lunes, 28 de septiembre de 2026

Hay una guerra en tu armario y no lo sabes.

 

Qué bueno verte por aquí. Ven, te guardo justo esa mesa al fondo, la que está al lado del piano de cola, donde la luz apenas molesta. 

 acomódate en ese sillón de terciopelo oscuro, que la noche es larga y aquí adentro el tiempo parece que se detiene un poco. Pide lo que te apetezca para empezar, tal vez un trago suave o algo mas fuerte y deja que el pianista empiece a acariciar las teclas con esas notas bajas de jazz. 

Mientras te sirven y te acomodas, déjame que te cuente algo, una historia que me vino a la cabeza el otro día mirando el lomo de un viejo libro y que no me he podido quitar de la cabeza, porque a veces los grandes relatos de la historia humana no ocurren en los salones de los parlamentos ni en los campos de batalla imperiales, sino en los sitios más insospechados, como un valle tranquilo surcado por un río donde el agua corre fría y constante.

Imagínate por un momento un pueblo, un lugar apartado, de esos donde todo el mundo se conocen desde que nacen y el aire huele a humedad matutina y a tierra trabajada; un pueblo que, de repente, se ve completamente dividido, rajado por la mitad no por una cuestión de ideologías políticas o de fronteras invisibles, sino por la sombra alargada de dos industrias colosales que respiran al mismo ritmo y que compiten por el mismo aire. Pero no pienses en una rivalidad ordinaria, de esas que se quedan en la puerta de la fábrica o en la barra del bar a la hora del vermut; hablamos de una fractura tan profunda, tan visceral y obstinada que los propios habitantes, los vecinos de toda la vida, los muchachos y las muchachas que crecieron corriendo juntos por las mismas calles empedradas, tenían prohibido, de manera casi tácita pero implacable, casarse con alguien de una familia que trabajara para la otra empresa. Era como si pertenecer a un bando o al otro determinara tu sangre, tu lealtad y hasta la forma en la que mirabas a los ojos a la gente al doblar la esquina.

Y si te dijera que a este lado de la barra, mientras te tomas esa copa, te confieso que en realidad conoces perfectamente a esas dos empresas, que no te estoy hablando de un confín lejano y exótico, sino de algo que te acompaña todos los días de tu vida con absoluta naturalidad? Si te comentara que, si abres ahora mismo las puertas de tu armario en casa, lo más probable es que encuentres artículos, no de una de ellas, sino de las dos, conviviendo en el mismo estante como si nada ocurriera entre ellas? Porque esas dos empresas que partieron un pueblo en dos mitades irreconciliables son, nada más y nada menos, que Adidas y Puma, dos gigantes globales que hoy visten al mundo entero pero que nacieron de las entrañas de una misma tierra y de una misma sangre.

Todo comenzó mucho antes de que el mundo vistiera sus marcas, en una pequeña localidad alemana llamada Herzogenaurach, atravesada por el río Aurach, donde dos hermanos, Adolf y Rudolf Dassler, decidieron poner en marcha un modesto taller de calzado en el lavadero de su madre a principios de los años veinte. Eran dos caracteres completamente opuestos: Adi, el artesano callado, perfeccionista, el genio silencioso que pasaba horas diseñando la zapatilla perfecta para que el pie del deportista volara sobre la pista; y Rudi, el extrovertido, el hombre de negocios implacable, el vendedor nato con una labia capaz de convencer al mismísimo diablo de que necesitaba un par de botas con clavos. Juntos formaron un tándem imparable que sobrevivió a crisis, a tiempos oscuros y a la escasez de entreguerras, vistiendo incluso a atletas legendarios que ganaron medallas de oro bajo la atenta mirada de los jerarcas de la época. Pero esa tensión creativa, esa chispa constante entre dos personalidades tan fuertes, empezó a acumular fricciones subterráneas, malentendidos familiares, rencores acumulados durante los bombardeos y, sobre todo, una convivencia asfixiante bajo el mismo techo empresarial que terminó por estallar en mil pedazos tras la Segunda Guerra Mundial, provocando una separación tan drástica y definitiva que los hermanos rompieron toda relación para siempre, dividiendo el negocio, los trabajadores y hasta el alma de la localidad en dos facciones enemigas.

A partir de aquel momento, la competencia directa dentro del pueblo se convirtió en un surrealismo cotidiano que hoy nos cuesta creer; las circunstancias en esa comarca eran tan especiales y singulares que rayaban en lo absurdo. El pueblo entero se convirtió en un tablero de ajedrez donde las lealtades se medían por los pies: los panaderos, los carniceros, los camareros de los bares e incluso los curas de las parroquias sabían perfectamente de qué bando era cada ciudadano según el calzado que llevaba puesto al entrar por la puerta. Si ibas a la carnicería de los partidarios de Adi, ni se te ocurría aparecer con unos zapatos salidos de la fábrica de Rudi, porque el trato cambiaba de inmediato y las miradas se volvían de hielo. Había dos clubes de fútbol, dos panaderías de referencia, y las familias evitaban cruzarse por la acera de enfrente como si pisar territorio enemigo fuera una traición imperdonable, convirtiendo la vida diaria en un pulso silencioso donde la tensión se podía cortar con un cuchillo mientras las máquinas de ambas fábricas zumbaban día y noche a un lado y al otro del río Aurach.

Con los años, sin embargo, aquella guerra fratricida de trincheras locales trascendió las fronteras del pequeño valle bávaro para convertirse en una expansión imparable que conquistó los estadios, las pistas de atletismo y las calles de todo el planeta. Ambas marcas crecieron de manera exponencial, espoleadas precisamente por el odio mutuo y por la necesidad obsesiva de superar al hermano en cada innovación, en cada contrato publicitario y en cada gran evento deportivo internacional, hasta consolidarse hoy en día como auténticos referentes indiscutibles de la industria deportiva mundial. Lo que empezó como una pelea de taller en un pueblo perdido se convirtió en el motor que revolucionó el marketing deportivo moderno, la tecnología del calzado y la forma en que entendemos la moda y el rendimiento físico, demostrando que a veces la ambición más feroz nace del deseo más íntimo de demostrarle a alguien cercano que uno es capaz de llegar más lejos que el otro.

Y así, mientras disfrutas de este trago y de este compás de jazz que nos envuelve en la penumbra, te invito a pensar en ello: al final, cuando llegues a casa, abras tu armario y mires las zapatillas con las que sales a correr o la sudadera con la que te proteges del frío, recuerda cómo nacieron esas prendas y como sin sablerlo tienes en tu armario una guerra encarnizada, íntima y profunda entre dos marcas, dos hermanos y dos faciones en un mismo pueblo.

Si te preguntas como están las cosas ahora mismo, pues te puedes imaginar, la fabricación en asia ha hecho que ahora la mano de obra ya no esté en ese valle y auqnue cada vecino sigue teniendo su preferencia y por que no decirlo sus rivalidades, ya no es como antes, de hecho en el 2009 se jugó el partido de futbol de la reconciliación entre trabajadores de Adidas y Puma, por que las oficinas centrales siguen allí una frente a la otra, compitiendo por llegar más lejos que su rival.

Y bueno, ya ha llegado tu bebida y voy a dejar que la saborees con el recuerdo de esta historia que espero te haya sido interesante y colorin colorado la guerra de las zapatillas ha terminado 

El bufón de la corte 1955

 Dejenme que les cuente un cuento, uno de un Rey impostor, de un heredero proscrito, de un noble que quiere traicionar al rey traidor y quedarse con la corona, de un guerrero del bosque llamado el zorro negro que lucha por reponer al autentico rey, pero no es este, es este. El es un pobre hombre que sólo sabe cantar y bailar y cómo carece de los dotes de un guerrero es la niñera del rey, la que es capitan de la guardia es ella que además está enamorada de nuestro hombre sin valor pero con mucha gracia.

Esta es una historia de un plan para entrar al interior del castillo y terminar con el traidor, bueno con el traidor y los traidores, por ello la capitana aprobecha la llegada de un bufón para que el hombre sin valor se haga pasar por él, pero el bufon que llega de italia a entretener al rey no es un cómico si no un asesino contratado por el noble traidor, así que nuestro amigo entra sin entender nada pero enamorando a la princesa y siendo usado por una bruja, los nobles, el zorro negro, la capitana y por supuesto por cualquiera que pasara por allí.

Esta es la historia de una de las comedias clásicas más entretenidas, así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes El bufón de la corte film dirigido por Melvin Frank y Norman Panama en 1955

Veréis a comienzos de la década de 1950, el tándem de directores, era una de las fuerzas cómicas más confiables de Hollywood. Habían triunfado escribiendo para Bob Hope y Danny Kaye. Un gran abuelo o un gramo de locura son un buen ejemplo de ello.

 Los directores que tambien eran guionistas e inspirados por el enorme éxito de las películas de aventuras de la época —especialmente las de Burt Lancaster (El temible burlón) y Stewart Granger—, decidieron que su siguiente proyecto con Danny Kaye sería una superproducción paródica de las películas de capa y espada. Querían hacer la comedia definitiva sobre la Edad Media, el honor y los torneos medievales, combinando el humor verbal judío-neoyorquino de Kaye con la grandiosidad técnica de los estudios y mezclarlo con la leyenda de Ronin Hood. Y se lo presentaron a su actor fetiche Kaye, que quedó encantado con el proyecto entrando de lleno con su productora Dena 

Con producción de Kaye que ya era toda una estrella de hollywood y de su esposa Silvia Fine crearon un proyecto para la Paramount que resultó ser una de las comedias más caras de la época, una superproducción cómica de 4 millones de dólares, presupuestos sólo usados hasta entonces para producciones épicas. con tal presupuesto usaron para dar mayor magestuosidad visual el moderno sistema del momento Vistavisión que otorgaba un formato panorámico que llenaba toda la pantalla.

La producción se rodó en los estudios de Paramount en Hollywood entre la primavera y el verano de 1955. Aunque el rodaje se hizo en grandes interiores de atrezo para controlar cualquier inconveniente, fue un autentico calvario de lesiones e imprevistos. Danny Kaye, que era un perfeccionista obsesivo y un atleta frustrado, insistió en hacer la gran mayoría de sus propias escenas de acción y esgrima y sufrió un grave accidente ecuestre al caerse de un caballo, lo que obligó a paralizar la producción durante semanas mientras se recuperaba de una lesión en la espalda. Además, el calor sofocante de los focos bajo los pesados trajes de época y armaduras provocó constantes desfallecimientos entre los extras. No siendo precisamente una producción facil de llevar, pero todos esos inconvenientes no se ven reflejados en la pantalla, donde todo, aseguro que todo, es simplemente espectacular.

Para dar empaque al film, plagaron de rostros míticos del momento, tanto veteranos como estrellas incipientes que estaban llamando fuerte en la puerta de la industria, cómo era la bellisima angela Lagsburi que hacía de princesa o de Basil Ratbone, uno de los mejores Sherlock Holmes del cine.

En este caso, el film jugaba a un doble juego, verán Ratbone había sido anteriormente el villano en varias producciónes de época siendo a la vez uno de esos rostros inconfundibles en el género y por otro lado una continuación de su personaje interpretado en la verisión de Robin Hood de Elron Flin.

Para contar una historia de aventuras que era a la vez una comedia, Panama y Frank trabajaron más de un año en el guion, y la película estaba concebida como un auténtico escaparate para las habilidades de Kaye: interpretación, canto, baile, acrobacia, cambios de voz y, sobre todo, esa velocidad verbal tan característica del actor. Pero sin abandonar al resto de personajes, dandolos entidad propia y creando una de las mejores comedias de los 50.

Todo estaba perfectamente adaptado, desde el atrezo, los escenarios, exteriores con Matepainting y cómo no puede ser de otra forma, con vestuario increible que destacaba el celuloide en color y aquí hay una anecdota que ha pasado a los anales de la historia del cine veran.

El vestuario corrió a cargo de la legendaria Edith Head. Kaye detestaba las pruebas de vestuario porque podían durar horas, Kaye que recordar era tambien productor, tenía una preocupación muy concreta: la armadura. Kaye necesitaba moverse, bailar y hacer sus habituales números físicos, así que una armadura metálica convencional habría sido un desastre.

La solución de Head fue fabricar la apariencia de cota de malla y armadura utilizando aluminio ligero, mucho más adecuado para que Kaye pudiera moverse. Pero infinitamente más caro. Con lo que no sólo debía hacer sus piruetas con él, si no que debía de ser cuidado por que se abollaba, así que en la escena del casco, podemos ver en el pecho, las marcas de anteriores tomas en la armadura del protagonista.

Las canciones que son parte fundamental de la trama, estaban bajo la supervision de la mujer de Kaye, Silvia Fine, una mujer inteligentisima que supo incorporar conceptos a las letras que destacaron las escenas de humor de su marido.

Por tanto, El bufón de la corte representa bastante bien el modelo profesional que Kaye había construido: él delante de la cámara, Fine como colaboradora musical y Dena Enterprises controlando la producción junto a Panama y Frank.

El día de su estreno, esta película de un coste desproporcionado para el género de comedía se la jugaba, 4 millones de dólares era un presupuesto altisimo incluso para Kaye, pero el film ganó la friolera de 12 millones de dólares en taquilla, convirtiendo aquel gasto en una comedia, en un negocio tanto para la productora de Fine y Kaye cómo para la Paramount.

No nos debe extrañar la nominación que aquel año tuvo en los globos de oro.

A pesar de que la película tiene más de 75 años, su comedia es descomunal, la trama bien hilada por una de las parejas especialistas en el cine, nos han reglado momentos unicos, como el momento de en que copa está el veneno o el caballero hipnotizado y la interpretación de su actor.

quizá sorprenda comprobar hasta qué punto Kaye podía convertir su propio cuerpo en un instrumento cómico. Puede pasar de un gesto minúsculo a una explosión de energía en cuestión de segundos.

Y hay algo importante: no hace falta que el espectador actual tenga nostalgia por el cine clásico para disfrutar de esta película, no en vano se ha convertido en todo un clásico de la comedia de todos los tiempos.

Así que con este sincero consejo de cine para todo el mundo, me voy a marchar hasta la semana que viene con el cierre de este ciclo que le estamos dedicando a Dany Kaye.

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sábado, 26 de septiembre de 2026

El libro ilegal de la música

 Hola, que gusto verles por aquí en este vuestro jazz bar favorito, pues creo que hoy tienen que esperar a que quede una mesa libre, pero mientras, dejenmé que les amenice la espera con una historia muy, pero que muy musical.

Vamos hablar de un libro ilegal, un libro tan importante que podríamos decir que es la biblia del jazz 

¿Pero como un libro prohibido se pudo transformar en el estandar de generaciones de músicos?.

Para ello, tenemos que hablar del principio de éste género y para ello viajemos a principios del siglo XX, a los callejones húmedos y calurosos de Nueva Orleans. En los burdeles, en los clubes clandestinos, en las esquinas donde viajantes de paso se paraban a tomar una copa o buscar compañía, se amenizaba la velada con cualquier tipo de música, siempre que esta fuera alegre que fomentara que el visitante se rasgara el bolsillo

Valía cualquier persona que supiera tocar un instrumentos, desde exmilitares que sabían tocar marchas, musicos de iglesia con sus espirituales y cómo no puede ser de otra forma los músicos callejeros que tocaban blues, cualquiera valía debido a la gran oferta y poca demanda, pronto la mezcla de todos los estilos, de musicos que se reunian en ese momento a tocar sin ensayos anteriores empezaron a dar forma a una musica que se olía, el perfume de Jazmin de las prostitutas que convivian con ellos en los bares dejó para siempre su legado, musica con olor a Jamin, musica Jazz.

así que de una musica nacida en los margenes de la ley es nomal que este naciemiento de este libro naciera de la misma forma.

Ahora, adelantemos el reloj unas cuantas décadas. Viajemos a finales de los años sesenta, cuando el Jazz estaba en su apogeo y se estudiaba en las facultades más prestigiosas de música, vayamos directo a los pasillos del prestigioso Berklee College of Music en Boston.

Por fuera, aquello era una respetable academia de música. Pero por dentro, se cocinaba otra cosa. Los alumnos estudiaban armonía durante el día, pero al caer el sol, corrían a tocar a los clubes nocturnos de la ciudad. El problema era que el repertorio del jazz crecía a un ritmo vertiginoso, y tocar de memoria en las sesiones de improvisación era una ruleta rusa.

 Los músicos de la zona que eran sólo estudiantes de Bercley recurrían al llamado Fake Book.

El fake book no eran más que apuntes de música, recopilaciones de partituras donde solo venía la melodía principal y los cifrados de los acordes. Que durante años se había recopilado y pasado mano a mano de estudiante veterano a estudiante joven

Pero el sistema fallaba, era un desastre absoluto. Primero por que no sólo había un único libro, si no que había ido creciendo versiones paralelas, con ordenes y repertiorios difenrentes, algunos con más errores que otros y siempre con los mismos standares de los años 30 que ya conocian en los bares de memoria.

Ahora, para los que no sepáis que es un standar de jazz un brebe parentesis, verás hay melodias que nacen de la composición de un musico de Jazz, o lo que es lo mismo, nace siendo Jazz, esos temas se les dice Jazz tone, pero hay otros que son rescatados de la musica popular, temas de musicales de brodway, baladas de crooner, hasta villancicos que alguien en algun momento lo transforma en musica Jazz, a esa fusion de un tema de musica estandar que se transforma en Jazz se le llama, standard de jazz.

Pues bien, como decíamos aquel libro tenia standares clasicos de musica popular de las decadas de los 30 y en ese momento, más por necesidad que por otro motico, los jóvenes estudiantes tomaron todas las versiones de aquel Fake Book y las pusieron en orden, arreglaron errores e incorporaron los nuevos temas del momento, lo que querían tocar ello, dejaron de tener 30 versiónes para tener un unico libro, donde había un orden, cualquiera podría ir a la pagina 30 y tocar en una jump sesion sin perderse y a ese libro le llamaron Real Boock.

Lo que empezó como un repertorio musical en los sótanos de Berklee, destinado únicamente a sobrevivir a los conciertos de medianoche, terminó provocando un terremoto inesperado en el mundo de la música.

Aquellas fotocopias grapadas con torpeza, de páginas amarillentas y caligrafía artesanal, empezaron a volar. Cruzaron las puertas de los clubes de Boston, saltaron a Nueva York, volaron hacia la costa oeste y terminaron colándose sigilosamente en cada conservatorio y escuela de música del planeta.

El Real Book dejó de ser un simple salvavidas para músicos noctámbulos de boston y se convirtió, por la puerta de atrás, en la auténtica biblia del jazz moderno. 

Durante décadas, ninguna escuela de prestigio lo admitía en sus programas oficiales, el motivo era claro, aquellas fotocopias se saltaban el derecho de autor de todos los músicos, era un libro ilegal en todos los sentidos, podriamos decir que era un libro pirata, plagado de derechos de autor ignorados, pero tambien de errores de transcripción, donde durante décadas había temas musicales que se tocaban mal, por que así venia en el Real Book.

Pero aunque la escuela no lo admitía, el potencial didactico del material hacía que los profesores bajo mano, mandaran ejercicios de REAL BOOK sabiendo que todos sus alumnos tenían una copia, incluso hablaban de la pagina donde aparecía el ejercicio en cuestión, así que, aquel libro prohibido era el más usado del mundo, vivero del que manaba todo el conocimiento. 

Bajo las luces de las aulas o en la penumbra de los camerinos, no importaba si eras un estudiante de primer año o ya un veterano: todo jazzista que se preciara de serlo caminaba con una copia de ese libro bajo el brazo. Era el pasaporte indiscutible para formar parte de auqella tribu recien nacida.

Si no tenías tu Real Book, simplemente no hablabas el idioma, estabas fuera. Aquella anarquía de papel y fotocopiadora unificó el repertorio global del jazz tanto moderno como antiguo, enseñando a generaciones enteras qué tocar, cómo tocarlo y, sobre todo, cómo mantener viva la llama de la improvisación cuando la noche ya avanzaba sin control.

Pero en ese momento de maximo apogeo de aquella autentica biblia prohibida del jazz, comenzaron a alzarse voces muy duras en contra del Real Book, y no solo de los puristas de la academia. Muchos jazzistas de primer nivel —autores e instrumentalistas consagrados— pusieron el grito en el cielo.

Por un lado, estaban los que señalaban las imperfecciones, que tenía varias y muy graves plagadas de transcripciones descuidadas, acordes equivocados y melodías cortadas que deformaban la intención original del compositor. Pero seamos completamente sinceros: el verdadero motor de la ira no era la música, si no la discriminación que sufrian los compositores o lo que es lo mismo, la vulneración sistemática de los derechos de autor. Aquel libro sagrado era, en realidad, un gigantesco plagio a escala global. El libro que se pasaba de alumno en alumno, ahora era un lucrativo negocio vendiendo copias ilegales a nivel mundial recopilaciones de temas ajenos sin que los compositores originales vieran ni un solo centavo de dólar por su trabajo.

Autores de la talla de Cole Porter, Chick Corea, Ornette coleman, Pat Metheny o Steve Shallow fueron algino de ellos y así libro que unía a la comunidad era, al mismo tiempo, el mayor recopilatorio pirata de la historia.

Pero llegó un momento, bastante reciente en la historia, más de 30 años despues del naciemiento del Real Book  en el año 2004 y de la mano de la prestigiosa editorial Hal Leonard. Decidió porner solución al problema con la famosa Sexta Edición del Real Book. 

La Editorial movió cielo y tierra para contactar con los autores o sus herederos, no sólo pago los derechos de autor si no que pidió correcciones sobre los temas. 

Por primera vez en su historia, el libro dejó las sombras y la clandestinidad para convertirse en un producto totalmente oficial y legítimo. 

Las erratas históricas que los estudiantes habían tocado durante décadas fueron corregidas minuciosamente, las partituras se imprimieron con una tipografía limpia, aunque dejaron ese aspecto de copiado a mano, incluso siguieron encuadernandola en canutillo, un detalle a aquella antología fotocopiada que fue el REAL BOOK.

Y así fue como aquel libro clandestino, como aquella biblia prohivida del jazz por fin vio la luz y hoy en día se puede conseguir de manera legal y fácil, sin meterte en tugurios oscuros para conseguir una copia.

Por cierto ya veo que tienen su mesa puesta, os dejo aquí pero ya saben que colorin colorado esta historia de un viejo libro prohibido de jazz ha terminado 

 

 

 

 

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

UN HOMBRE FENÓMENO 1945

 

Verán, Hay un tipo de comedia que parte de una idea tan sencilla como irresistible: poner a una persona en el lugar equivocado… y esperar a ver qué ocurre.

Son películas en las que las identidades se confunden, las apariencias engañan y, de repente, alguien se encuentra viviendo una vida que no le corresponde. Un hombre corriente puede acabar perseguido por una trama de espías sin comerlo ni beberlo como Con la muerte en los talones o alguien puede ser confundido con quien no es como pasaba en Con faldas y a lo loco.

Verán, son películas que por un pequeño accidente o una minima  mentira ,  termina creciendo hasta convertirse en una auténtica bola de nieve y todo gracias a esa herramienta literaria como es , el equívoco.

Porque cuando una persona está fuera de lugar, todo a su alrededor empieza a funcionar de una manera diferente. Las relaciones cambian, los personajes que la rodean reaccionan ante una identidad que creen conocer y, muchas veces, también aparece el romance. Porque pocas cosas funcionan mejor en una comedia que dos personas que se encuentran, se atraen… pero no saben exactamente con quién están tratando.

Es un mecanismo que el cine clásico de Hollywood explotó hasta las últimas consecuencias. Historias de impostores involuntarios, de dobles, de personajes que se hacen pasar por alguien que no son y de vidas que se cruzan por una casualidad aparentemente insignificante.

Y lo interesante es que, aunque estas películas están construidas alrededor del disparate, casi siempre existe debajo una historia muy humana. Personajes que quieren escapar de su rutina, personas que buscan una oportunidad, alguien que necesita ser reconocido o cómo es el caso de este film, en busca de una justicia aunque venga de forma sobrenatural

Y si hay un actor que parece hecho para este tipo de situaciones, ese es Danny Kaye.

Kaye tenía algo muy especial. Verán,  su rostro, su manera de hablar, su extraordinaria capacidad para cambiar de registro y, sobre todo, ese ritmo casi musical que tenía para la comedia, hacían que un simple malentendido pudiera convertirse en una auténtica catástrofe.

Era un actor capaz de interpretar al hombre más inocente del mundo y, unos segundos después, transformarlo en un autentico vividor y encima, resultar creible.

Con él, en este tipo de películas todo puede suceder: persecuciones, mentiras, situaciones absurdas, canciones, romances…. O lo que es lo mismo, películas que no te dan un respiro y seguro que alguna carcajada.

Para nuestra primera película del ciclo, vamos a empezar despacio, no es una de las grandes películas de Danny Kaye, pero muestra como pocas, esa maravillosa ingenuidad de su personaje. Por que si.

Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia, con todos vosotros UN HOMBRE FENÓMENO de 1945 dirigido por Bruce Humberston.

Verán, quiero ponerles en antecedentes, Samuel Goldwind el descubridor de Keye, fue el creador de Goldwind Pictures y que fue despedido por sus enfrentamientos con sus socios en una empresa que terminaría siendo la Metro Golwind Mayer pero sin él, así que se involucró en en la United Artist pero tambien por problemas, debía de de ser un hombre difícil, tambien abandonó y montó su productora Samuel Goldwing Company y contaba para la distribución de sus películas con la RKO, así que Keyes estaba bajo contrato de Goldwing.  Así que olvidensé de grandes presupuestos, casi toda la película son decorados interiores y efectos simples de superposición de imágenes, el director era un hombre de oficio pero no un referente. Dirigó varias películas de Tarzan pero no las de Weismuller si no las de Gordon Scott, trabaja en films con victor mature y en vez de encargarse de policiales de Philip Marlow lo hacía con Charlie Chan. Así que si esta obra iba a funcionar por algo, era por el maravilloso ritmo cómico de Danny Kaye y a fé que lo consigue, creo que en la película podemos contar con los dedos de una mano los planos que no sale él en pantalla.

Kaye, hace un trabajo sobervió desdoblandose en dos personajes que son hermanos gemelos y creo que para seguir reseñando el film te tengo que decir antes de que va.

Pero permitéme un parentesis para pedirte tres cosas, suscribeté si te gusta el canal y dale like al vídeo y Hype si estás a tiempo si te está gustando este ciclo. Veís he sido breve.

Pues vamos a ello

La historia comienza con dos hermanos gemelos que aunque se parecen físicamente, llevan vidas completamente diferentes.

Uno de ellos es un hombre culto, tranquilo y dedicado a los libros: un bibliotecario que lleva una existencia bastante alejada de cualquier tipo de aventura.

El otro, en cambio, es todo lo contrario. Es un hombre de mundo, simpático, desenvuelto y acostumbrado a moverse en ambientes nocturnos. Su vida está relacionada con un local llamado El Pelícano, donde trabaja y donde, como pronto vamos a descubrir, se ha metido en algunos problemas.

Ha sido testigo del asesinato de una persona a manos del ganster local, al colaborar con la policía lo que ha hecho el hermano vividor es ponerse una diana en el pecho, diana fatal ya que es asesinado y tirado al río. 

Mientras que su hermano mantiene una vida ordenada y culta, algo parece que va mal, justo cuando las cosas le empiezan a ir bien, ya que la bella encargada de la biblioteca ha puesto sus ojos en él y han quedado para cenar, pero una extraña melodía que sólo puede oir él le lleva a un parque, dando plantón a su amada dónde para su sorpresa, el fantasma de su hermano le pedirá que termine el trabajo por él, vuelva al pelícanos y meta en la carcel a su asesino. 

Cuando llega al local la apariencia física es suficiente para que todo el mundo crea que es él, pero el problema viene cuando tiene que cantar y bailar sin saber y sobretodo, cumplir su palabra de matrimonio.

 rodeado de personas que esperan de él un comportamiento que no comprende, que le hablan como si ya le conocieran y que parecen dar por hecho que sabe perfectamente qué está pasando. El problema es que él no tiene ni idea.

Complicandosele la misión encargada por su hermano y hasta ahí te voy a contar, el resto lo tienes que ver tu.

Y llegados a este punto, creo que conviene decir claramente qué tipo de película tenemos delante, porque quizá la mejor manera de disfrutarla sea precisamente no pedirle más de lo que pretende ofrecer.

Estamos ante una película tontorrona. Y lo digo en el mejor sentido posible.

Es una de esas comedias hechas para pasar un buen rato, para dejarse llevar por una historia disparatada, por los equívocos, por los personajes que aparecen y desaparecen y por todas esas situaciones disparatadas que juegan con lo fantástico y lo sobrenatural

No pretende ser una gran película, ni una comedia sofisticada, eso lo tienes que tener claro.

 Su mecanismo es mucho más sencillo: se busca una trama directa y el humor se basa en la corporalidad y gestualidad que imprimía Kaye en todos sus personajes.

Películas que simplemente quieren que te sientes, desconectes durante un rato y sonrías en una película amable. Muy amable.

Film de corte totalmente familiar, que si tienes niños se lo vana pasar en grande, el personaje del fantasma y del hermano les va ha hacer volar la imaginación, siendo una de esas películas que puedes ver en familia. Ya que en ningun momento se van a perder y quizá se rian más que tu.

Ahora bien, hay que hacer una pequeña advertencia si pensamos en el público más maduro, pero no tanto como para tener nostalgia del personaje.

Es posible que, de entrada, esta película les produzca cierto rechazo.

El ritmo es diferente, la forma de contar la historia es diferente y, evidentemente, el humor pertenece a otra época. Estamos hablando de una comedia de los años cuarenta, y eso se nota en absolutamente todo: en la manera de actuar, en los diálogos, en la puesta en escena y en el tipo de situaciones cómicas que plantea.

Y quizá estés acostumbrado al ritmo del cine actual y necesite la película que entres en su juego. Quizá que vuelvas a verlo con ojos de niño.

Pero precisamente por eso creo que puede resultar interesante.

Verás si te gusta el cine, descubrir a Danny Kaye es descubrir a un auténtico genio del humor.

Y si además tienes curiosidad por saber cómo trabajaban los grandes cómicos de Hollywood, cómo utilizaban el cuerpo, el ritmo, la voz, la expresión facial o incluso la música para provocar una reacción en el espectador, entonces esta película se convierte en una pequeña clase de interpretación cómica.

Y esto es especialmente interesante si algún día quieres dedicarte al cine o estudiar cine o simplemente y aunque pueda parecer contradictorio, adentrarte en un cine más avanzado y de autor

Ya que cuando uno empieza a mirar hacia atrás descubre herramientas aparentemente muy sencillas para crear una trama, pero que esconden mucho más. Y esta humilde comedia, tiene momentos que justifican por sí solo dedicarle esa hora y media.

Verán El momento en el que Danny Kaye y Vera-Ellen se ponen a bailar el número de Kali.

Es en si misma una escena icónica de la historia del cine con una cámara casi estática la corporalidad de Ellen y Kaye elevan el número a algo único, dos intérpretes con una capacidad física y un sentido del ritmo extraordinarios, perfectamente coordinados, convirtiendo la pantalla en un auténtico espectáculo.

Pero también hay que ser honestos con otro tipo de espectador al que esta película le puede resultar ser una tortura.

Verás, si tienes un gusto cinematográfico muy definido con el ritmo del cine actual, hay bastantes posibilidades de que esta película no sea para ti. Y no pasa absolutamente nada.

De hecho, creo que es importante decirlo antes de verla, porque así evitamos esa sensación de decepción que a veces se produce cuando entramos en una película esperando encontrar algo que, sencillamente no está

Si te gustan las comedias muy sofisticadas, con diálogos especialmente ingeniosos, personajes complejos o un humor más sutil, probablemente aquí vas a encontrar una propuesta demasiado sencilla.

Si necesitas verosimilitud en los acontecimientos, a ver no he analizado la película, pero estoy seguro que tendrá agujeros de guón como un piano de grandes

Y si además tienes poca paciencia con el humor físico, o simplemente no te hacen gracia... pues puede ser que busques carcajadas que no ocurran.

Así que estáis advertidos. si lo veís bajo vuestro riesgo.

Y ya nada más, la semana que viene volveremos con un peso pesado en la filmografía de Kaye, así que sólo queda despedirme esperando que seas inmensamente feliz y como no puede ser de otra forma. que vivas el cine 


 


 

 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Aquel genio de la comedia DANNY KAYE

 verán hoy comenzamos un ciclo muy personal, hoy nos detenemos a contemplar una figura que parece haberse desvanecido en el retrovisor de las nuevas generaciones. Al igual que un fantasma solitario en la bruma de una carretera, su trabajo, su obra, su maestría ha quedado borrosa e invisible para el espectador actual. Hoy os presentamos al maestro de la comedia Danny Kaye

Un hombre que, durante las décadas de 1940 y 1950, personificó la alegría más pura, el dinamismo y la genialidad polifacética en la era dorada de Hollywood. Hablo de Danny Kaye. Detrás de sus trabalenguas imposibles, sus bailes milimétricos y su magnética melena pelirroja —que en realidad era un castaño teñido por exigencias del estudio— se escondía un hombre complejo, atrapado entre las feroces corrientes políticas de su tiempo y los secretos de una vida íntima que el mundo de entonces no estaba dispuesto a aceptar.

Para entender al mito, debemos viajar al Brooklyn de 1911. Allí nació bajo el nombre de David Daniel Kaminsky, en el seno de una humilde familia de inmigrantes judíos ucranianos. Su infancia no fue fácil y la pérdida temprana de su madre lo empujó a buscar refugio en el mundo del entretenimiento. Abandonó los estudios siendo un adolescente y comenzó a foguearse en el llamado Borscht Belt, un circuito de hoteles vacacionales en las montañas de Catskills. Allí asumió el rol de tummler, una palabra yiddish que define al animador todoterreno encargado de hacer reír a los huéspedes a cualquier hora, pasara lo que pasara. cómo si de un bufón medieval se tratara.
 En ese gimnasio del directo, Danny Kaye aprendió el arte de la improvisación, la pantomima y el control absoluto de su cuerpo.
El punto de inflexión definitivo llegó en 1941, sobre las tablas de Broadway. En el musical Lady in the Dark, Kaye interpretó una canción titulada "Tchaikovsky". En ella, lograba la hazaña de recitar los nombres de cincuenta compositores rusos a una velocidad vertiginosa, en apenas treinta y ocho segundos y sin parecer tomar aire. Esa demostración de virtuosismo vocal encandiló al magnate del cine Samuel Goldwyn, quien supo de inmediato que ese joven de Brooklyn tenía que ser una estrella de la pantalla grande.
El Hollywood de la posguerra cayó rendido a sus pies. Películas como Un hombre fenómeno, La vida secreta de Walter Mitty y, más tarde, el clásico navideño Navidades blancas junto a Bing Crosby, consolidaron su estatus. Su cumbre cinematográfica llegaría con El bufón de la corte, dejando para la historia de la comedia, la legendaria rutina del trabalenguas sobre "el cáliz con el veneno". Kaye era una fuerza de la naturaleza que cantaba, bailaba y desparramaba una energía casi infantil que aliviaba las tensiones de una sociedad que salía de los traumas de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, a finales de los años cuarenta, el ambiente en Hollywood se volvió asfixiante. La irrupción del Macartismo y la caza de brujas del Comité de Actividades Antiamericanas sembraron la paranoia. Danny Kaye, un hombre de firmes convicciones progresistas, se unió al Comité de la Primera Enmienda junto a figuras como Humphrey Bogart y Lauren Bacall, viajando a Washington para protestar contra la persecución a sus compañeros. Aunque su enorme popularidad y su posterior volcado hacia causas benéficas evitaron que fuera formalmente procesado o incluido en las listas negras oficiales, el FBI mantuvo un expediente abierto sobre él. El miedo a perderlo todo obligó al cómico a medir cada paso y a moderar su perfil público en un Hollywood donde una simple sospecha destruía carreras para siempre.
Pero la hostilidad del entorno no solo eran amenazas a sus ideas políticas; también cercaba su vida más íntima. Danny Kaye estuvo casado durante décadas con Sylvia Fine, una mujer brillante que fue la arquitecta invisible de su éxito, componiendo casi todas las complejas canciones y monólogos que él defendía en escena. Su matrimonio fue una sociedad profesional inquebrantable, pero en lo personal, la realidad era muy distinta. Tras la fachada del hombre de familia feliz, Kaye vivió su homosexualidad en una clandestinidad impuesta por la época.
En los mentideros de la industria cinematográfica siempre resonó con fuerza el rumor de su romance más profundo y doloroso: una relación secreta de diez años con la leyenda del teatro británico, Sir Laurence Olivier. Biógrafos y testimonios de la época apuntan a que este vínculo transformó la vida de ambos actores, quienes debían inventar excusas, viajes compartidos con amigos comunes como Noël Coward y encuentros discretos para poder amarse lejos de las cámaras y los cotilleos.
Era en un tiempo donde la homosexualidad era perseguida por la ley y castigada con el ostracismo absoluto de aquellos que eran descubiertos, impidiendoles trabajar en una industria implacable con el diferente. 
Mantener esa doble vida generó en Kaye un carácter a menudo distante, frío y sumamente autoexigente detrás de las cámaras, un contraste radical con la calidez desbordante que proyectaba en sus películas.
Con los años, el cine fue espaciando sus llamadas, y Danny Kaye decidió canalizar su inmensa energía hacia horizontes asombrosos. Se convirtió en un chef experto en cocina china, obtuvo la licencia de piloto comercial acumulando miles de horas de vuelo, e incluso llegó a ser copropietario del equipo de béisbol de los Seattle Mariners. 
Pero su legado más imperecedero fuera de las pantallas fue su labor como el primer Embajador de Buena Voluntad de UNICEF. Durante más de tres décadas, Kaye recorrió el mundo entero pilotando su propio avión para llevar vacunas, recursos y, sobre todo, risas a los niños de los rincones más desfavorecidos del planeta. Decía que los niños eran el recurso natural más valioso del mundo. Su entrega le valió el reconocimiento internacional y un premio Óscar honorífico por su labor humanitaria.
A comienzos de los años ochenta, la salud del artista empezó a quebrarse. En 1983 se sometió a una cirugía de bypass quíntuple, que curioso que fuera el corazón el que le fallara, pienso que quizá por todo lo que lo había usado en hacer reir y ayudar a los demás, en mi mente, esa generosidad hizo que le pasara factura. 
Fue durante los procedimientos hospitalarios de esa época cuando, a causa de una transfusión de sangre contaminada, contrajo hepatitis C, una enfermedad que deterioró gravemente su organismo en sus últimos años vida.
Danny Kaye falleció el 3 de marzo de 1987 en Los Ángeles, a los 76 años de edad, debido a complicaciones cardíacas y de la hepatitis que había contraido en el hospital. 
Se marchaba un hombre que había hecho reír a millones de personas mientras cargaba en silencio con las tensiones de un mundo que le obligaba a ocultar quién era realmente. 
Hoy, al rescatar su nombre, no solo recordamos al genio que desafiaba a la respiración con sus canciones, sino al ser humano complejo que, a pesar de las sombras y de la intolerancia de su tiempo, eligió regalarle al mundo su luz más brillante.
Y desde aquí, desde este humilde canal de cine, vamos a reseñar sus mejores películas, esperando que algún joven conozca su obra, disfrute de su comedia que por que no decirlo es muy tontorrona y que ese fantasma de la carretera que desapareció al pasar, vuelva a saludarnos con una sonrisa sincera por el retrovisor.
Así que señoras, señores, niños y niñas con todos ustedes el ciclo de Danny Kaye y que vivan el cine

martes, 22 de septiembre de 2026

Hollidey Inn

Cuando llegan estas épocas del año, parece que el calendario nos obliga a una tregua. Las luces parpadeantes, el frío en las aceras y esa extraña sensación de que el tiempo, de repente, se acelera y a la vez se detiene.

Vivimos nuestros días a todo color intermitente de la decoración del arbol o las aceras, todo en alta definición. Pero cuando llegamos y nos refugiamos en casa, los sueños que nos habitan vuelven a ser en blanco y negro, con su textura granulada de  viejas películas de la Paramount, la elegancia de un smoking bien ajustado y el sonido inconfundible de una orquesta de swing que empieza a afinar sus instrumentos en la penumbra.

En estas fechas, nos aferramos colectivamente a una fantasía muy concreta: la idea de que los problemas, por muy grandes o enrevesados que parezcan el resto del año, pueden desaparecer mágicamente con los compases de un viejo musical de los años 40.

Basta con que se levante el telón para que el mundo exterior se congele detrás de un escaparate de atrezo. 

Los, niños, los regalos y esa nieve de mentira de las bolas de navidad.

Y en ese momento junto al crepitar de la chimenea, en la televisión emiten una de Fred Astaire.

Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA. con todos vosotros Hollidey Inn o cómo se tituló en España 15 días de placer dirigida por el especialista en el género Mark Sandrich.

Porque los grandes musicales clásicos, esos que resisten impertérritos el paso de las décadas. Parten siempre de una Santísima Trinidad infalible: una historia amable que nos reconcilia con el mundo, un reparto mítico capaz de flotar sobre el suelo, y una partitura que esté a la altura... y qué altura la de esta película.

Aquí las canciones son el motor del tiempo. Y es que detrás de cada pentagrama se encuentra uno de los más grandes compositores de la historia de la música popular norteamericana: Irving Berlin.

Hablar de Berlin es hablar de un puente invisible, elegante y eterno entre el viejo musical de Hollywood y la sofisticación del jazz. No es casualidad que muchos de los estándares de jazz más memorables, esos que cualquier pianista y cualquier aficionado venera en el Real Book, lleven su firma. Berlin tenía una capacidad casi alquímica para destilar la melancolía, el romance y la alegría en melodías aparentemente sencillas pero armónicamente impecables.

En Holiday Inn, esa genialidad alcanza cotas mayúsculas. Cada canción es un mecanismo de relojería pensado para atraparnos, un recordatorio de que la música de aquella época no solo acompañaba a las imágenes, sino que les daba alma.

Aquí encontramos una de las partituras más míticas de estas fechas navideñas White Christmas que parece que siempre estuvo ahí, pero fue una canción creada para este film, en donde la voz de Bing Crosby y Martjori Reinolds y ahora vamos a ese reparto maravilloso donde el crooner por excelencia Crostby vuelve a demostrar no sólo su poderío vocal, si no su buen hacer frente a la cámara, junto a él uno de los mayores bailarines de la historia del cine, por no decir el más grande, su nombre es sinónimo de elegancia, el gran Fred Astaire, siempre me pareció que la gravedad influía de diferente forma a él, parecía flotar en el aire, suspendido en el aire de manera imposible demostrando un control corporal más allá de lo humano y por último el director de Sombrero de copa o de esta joya del cine Holliday inn, que pocas veces se nombra como film navideño, el gran director de cine Marck Sandrich.

La historia arranca en el bullicio de Nueva York, en plena Nochevieja. Allí tenemos a un trío artístico incombustible: Jim Hardy, interpretado por Bing Crosby; Ted Hanover, al que da vida un pletórico Fred Astaire; y Lila Dixon, la bailarina que comparte escenario y afectos con ambos.

Jim está cansado del ritmo frenético de los escenarios, de las giras interminables y del divismo de la vida artística. Su gran sueño, su fantasía de hombre cansado de aplausos, es retirarse al campo, comprar una granja en Connecticut y llevar una vida apacible dedicado exclusivamente a la agricultura y a la tranquilidad rural. Por su parte, Ted y Lila quieren seguir triunfando en la gran ciudad.

Las cosas se tuercen cuando, en la víspera de separarse artísticamente, los planes de futuro y los romances se cruzan de la peor manera, dejando a Jim con el corazón roto y un billete de ida hacia una granja que resulta ser mucho más ruinosa de lo que esperaba.

Es entonces cuando a Jim se le ocurre una idea brillante y excéntrica: transformar esa granja deprimida en un local muy especial... un hotel que solo abrirá sus puertas los días festivos del año, ofreciendo un espectáculo único para cada celebración.

Y es ahí, en ese refugio campestre donde cada fiesta del calendario se convierte en un evento musical, donde el destino de los tres protagonistas está a punto de dar un giro completamente inesperado cuando conoce a una bailarina Linda, pronto aparece una atracción entre ambos pero que el miedo al otro lleva a no declararse

Y de repente Lila ha dejado a Ted y este aparece en borracho en el local de su amigo y por casualidad baila con Linda, de repente aparece a la vista una nueva pareja de baile para Ted... pero Jim, temeroso que de que le robe a la mujer de su vida intenta boicotear las intenciones de su amigo y hasta aquí te voy a contar el resto de la película la tienes que ver tu.

Holiday Inn nos recuerda que el cine clásico tenía la rara habilidad de crear un hogar temporal para el espectador. Y hoy, ochenta años después de su estreno, sigue siendo ese lugar al que siempre apetece volver cuando fuera hace frío, las luces parpadean y necesitamos que, al menos durante un par de horas, los problemas vuelvan a resolverse al ritmo de un viejo número musical

Cierto es que la historia nos narra una época diferente de los estados unidos, donde Astaire puede bailar con un cigarrillo en la boca, o como en la festividad de Habraham Lincond celebran la abolición pintandose la cara de negro Y Crostby y Reynolds aparecen maquillados y no hay que olvidar la fecha 1942 en plena segunda guerra mundial, con lo que no falta el momento patriotico.

Pero eran otros tiempos, otra época y no se puede juzgar con los ojos de hoy.

Así que con este clásico músical de navidad, me voy a despedir de todos vosotros, deseando que en estas fechas seas inmensamente feliz y cómo no puede ser de otra forma, que vivas el cine 

 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

EL ESCRITOR 2010

Verás, quiero hablarte de un tipo de películas que personalmente me encanta, ese que te crea una incomodidad extraña, cómo si una tela de araña invisible se cerniera sobre el personaje  en  entramados de verdades a medias e investigaciones paralelas, esas películas que nos hacen sentir la paranoia en carne propia. Esa opresión claustrofóbica donde poco a poco la atmósfera se vuelve tan densa que casi te cuesta respirar. 

Esas películas usan el arte del doble juego. El arte de jugar con las cartas escondidas, no solo para el protagonista, sino también para ti y a lo largo de la historia, el cine nos ha regalado verdaderas obras maestras de este subgénero de la sospecha. Esos thrillers psicológicos que te hacen estallar tu cabeza. Directores que son auténticos grandes maestros del ajedrez, que colocan las piezas de forma tan sutil que no te das cuenta de la trampa hasta que ya es demasiado tarde.

Pienso en clásicos donde el entorno se convierte en un personaje más y la película que vamos a reseñar hoy, pertenece a esas joyas del cine.
Por cierto, últimamente me estoy centrando en películas que se pueden ver gratis, bueno a coste de ver unos anuncios, pero gratis a tus bolsillos, por lo menos en España que es donde vivo, y esta película la tienes totalmente gratis en Rakuten TV hoy en día, no sé por cuanto tiempo, pero cuando publique este vídeo si quieres disfrutar del film, lo tienes disponible.
Y ahora sí. Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes EL ESCRITOR film estrenado en el 2010 y dirigido por Roman Polanski.
Para entender la película de la que vamos a hablar, primero hay que entender a la mente detrás de la cámara: Roman Polanski. Hablar de él es hablar de uno de los cineastas más brillantes, pero también más complejos y perturbadores de la historia del cine. Su vida parece maldita, marcada por la tragedia del Holocausto en su infancia y el brutal asesinato de su esposa Sharon Tate a finales de los sesenta a manos de la familia Mason. Y de una condena en EE.UU. que le impiden pisar terreno norteamericano.
Y parece que toda esa oscuridad personal se ha traducido siempre en su cine. Polanski es, por excelencia, el director del encierro y de la paranoia. Nadie como él sabe rodar la pérdida de la cordura dentro de cuatro paredes. Lo hizo en su famosa "Trilogía del apartamento" (Repulsión, La semilla del diablo, El quimérico inquilino). Es un especialista en hacernos sentir incómodos sin saber muy bien por que.
Pero curiosamente hasta que llega esta película, se había refugiado en el cine de época y en las adaptaciones literarias, como El pianista u Oliver Twist. Películas académicas, magistrales, pero alejadas del suspense del que es un maestro
Esta película de 2010 supuso su regreso triunfal al thriller psicológico y político más puro. Es una obra de madurez absoluta a sus más de 75 años. Donde habla de algo que tan de moda estaba en los 2000, antes de que el chat GTP ayudara a los que no sabían unir dos lineas a escribir un libro y eran los escritores fantasmas cómo se dice en el restro del mundo o escritores "negros" cómo se les dice en España, esos mercenarios de las letras que escribían un libro para que otro lo firmara.
Y Bueno, creo que ha llegado el momento de contaros de que va el film, como siempre sin spoiler. Pero antes dejame que te recuerde que si te gustan mis reseñas, si te apetece conocer ese cine imprescindible de todas las épocas y géneros, suscribete y así por ejemplo, podrás ver esta película antes de que la quiten del catálogo. cómo ves todo son ventajas, no lo dudes más y dale al botón y a la campanita.
La historia arranca con un encargo aparentemente soñado para cualquier escritor fantasma profesional, interpretado magistralmente por Ewan McGregor. A nuestro protagonista le ofrecen una oportunidad de oro: terminar las memorias de Adam Lang, un ex primer ministro británico encarnado por Pierce Brosnan. Es un trabajo de urgencia, pagado con una cifra astronómica de dinero, pero que viene con una sombra muy oscura: el escritor anterior, el que empezó el libro, acaba de morir ahogado en extrañas circunstancias en una playa de la costa este de Estados Unidos.
Aun así, la oferta es demasiado tentadora para rechazarla. El escritor acepta y viaja de inmediato a una espectacular, pero fría e inhóspita mansión en una isla de Massachusetts, donde el político se esconde del mundo junto a su esposa y su equipo de asesores.
Al llegar allí, el ambiente es asfixiante. La mansión es una fortaleza de hormigón y cristal rodeada por la lluvia y la niebla. Las medidas de seguridad son extremas. El manuscrito original con las memorias del político es un secreto de estado y está guardado en una caja fuerte de la que no puede salir de la casa bajo ninguna circunstancia y el escritor tiene que trabajar  vigilado casi las veinticuatro horas del día.
Y justo cuando se dispone a poner orden en esas páginas, estalla la bomba informativa: el ex primer ministro es acusado públicamente de crímenes de guerra.
Y hasta aquí te voy a contar, el resto de la película obviamente tienes que verla tú y sobretodo disfrutar de este thriller magistral, obra de uno de los genios del género.
Detrás de este guión hay una novela magnífica. el best-seller político titulado The Ghost (El fantasma), escrito por el célebre periodista y novelista británico Robert Harris y publicado en 2007
el propio novelista co-escribió el guión mano a mano con Roman Polanski. Esto se nota en cada línea de diálogo. Harris aportó su profundo conocimiento de las cloacas de la política de Reino Unido (de hecho, el personaje del Primer Ministro está descaradamente inspirado en Tony Blair), mientras que Polanski inyectó su pulso maestro para el suspense y la paranoia cinematográfica. Realizando una de las mejores tramas de suspense psicológico de este nuevo milenio.
Para armar el reparto, El director buscó un contraste perfecto. 
En el papel principal necesitaba a alguien que transmitiera normalidad, un hombre común atrapado en un laberinto. Y lo encontró en Ewan McGregor, que firma una de las actuaciones más sutiles y magnéticas de su carrera, interpretando a este escritor que ni siquiera tiene nombre en toda la película (en los créditos aparece simplemente como "El fantasma")
Y frente a él, el espejo político: Pierce Brosnan. La elección es brillante. Brosnan arrastra consigo el carisma magnético de su pasado como James Bond, pero aquí Polanski lo pervierte, usándolo para dar vida a un líder sumamente encantador, pero profundamente ambiguo, acorralado y frío YJunto a ellos, dos secundarias de lujo como Olivia Williams (la inteligente y amargada esposa del político) o Kim Cattrall que completan el reparto en un casting que funciona como un reloj suizo.
El rodaje comenzó en febrero de 2009. Y aquí viene el auténtico "giro de guión" de la producción real. Como sabéis, la historia transcurre casi por completo  en Massachusetts, Estados Unidos. Sin embargo, Roman Polanski no puede pisar suelo estadounidense desde 1978 debido a sus problemas legales con la justicia de ese país. Si ponía un pie allí, sería inmediatamente arrestado.
¿Cómo lo solucionó? Con un truco de magia cinematográfica absoluto. La película se rodó casi íntegramente en Alemania. Los estudios Babelsberg en Potsdam acogieron los interiores, mientras que las gélidas, grises y lluviosas playas de la isla de Sylt en el Mar del Norte y la isla de Usedom en el Mar Báltico se convirtieron, mediante un diseño de producción espectacular, en la costa de Massachusetts. Polanski logró recrear América desde Europa central. De hecho, para los pocos planos generales necesarios de coches circulando por Estados Unidos, se envió a una segunda unidad de rodaje a Massachusetts, pero sin Polanski y sin los actores principales. Un auténtico encaje de bolillos que demuestra que las fronteras reales no son rival para esto que llamamos la magia del cine
A pesar de toda la polémica que rodeaba a su director y de la que no voy a entrar por que aquí hablamos de cine.,
el mundo se rindió ante la película. Su gran prueba de fuego fue en febrero de 2010 en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín.
El escritor arrasó y Roman Polanski se llevó el Oso de Plata al Mejor Director. Pero el verdadero tsunami de premios llegó en los Premios del Cine Europeo, donde la película fue la reina absoluta de la edición ganando 6 premios, incluyendo Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor para Ewan McGregor y Mejor Guión.
 La crítica internacional coincidió de forma unánime: era un regreso soberbio a su mejor nivel al género del suspense, calificándola como un thriller impecable e inteligentísimo.
La película, que tuvo un presupuesto estimado de unos 45 millones de dólares, una cifra considerable para una producción europea. 
logró recaudar más de 60 millones de dólares en todo el mundo, funcionando especialmente bien en los cines de Europa y manteniéndose durante semanas gracias al "boca a boca" de los espectadores que salían fascinados del cine. Se convirtió en ese tipo de éxito silencioso: una película que no necesita blockbusters ni superhéroes para llenar salas, demostrando que el público general de aquel momento, todavía tenía hambre de buen cine de suspense, de historias maduras y de conspiraciones políticas bien hiladas.
Llegados a este punto, la pregunta es obligatoria: ¿Te va a gustar El escritor? Vamos a ser muy claros para que no pierdas el tiempo.
Esta película te va a entusiasmar si eres de los que disfrutan del suspense a fuego lento. Si te apasionan esas historias donde la atmósfera es tan importante como el argumento. Te va a encantar si eres fan del cine clásico de intriga, de directores como Alfred Hitchcock o el primer Brian De Palma, donde cada plano, cada encuadre y cada sombra están puestos ahí por una razón.
Si te gustan los thrillers políticos inteligentes (esos donde la tensión no se resuelve a golpes o con tiroteos, sino con una frase demoledora en un despacho blindado o con un descubrimiento en una página amarillenta), esta es, sin duda, tu película. Es un festín para los amantes de los rompecabezas, de las conspiraciones realistas y de las actuaciones sutiles. Si disfrutas sintiendo esa paranoia constante de la que hablábamos al principio... vas a gozar cada minuto y por cierto, si te parece ver uno de los últimos trabajos de Edi Wallach, está película también cumple en ese aspecto 
Ahora bien, vamos con la otra cara de la moneda. Esta película NO es para ti si lo que buscas es acción desenfrenada.
Si estás esperando persecuciones de coches espectaculares, explosiones cada diez minutos o un ritmo frenético de videoclip, te vas a aburrir soberanamente. El escritor se toma su tiempo. Es una película gris, fría, lluviosa, donde los personajes hablan mucho y corren poco.
Tampoco te va a gustar si necesitas que el guión te lo dé todo masticado y explicado con subtítulos. Polanski exige que estés atento, que mires el fondo de la pantalla, que unas los puntos por ti mismo. Si buscas un entretenimiento ligero para desconectar el cerebro un viernes por la tarde después de una semana dura, busca otra opción, porque esta película te va a pedir que actives las neuronas desde el primer segundo hasta su icónico y brillante plano final.
Así que dicho esto, ya vamos a ir dando por terminada esta reseña que como te he dicho antes, la tienes en españa gratis en Rakuen tv. y que si eres de otro país, seguro que la encuentras por este océano que es internét.
con lo que sólo me queda marcharme, deseandote que seas inmensamente feliz o luches por ello y cómo no puede ser de otra forma. QUE VIVAS EL CINE