca a boca" de los espectadores que salían fascinados del cine. Se convirtió en ese tipo de éxito silencioso: una película que no necesita blockbusters ni superhéroes para llenar salas, demostrando que el público general de aquel momento, todavía tenía hambre de buen cine de suspense, de historias maduras y de conspiraciones políticas bien hiladas.
Llegados a este punto, la pregunta es obligatoria: ¿Te va a gustar El escritor? Vamos a ser muy claros para que no pierdas el tiempo.
Esta película te va a entusiasmar si eres de los que disfrutan del suspense a fuego lento. Si te apasionan esas historias donde la atmósfera es tan importante como el argumento. Te va a encantar si eres fan del cine clásico de intriga, de directores como Alfred Hitchcock o el primer Brian De Palma, donde cada plano, cada encuadre y cada sombra están puestos ahí por una razón.
Si te gustan los thrillers políticos inteligentes (esos donde la tensión no se resuelve a golpes o con tiroteos, sino con una frase demoledora en un despacho blindado o con un descubrimiento en una página amarillenta), esta es, sin duda, tu película. Es un festín para los amantes de los rompecabezas, de las conspiraciones realistas y de las actuaciones sutiles. Si disfrutas sintiendo esa paranoia constante de la que hablábamos al principio... vas a gozar cada minuto y por cierto, si te parece ver uno de los últimos trabajos de Edi Wallach, está película también cumple en ese aspecto 
Ahora bien, vamos con la otra cara de la moneda. Esta película NO es para ti si lo que buscas es acción desenfrenada.
Si estás esperando persecuciones de coches espectaculares, explosiones cada diez minutos o un ritmo frenético de videoclip, te vas a aburrir soberanamente. El escritor se toma su tiempo. Es una película gris, fría, lluviosa, donde los personajes hablan mucho y corren poco.
Tampoco te va a gustar si necesitas que el guión te lo dé todo masticado y explicado con subtítulos. Polanski exige que estés atento, que mires el fondo de la pantalla, que unas los puntos por ti mismo. Si buscas un entretenimiento ligero para desconectar el cerebro un viernes por la tarde después de una semana dura, busca otra opción, porque esta película te va a pedir que actives las neuronas desde el primer segundo hasta su icónico y brillante plano final.
Así que dicho esto, ya vamos a ir dando por terminada esta reseña que como te he dicho antes, la tienes en españa gratis en Rakuen tv. y que si eres de otro país, seguro que la encuentras por este océano que es internét.
con lo que sólo me queda marcharme, deseandote que seas inmensamente feliz o luches por ello y cómo no puede ser de otra forma. QUE VIVAS EL CINE