martes, 11 de agosto de 2026

cesare pavese

 Buenas noches. Acomódate ahí, en la esquina de la barra, donde la luz del farol de la calle apenas roza el cristal y Déjame servirte un vaso de este vino suave antes de empezar, hoy dejame que sea yo quien elija tu bebida y mientras decido qué vaso usar y que licor. No tengas prisa. A esta hora el tiempo cambia de ritmo, la noche se vuelve más ancha y los silencios pesan un poco menos si se comparten.

Siempre me ha fascinado lo que busca la gente cuando cruza la puerta de un piano bar a estas horas. Algunos vienen huyendo del ruido del día, otros buscan olvidar una conversación dolorosa, y hay quien solo quiere sentir que no está del todo solo en medio de la ciudad. La noche tiene esa costumbre de desnudar nuestros pensamientos más íntimos. Nos pone frente a frente con nuestras nostalgias, con lo que pudimos haber sido y no fuimos. Y precisamente de eso quiero hablarte hoy, mientras preparo tu combinado en la barra. Quiero contarte la historia de un hombre que entendió la noche, la soledad y la búsqueda de pertenencia mejor que casi nadie en el siglo pasado. Un hombre que hizo de su propia melancolía un arte eterno: Cesare Pavese.

Para entender a Pavese hay que viajar con la mente al norte de Italia, a las colinas del Piamonte, a un pequeño pueblo llamado Santo Stefano Belbo. Allí nació en 1908. Y esa tierra, con sus viñedos, sus nieblas invernales y el calor seco del verano, se quedó grabada a fuego en su alma para siempre. Pavese creció entre dos mundos que chocaban entre sí: la nostalgia telúrica de la infancia campesina y la frialdad industrial de la ciudad de Turín, donde estudió y pasó gran parte de su vida.

Fue un hombre de una sensibilidad desarmante y una inteligencia prodigiosa. En una Italia dominada por la sombra del fascismo, Cesare encontró un refugio en su  trinchera personal, la literatura. Pero no se conformó con lo que tenía cerca. Miró hacia el otro lado del océano y se convirtió en uno de los traductores más brillantes de su época. Fue él quien introdujo en Italia a los grandes gigantes de la literatura norteamericana: tradujo a Herman Melville, a William Faulkner, a John Dos Passos, a James Joyce. Al traer a esos autores a su lengua materna, Pavese no solo estaba haciendo un trabajo editorial; estaba oxigenando la cultura italiana, abriendo las ventanas de una habitación cerrada para que entrase el aire fresco de la modernidad.

Como escritor, Pavese fue un arquitecto de las emociones humanas. Comenzó con la poesía, publicando un libro titulado Lavorare stanca. En esos versos rompió con la tradición retórica de su tiempo. Creó una poesía narrativa, casi como si nos estuviera contando historias al oído en la barra de un bar como esta. Nos hablaba de los muchachos que vagan por las calles de Turín, de la soledad del trabajador, del deseo inalcanzable de amor y de la imposibilidad de encajar.

Más tarde llegaron sus novelas y relatos, obras fundamentales como El bello verano, El camarada, o su obra cumbre, La luna y las fogatas. En sus páginas, Pavese exploró temas que nos atraviesan a todos: el regreso a los orígenes, el mito de la infancia perdida, la dificultad de comunicarnos con quienes amamos y esa sensación constante de ser un extraño, incluso dentro de nuestra propia vida. Para Pavese, la soledad no era solo un estado pasajero; era una condición humana fundamental, un destino del que era casi imposible escapar. Y todo esto lo dejó plasmado también en su diario personal, El oficio de vivir, uno de los testimonios íntimos más lúcidos, desgarradores y bellos de la historia de la literatura universal.

Pero la vida de Cesare Pavese estuvo marcada por una grieta profunda que nunca terminó de cerrar. Una herida hecha de desencuentros amorosos, de una timidez casi patológica y de un cansancio existencial que fue acumulándose con los años. El año 1950 fue el ápice de su carrera. En junio de ese año ganó el prestigioso Premio Strega por El bello verano, el máximo reconocimiento literario de su país. Tenía fama, tenía el respeto de sus colegas, era una figura central de la cultura europea. Sin embargo, por dentro, la luz se estaba apagando.

Ese verano, Turín ardía bajo una ola de calor sofocante. La ciudad estaba vacía, desierta por las vacaciones de agosto. Pavese, sumido en una profunda depresión tras el fracaso de su último amor con la actriz estadounidense Constance Dowling, se sintió más solo que nunca. El 27 de agosto de 1950, Cesare caminó hacia el Hotel Roma, cerca de la estación de tren de Turín. Pidió la habitación número 341.

Y allí, en el silencio de esa habitación calurosa, ingirió una dosis letal de barbitúricos. Tenía solo 41 años. En la mesilla de noche dejó un ejemplar de su libro Diálogos con Leucó. En la primera página escribió unas palabras que han quedado grabadas en la historia de las letras: "Perdono a todos y a todos pido perdón. ¿Está bien? No hagáis demasiados chismes". Días antes, en su libreta, había escrito otra frase célebre que hoy retumba como un eco lejano: "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos".

Es fácil dejarse llevar por la sombra de ese final. Es fácil pensar en Pavese como una figura trágica y serena que se rinde ante el peso del mundo. Pero no quiero que te quedes con ese sabor amargo en la boca. No has venido esta noche para que te deje atrapado en la tristeza. Si algo enseña la gran literatura es que la muerte de un autor no es el fin de su voz; al contrario, es el momento en que su voz se vuelve eterna.

Cesare Pavese no perdió la batalla contra la vida; nos dejó un mapa desgarradoramente honesto de lo que significa estar vivo. Tuvo el valor de mirar de frente a los abismos que todos nosotros, en algún momento de la noche, preferimos ignorar. Transformó su dolor en belleza, sus dudas en arte, su soledad en un puente tendido hacia ti y hacia mí. Cada vez que alguien abre uno de sus libros en cualquier rincón del mundo, Pavese vuelve a respirar. Vuelve a caminar por las colinas del Piamonte, vuelve a mirar el horizonte de Turín y vuelve a encontrar la compañía que tanto buscó en vida.

Su legado es inmenso porque nos regala la certeza de que nuestras propias dudas y sensaciones de aislamiento no son solo nuestras: son universales. Nos enseñó que en la fragilidad hay una dignidad profunda.

Si esta noche te pica la curiosidad y quieres conocerlo, te doy un consejo de barman: no empieces por el final. No vayas directamente a buscar sus últimos días. Empieza por pasear con él. Abre La luna y las fogatas. Lee despacio, sintiendo el olor a tierra mojada, a sarmientos quemados y a memoria. Deja que te hable de sus colinas, del deseo de regresar a casa y de la luz del verano. Escucha su ritmo pausado, su voz honesta, sin artificios ni máscaras. Descubrirás a un amigo insustituible para las horas oscuras.

Aquí tienes tu copa. Un trago equilibrado, denso, con ese toque amargo que despierta el paladar, pero con un final dulce y persistente que se queda contigo mucho después del último sorbo. Exactamente como la literatura de Pavese.

Salud por las historias que nos salvan de la noche, por la belleza que nace de las heridas y por los hombres que, como Cesare, nos dejaron sus palabras para que nunca volvamos a sentirnos solos del todo. Bienvenido al bar. Disfruta de tu bebida. Y colorín colorado, esta hermosa historia de un escritor ha terminado

domingo, 2 de agosto de 2026

El asesino del calendario 1989

 Verán hoy vengo con un vídeo un poco especial, vamos a desentrañar lo que esconde el cine, vamos a ver los hilos de la marioneta de lo que es la creación de una película. ¿Y cómo lo vamos hacer? pues analizando un film que en principio debería ser un referente de la época y terminó siendo un desastre. Vamos a analizar por que no funciona la película, por que el publico no entra en la historia y por que teniendolo todo se queda en nada. El motivo. Si bien no se salta ningun principio fundamental del guion, las técnicas no están bien usadas.

Vamos al principio, La película es El asesino del calendario, film con un autentico elenco de oro, Kevin Klien, Susan Sharandon, Harvey Keytel, Rod Steiguer, Mary Elithabeth Mastroantonio y el secundario de lujo Dany Aiello. Con guion de John Patrik Shanley que había deslumbrado con el film protagonizado por cher y nicholas Cage Hechizo de Luna. 

Verán les cuento de que va la película. En la ciudad de Nueva York un asesino en serie tiene aterrado a la ciudadanía, lleva 10 muertes por estrangulamiento, pero llega un punto de inflexión, cuando asesina a la mejor amiga de la hija del Alcalde, es entonces cuando este recurre a la última solución, volver a reincorporar al hermano del jefe de policía, un agente díscolo que ha sido expulsado y ahora trabaja de bombero. Tras acceder este a investigar el incidente, seremos testigos de la enemistad de los hermanos mientras que se intenta localizar al asesino antes del siguiente asesinato.

 Cómo ven, todo pinta bien, el reparto, el guionista y la trama. Pero luego nada funciona.

Voy a dejarte aquí. si no la has visto está en Amazon Prime en su catalogo gratuito, echale un vistazo, por que no es un desastre total y luego vuelves a este punto. Por que a partir de aquí se van hacer spoiler

Si ya la has visto vamos allá.

Verán, para entender por que este desastre hay que ir al momento del estreno de la película, hacía algo más de un año Un pez llamado Wanda protagonizado por Kevin Klien había arrasado en la taquilla. Aquel film, mezclaba el policial de atracos con la comedia y es entonces cuando la productora Star Partnes y la Metro Goldwind Meyer que tambien era el estudio que distribuyó Un pez llamado Wanda, quisieron seguir explotando el filón de aquel maravilloso film, pero sin éxito lo primero que vamos hacer es comparar por que una funciona y la otra no. En un Pez llamado Wanda la historia nos mete en una banda de ladrones a cada cual más particular, estafadores que se roban entre ellos y todo con ritmo de comedia, son muchos los ejemplos de comedias sobre ladrones y es que al final se trata de un crimen que aunque penado, puede en algunos casos hacer sentir simpatía con el espectador, atraco a las tres, la pantera rosa, el quinteto de la muerte o el Golpe. La premisa funciona perfectamente desde el punto de vista de los ladrones como el Golpe o bajo el punto de vista de la Ley, la pantera rosa. 

Aquí, deciden hacer una comedia bajo la premisa de un estrangulador de mujeres, una trama que funciona perfectamente como thriller, casi siempre bajo el punto de vista del investigador o del terror casi siempre bajo el punto de vista del asesino. ¿Pero hacer una comedia con estos acontecimientos? ese fue el peor error, no funciona... así que una vez mostrado el primer asesinato para justificar la trama, se tienen que olvidar del asesino para intentar hacer comedia con los investigadores, intentan forzar triangulos amorosos qyue si bien uno puede funcionar dos seguidos pierden fuerza, el primero y más potente que queda en tierra de nadie es el de los dos hermanos enamorados de la misma mujer. Ese hilo argumental tan potente se anula a los pocos minutos para hacer un segundo triangulo, el de la hija del alcalde, el policía discolo y el propio alcalde. Al final ambas fuerzas opuestas se anulan, por otro lado, cómo tienen que empezar con la investigación del asesinato, los acontecimientos pasan sin justificación, se solucionan con dos lineas de dialogo que hace que las relaciones no fragüen en el espectador, el romance pasa por que si y los triangulos se deshacen solos, por lo que la parte romantica no funciona. Vamos a poner un ejemplo. La hija del alcalde tras el funeral de su mejor amiga, decide ir a la pista de patinaje para estar sola, llega el policía, en principio para interrogarla, pero en vez de ello la dice que hay 7 hoteles a 5 minutos y que la vida son dos días, un plano despues están dando rienda suelta a su deseo. Así de burdo.

La relacion de los hermanos y la lucha por la mujer del jefe de policía se disuelve, verán, nos prometen una lucha de ambos hermanos por la misma mujer, pero con un plano de Cristina la mujer del jefe de policía llevando vino  y abriendo la puerta la hija del alcalde. Así termina el triangulo amoroso. y en cuanto al asesino, ni está ni se le espera, aparece en tres momentos puntuales, en el prologo del film, a la media hora y al final de la película... intentando hacer una detención disparatada de comedia fisica y aquí quiero hacer un inciso sobre la parte cómica, no funciona... no hablo de que no de risa, hay comedias maravillosas que te sacan una sonrisa permanente y no carcajada, siguiendo con este tipo de films, Charada o Marni la ladrona. Pero es que el intento de esperpento que de un contrapunto cómico tampoco se desarrolla, el pintor interpretado por Allan Rickman es una pieza desaprovechada y la relación entre el jefe de policía y el policía discolo, dejan mucho que desear, nada parecido a Limite 48 horas. 

El mayor de los problemas es el tiempo que tienen a la hora de profundizar, si no se hace, la trama queda suelta, no ata al espectador, ese es uno de los objetivos de un guión, que el espectador se identifique con un personaje y sufra con él. Pero claro, si no puedes seguir una única linea argumental pasa lo que pasa. que al espectador le da igual.

Pat O´connor el director de la cinta es el máximo responsable y con esas actuaciones es lamentable el resultado, debería haber cambiado los acontecimientos, centrarse sólo en un único hilo argumental, la investigación en caso de un asesino en serie no hay otro posible y llenarlo de pequeños y suaves gags tipo Arma Letal... Pero querer hacer un film de investigación y mezclarlo con una comedia romantica de enredos y por otro lado hacer un policial de superación personal, son demasiados hilos para una sola historia.

Así que ya saben, si hacen una película alguna vez, tengan claro el género, la trama y avancen solo en una dirección.

Es un desastre de película, pues no. pero con el elenco que tiene el film, con los mimbres con los que se realizó esta obra, todo lo que no hubiera sido un exito es un desastre... pero bueno, espero que me digas que te parece el film, si te gustó o no y me voy a despedir, primero recordandoos que os suscribais, que le deis like si es que te ha gustado el video claro.

Pues nada, esperando que seas muy feliz o luches por ello que no hay mejor lucha que esa, me despido hasta la semana que viene y ya sabes, que vivas el cine 

sábado, 1 de agosto de 2026

La calle de la Media Luna

 veran, Durante la década de los 80, Oriente Medio no solo se quemaba en  la Guerra Irán-Irak o el conflicto en el Líbano y la tensión entre israelies y palestinos. Paralelamente, existía otra contienda: una guerra de pasillos, despachos con moqueta y maletines de diplomáticos que se libraba a miles de kilómetros, en el mismísimo corazón de Londres.

El Reino Unido, con su larga tradición de influencia en la región, se vio atrapado en un laberinto diplomático. Un ajedrez donde el petróleo, el tráfico de armas y la inteligencia secreta se mezclaban con la alta política británica

En esa red de sombras, los hilos rara vez los movían los soldados. Los verdaderos peones solían ser personas fascinadas por la cultura oriental, intelectuales atraídos por la complejidad del mundo árabe, o simplemente idealistas que creían poder tender puentes donde solo había ambición y geopolítica.

Pero cuando te adentras en un juego de inteligencia sin conocer las reglas de los verdaderos dueños del tablero, la línea entre ser un mediador brillante y convertirse en una marioneta útil es ridículamente fina. Y eso es exactamente lo que ocurre cuando la ambición personal choca contra el cinismo del poder

De esto nos habla la película que vamos a reseñar hoy, un thriller británico-estadounidense de 1986.

Así que Bienvenidos, vienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia con todos ustedes la pelícla dirigida por Bob Swaim, la calle de la media luna

Este film tiene su origen en las librerías. En 1984, el renombrado escritor y viajero estadounidense Paul Theroux publicó una novela corta titulada Doctor Slaughter. Theroux, conocido por su fina capacidad para retratar el choque cultural y las fisuras del ego humano, hulló del tipico relato de espías cargado de acción. Lo que construyó fue una sátira mordaz, casi claustrofóbica, sobre una académica brillante pero profundamente soberbia que cree estar por encima del juego geopolítico que la rodea y de un diplomatico ingles metido en asuntos bastante oscuros de la política de oriente medio

La novela captó rápidamente la atención de los productores de RKO Pictures y de Edward R. Pressman. A mediados de los años 80, Hollywood y la industria británica buscaban historias con una mirada sofisticada y adulta hacia el contexto internacional. El material de Theroux era perfecto: combinaba el thriller político, la liberación sexual de la protagonista y una crítica ácida al estatus socioeconómico de la era Thatcher y el dinero del petróleo árabe en Londres.

Pero transformar una novela tan introspectiva en una película comercial requería un director con un enfoque fresco. Ahí es donde entra una elección bastante peculiar: el director estadounidense Bob Swaim.

Swaim, un director que hoy es casi desconocido básicamente por su poca filmografía, venía de cosechar un éxito crítico y de taquilla rotundo en Francia con La Balance en 1982, un crudo policial rodado en París que llegó a ganar varios premios César. Los productores querían exactamente esa energía: la mirada de un cineasta occidental capaz de capturar los bajos fondos y las dinámicas urbanas con un estilo visceral, europeo y realista, lejos del glamour habitual de Hollywood.

Convencidos de que Swaim podía trasladar esa tensión callejera y oscura al elegante pero sórdido ambiente londinense, le entregaron la dirección del proyecto. Sin embargo, adaptar a Theroux no iba a ser tarea fácil: el primer desafío fue cambiar el título de la obra para no confundir al público con un filme de terror gore, rebautizándola como La calle de la Media Luna, y comenzar un complejo proceso de reescritura de guion para intentar equilibrar la carga política con el dinamismo que exigía el cine.

Llevar la novela de Paul Theroux a un guion cinematográfico resultó ser un terreno minado. El propio autor escribió un primer borrador, pero los productores sentían que su versión era demasiado cínica, introspectiva y literaria para la pantalla grande. Fue el propio director, Bob Swaim, junto al guionista Edward Behr, quienes asumieron la tarea de reescribir la historia. El gran reto era transformar un relato centrado en los monólogos internos de la protagonista en un thriller visual y accesible, sin perder por el camino la corrosiva crítica política al Londres de la era Thatcher.

Pero para que esta fórmula funcionara en el cine, necesitaban una pareja protagonista con una presencia demoledora. Y la elección de la actriz principal era el pilar absoluto del proyecto.

Sigourney Weaver aceptó el papel de la doctora Lauren Slaughter en un momento clave de su carrera. Acababa de consolidar su estatus de estrella global y buscaba desesperadamente alejarse encasillamientos, demostrando su enorme registro dramático antes del estreno de Aliens. Weaver se sintió atraída por la complejidad de Lauren: una mujer con un intelecto aplastante, ambiciosa y sexualmente emancipada, pero cuyo orgullo desmedido la ciega ante el peligro que la rodea.

Para darle la réplica y construir la contraparte perfecta, los productores recurrieron a un gigante del cine británico: Michael Caine. Caine que interpretaría a Lord Bulbeck, un influyente diplomático de la Cámara de los Lores, atrapado entre su estatus institucional y la búsqueda de paz en Oriente Medio.

Aportar a Caine al proyecto no solo garantizaba elegancia y veteranía; su sola presencia introducía esa dualidad tan británica entre la cortesía pública y los secretos de alcoba. La química entre una joven Sigourney Weaver en pleno auge y un Michael Caine consumado se convirtió en la mayor baza promocional de la película, prometiendo un duelo interpretativo donde la seducción intelectual y las mentiras geopolíticas se entrelazaban a partes iguales.

Y ahora dejenme que les cuente de que va esta película, como siempre sin spoiler para que puedas disfrutar del film. por cierto, ya te has suscrito?, no. Pues no lo dudes, en CINEFILIA tenemos todas las semanas consejos de cine para que esa tarde aburrida se transforme en una velada maravillosa de cine, de todos los géneros y epocas, así que no lo dudes y si te está gustando, regalanos un like. Pues vamos allá.

Verán, La historia sigue a la doctora Lauren Slaughter, una brillante y orgullosa académica estadounidense afincada en Londres, experta en  Oriente Medio pero frustrada por los bajos salarios y el techo de cristal de la sociedad británica, Lauren decide tomar una vía de escape radical: empieza a trabajar en secreto para un servicio de acompañantes de lujo, un trabajo de scort que la permitirá llegar con olgura a fin de mes

Su doble vida toma un giro  cuando conoce a Lord Bulbeck, un influyente diplomático británico empeñado en negociar un histórico acuerdo de paz anglo-árabe. Entre ellos nace una fascinante relación de seducción e intelecto. Y lo que empieza siendo una relación por dinero, pasa a ser algo más profundo, pero algo parece que no encaja, personas y acontecimientos transformarán esa relación sentimental en algo más oscuro y hasta aquí te voy a contar el resto lo tienes que ver tu.

Verñan el paisaje cinematográfico de mediados de los años ochenta.estaba en plena eclosión de una tendencia muy concreta: el drama erótico estilizado, sofisticado y elegante. Una corriente que terminaría de explotar comercialmente ese mismo año 1986 con el fenómeno de Nueve semanas y media, abriendo la puerta a una ola de thrillers donde la sensualidad, la elegancia visual y las relaciones de poder se convertían en el motor narrativo principal.

La calle de la Media Luna abraza de lleno esa estética, pero la cruza con los conflictos reales de su tiempo Pero seamos honestos: no estamos ante una película perfecta. El guion a veces tropieza al intentar condensar la densidad política de Paul Theroux con los códigos del thriller de intriga, y el ritmo puede sentirse algo desigual, parece a ratos que la película no va a ningun sitio hasta que llega su tramo final.

Ahí despliega todo su potencial siendo de esas películas que necesitan de la paciencia del espectador

Pero si esperas ocurre la magia. 

Pero no te preocupes por la parte intermedia por que lo que sostiene esa parte de la película, lo que te atrapa de principio a fin y te impide quitar los ojos de la pantalla, es la arrolladora química de sus dos protagonistas. Ver a Sigourney Weaver y a Michael Caine compartir encuadre es un auténtico lujo interpretativo. Hay un magnetismo magnético entre la energía vibrante, elegante e intimidante de Weaver y la sofisticación serena y melancólica de Caine. Cada conversación, cada mirada entre ellos en esos apartamentos de lujo londinenses eleva el material por encima de sus imperfecciones.

Es cierto que en la trayectoria de ambos suele citársela como una obra menor. Para Weaver quedó eclipsada por el impacto cultural de Aliens ese mismo año, y en la monumental carrera de Caine es un título que suele pasar desapercibido. Sin embargo, categorizarla simplemente como "menor" sería un error. La calle de la Media Luna es una notable muestra de cine de género, un fascinante documento de época y un gran film que demuestra que, cuando tienes a dos actores en estado de gracia, el cine siempre encuentra la forma de brillar. Y por eso esta película está en nuestro catalogo de reseñas, primero por que no es muy conocida y mucha gente joven ni siquiera sabe de su existencia y segundo, por que es de esos films que se suele olvidar en la memoria de los más veteranos, así que aquí queda nuestro consejo de hoy, un film de herotismo suave y elegante donde se mezcla con un drama de espionaje y esperando que la veas y que te guste me voy a despedir, como siempre con dos consejos, el primero que seas inmensamente feliz o luches por ello y el segundo como no puede ser de otra forma que vivas el cine

 

 

 

 

 

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jueves, 30 de julio de 2026

Ford v Ferrari

 El automovilismo de competición no es solo una cuestión de ingeniería, velocidad o trofeos; siempre ha tenido una parte de guerra abierta de egos. La historia de las carreras se ha escrito con el humo de las ruedas sobre el asfalto, pero también en los despachos y la rivalidad entre pilotos y constructores.

Y si aquel duelo llegó en un momento algido tendríamos que volver a la época dorada de la velocidad. Basta recordar el legendario desplante de Enzo Ferrari a un próspero fabricante de tractores llamado Ferruccio Lamborghini. Cuando este último se atrevió a criticar los embragues de Maranello, Il Commendatore lo despachó con desdén diciendo que no sabía manejar un Ferrari, sino solo tractores. La respuesta de Lamborghini no fue una discusión: fue fundar su propia marca para superar al 'Cavallino Rampante' en su propio terreno.

Pero si hubo un choque de gigantes que paralizó al mundo, ese fue el enfrentamiento entre la elegancia artesanal de Italia y la potencia industrial de Detroit: Ferrari contra Ford. Una guerra total nacida de un desplante que terminó en un duelo deportivo de primer nivel. Y la película que vamos a reseñar hoy nos narra aquellos acontecimientos.

Por que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia con todos ustedes el film titulado Ford vs Ferrari o como se conoció en algunos paises Lemans 66.

La semilla de la película fue el libro superventas de titulo interminable, escrito por  A.J. Baime, Go Like Hell: Ford, Ferrari, and Their Battle for Speed and Glory at Le Mans. La premisa de trasladar semejante choque de trenes al cine entusiasmó a los estudios desde 2011, pero el proyecto se quedó estancado en el conocido "infierno de desarrollo".

En los primeros intentosMichael Mann estuvo a punto de dirigirla con un reparto inicial planeado que reunía a Tom Cruise como Carroll Shelby y a Brad Pitt como Ken Miles.

Sin embargo ese duelo de super estrellas no cuajó por los desacuerdos sobre el presupuesto y los cambios de guion que hicieron descarrilar esa versión.

 No fue hasta principios de 2018 cuando 20th Century Fox tomó el volante de forma definitiva y le confió el proyecto al director James Mangold  reponsable de films como Logan o En la cuerda floja.

Para levantar esta superproducción de época, Fox se alió con varias casas financieras y creativasChernin Entertainment productora principal junto a Fox, TSG Entertainment y Turnpike Films. Por cierto esta es una de las últimas películas en distribuir la 20Th century fox antes de ser adquirida por la Disney.

James Mangold buscaba una química visceral y realista en pantalla, huyendo del exceso de pantalla verde o efectos digitales artificiales por lo que todo lo que se ve en pantalla es real, las carreras, los coches y el caracter de los personajes. Verán para sustituir al combo Cruise/Pitt, se reunió a dos de los actores más intensos de su generación: Matt Damon (como Carroll Shelby): que aportó el carisma tejano, la astucia comercial y la melancolía del piloto retirado Christian Bale (cómo Ken Miles). 

 Bale aceptó el papel tras interpretar al corpulento Dick Cheney en Vice. Tuvo que perder cerca de 30 kilos en tiempo récord para caber en el angosto habitáculo del Ford GT40. Bale se entrenó además con pilotos profesionales en circuitos reales para dominar el manejo por que si algo le caracteriza al actor es su camaleonico sistema de interpretación.

y con un presupuesto aproximado de 100 millones de dolares un costo de producción modesto para una gran producción se comenzó el rodaje.

El libreto, escrito por los hermanos Jez y John-Henry Butterworth junto a Jason Keller, logró algo muy complicado: convertir una historia sobre coches en una lucha puramente humana y dramática.

La brillantez del guion radica en que Ken Miles y Carroll Shelby no luchan en un solo frente, el guion más alla de ser un drama deportivo que lo es, está contado como si fuera un thriller pero en vez de un asesino en serie hay algo más temible, un burocrata sin corazon.

Un equilibrio perfecto entre el motor y ethriller, pero dentro del garaje.

Y ahora hablemos de que va la película, como siempre sin spoiler, pero por cierto, antes una cosa, has caido por casualidad en el canal, llevas tiempo viendonos pero aún no te has suscrito?. pues no lo dudes más, dale al botón y a la campanita y forma parte de este cineclub, nosotros estaremos encantados de veros. por cierto te está gustando la reseña, pues regalanos un like y si estás a tiempo un hype. Pues bien vamos allá.

Ford pasa una crisis de ventas, el coche de los padres de los chicos de la época, el noble y robusto ford no atrae a los jovenes, que suspiran por poseer un día un cavalino rampante, un flamante ferrari. Mientras que Ford gana competiciones domesticas, Ferrari es el rey de la carrera de resistencia por excelencia, las 24 horas de Lemans. Así que uno de los directivos, sabiendo los problemas financieros de Ferrari decide mover ficha e intentar adquirir Ferrari para Ford, pero la reunión de ventas es una trampa para conseguir que Fiat pague más, una vez conseguido el dinero de la Fiat, Dino humilla a los directivos y al presidente de la Ford, comenzando así el reto por parte de la marca de Detroit una lucha por construir un superdeportivo que humille en Le mans al Ferrari. Para ello contactan con un constructor de vehiculos de carreras que usa piezas de Ford para sus coches, Selby, el constructor del famoso Selby cobra.

Este accede pero necesita a un piloto capaz de llevar el coche el primero a la meta y el mejor es Miles, un mecanico politicamente incorrecto, poco sutil y de una sinceridad insultante.

Esta actitud de Miles choca con la visión de gentelman piloto que tiene el Bicepresidente de la Ford, con lo que empezará una guerra de poder entre Selby, el vicepresidente y Miles y hasta ahí te voy a contar de una película simplemente maravillosa.

Ya vamos a cruzar la bandera a cuadros repasando la taquilla, su paso por los premios y el lugar que ocupa hoy en la historia del cine. 

verán. En una época dominada casi en exclusiva por los efectos digitales y las franquicias de superhéroes, Ford v Ferrari demostró que el público todavía tenía hambre de historias reales, viscerales y bien contadas. Consiguiendo algo más de 225 millones de dolares en todo el mundo.

Fue un éxito rotundo tanto en Estados Unidos como a nivel internacional. Lo más destacado no fue solo su gran fin de semana de estreno, sino su excelente "boca a boca": Y yo quiero fomentar ello, ya que de verdad os la recomiendo, aunque no te guste el motor, por que habla de la amistad sincera y de la pasión desmedida. en definitiva habla del ser humano.

La película Cosechó 4 nominaciones a los Premios Óscar en 2020, incluyendo la codiciada categoría de Mejor Película. y se hizo con 2 estatuillas doradas, premiando precisamente el músculo técnico que se sintió en la pantalla, Mejor montaje y Sonido.

Pero es una obra que va más alla de la técnica.

Y con este consejo de cine, me voy a despedir hasta la semana que viene, deseando que seas inmensamente feliz o luches por ello, no hay mejor lucha que esa y como no puede ser de otra forma. Que vivas el cine 

 

 

 

 

 

viernes, 17 de julio de 2026

lA MAQUINA DE ISOLACION

 Buenas noches. Pasa, toma asiento. Te noto en la mirada, en la forma de arrastrar los pasos, que hoy no ha sido un buen día. Deja las prisas ahí fuera, de verdad. Quédate un rato aquí.

No pretende ser un consuelo barato, pero a veces ayuda recordar que esos días grises, esas jornadas donde parece que cada decisión que tomamos es el desvío equivocado, nos ocurren a todos. Absolutamente a todos. Incluso a las mentes más brillantes, a los visionarios que cambiaron el mundo, les ha tocado alguna vez mirarse al espejo y preguntarse: "¿En qué estaba pensando?".

Déjame hablarte hoy de un hombre llamado Hugo Gernsback.

Si te apasiona mirar al futuro, su nombre debería estar grabado en tu memoria. Su leyenda es tan inmensa, tan fundacional, que los premios más prestigiosos del mundo de la ciencia ficción, los Premios Hugo —esos que han ganado monstruos de la literatura como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Arthur C. Clarke— se llaman así, precisamente, en su honor.

Gernsback no solo imaginaba el mañana; lo construía. Llegó a Estados Unidos desde Luxemburgo a principios del siglo XX y se convirtió en un torbellino. Fundó Amazing Stories, la primera revista dedicada exclusivamente a lo que hoy conocemos como ciencia ficción. Tenía una puntería asombrosa para los negocios y para las predicciones. En sus escritos y revistas acertó de forma casi profética: habló de la televisión mucho antes de que existiera en los hogares, predijo el uso de la energía solar, los radares, la automatización e incluso las citas por videollamada. El tipo era un titán, una mente conectada directamente con el futuro.

Pero... sí, ya sabes hacia dónde voy. Hasta el mismísimo Hugo Gernsback tuvo un día terrible. Un día en el que la inspiración se le torció por completo.

Imagínate la escena. Nueva York, mediados de la década de 1920. Las ciudades están creciendo a un ritmo frenético. Los coches rugen en las calles, los tranvías chirrían, las máquinas de escribir repiquetean sin cesar en las redacciones y los teléfonos no paran de sonar. Hugo está en su despacho. Necesita concentrarse, necesita escribir sus editoriales, pulir sus inventos... pero el ruido del progreso es ensordecedor. Se lleva las manos a la cabeza, frustrado. No puede pensar.

Y ahí, en medio de la desesperación por el ruido exterior, es donde nace la chispa. Una chispa que, en su mente, parecía una genialidad, pero que el tiempo juzgaría de una manera... un tanto diferente. Hugo decidió que iba a erradicar las distracciones del mundo. Iba a inventar la solución definitiva para el trabajador moderno.

Lo llamó: La Máquina de Isolación.

Como esto es un podcast y solo tenemos el sonido y nuestra imaginación, quiero que visualices lo que Hugo presentó con orgullo en su revista Science and Invention en 1925. No te imagines unas sutiles almohadillas para los oídos o un biombo elegante. No.

Imagina un casco. Pero un casco enorme, macizo, hecho completamente de madera pesada, que te cubría la cabeza entera y se apoyaba de forma dolorosa sobre tus hombros. Parecía una mezcla entre el casco de un buzo antiguo de alta mar y la máscara de un verdugo medieval. Era un armatoste completamente oscuro, sin más aberturas que dos pequeños visores de cristal para los ojos.

Pero claro, Hugo pensó en todo... o eso creía él. Al estar completamente sellado para que no entrara ni un solo decibelio del ruido de la calle, el inventor se dio cuenta de un pequeño detalle técnico: el usuario se asfixiaría en un par de minutos con su propio dióxido de carbono. ¿La solución de Gernsback? Conectarle al casco, mediante unos tubos de goma gruesos, una pesada bombona de oxígeno puro que el escritor debía colocar al lado de su escritorio.

Visualiza la estampa: estás en tu oficina intentando redactar una carta y, para concentrarte, te calzas un casco de buzo ciego y sordo de varios kilos, conectado a un tanque de gas, mientras miras el papel a través de dos rendijas diminutas en las que Hugo, además, pintó unas líneas negras para que solo pudieras ver estrictamente la línea que estabas escribiendo. Nada de visión periférica. Nada de comodidad.

El invento, como habrás adivinado, fue un desastre absoluto.

Aquello no era una ayuda para la concentración; era una cámara de tortura voluntaria. Cualquiera que se pusiera el artefacto durante más de un breve momento empezaba a experimentar los efectos colaterales de aquella genialidad. El peso del casco destrozaba el cuello y los hombros. Los cristales de los ojos se empañaban casi de inmediato por el calor de la respiración, anulando cualquier posibilidad de lectura. Por si fuera poco, el flujo constante de oxígeno artificial a través de los tubos generaba un siseo metálico y monótono que terminaba provocando dolor de cabeza, mareos y una profunda sensación de claustrofobia. En lugar de inspirar grandes ideas, la máquina de isolación inducía al pánico o a una tremenda fatiga en todo aquel que la probara.

A Hugo le costó admitirlo. Al principio defendía su criatura con la cabezonería propia de los grandes genios. Posó él mismo con el casco puesto para la fotografía oficial de la revista, intentando lucir digno y productivo mientras parecía un villano de cómic de bajo presupuesto. Estaba convencido de que el mundo simplemente no estaba preparado para su nivel de disciplina laboral.

Pero el mercado y el sentido común hablaron. Nadie quería trabajar pareciendo un astronauta atrapado en un búnker de madera. Nadie quería arrastrar una bombona de oxígeno para rellenar un libro de contabilidad.

Con el tiempo, el bueno de Hugo tuvo que guardarlo en el cajón de los proyectos fallidos. El trance pasó. La Máquina de Isolación jamás llegó a fabricarse en masa, y el tanque de oxígeno volvió a los laboratorios de donde nunca debió salir.

¿Andas dándole vueltas a tu propio error? Pues fíjate en lo bonito de todo esto. Hoy en día, casi un siglo después, nadie recuerda a Hugo Gernsback como un fracasado. Nadie juzga su brillante carrera por aquel casco absurdo de 1925. Aquel desastre momentáneo, que seguramente le costó dinero, bromas y algún que otro dolor de cabeza, ha quedado reducido a lo que realmente es: una simple anécdota. Una curiosidad divertida en las páginas de la historia de la tecnología.

Porque al final de la jornada... el tiempo es un filtro maravilloso. Lo único que perdura, lo único que realmente deja huella, son las buenas cosas. Los aciertos, la pasión que le pones a lo que haces, las historias que logras inspirar en los demás. Los "Premios Hugo" se siguen entregando cada año para celebrar la grandeza de la imaginación humana, no para recordar un mal día en un despacho de Nueva York.

Así que... mírate. No te preocupes por lo que haya salido mal hoy. Mañana será otro día, el sol volverá a salir, y este tropiezo de hoy no será más que otra pequeña anécdota en tu propio gran libro.

Por eso te digo que no te preocupes. Tómate tu tiempo, descansa... y hasta el próximo programa

lunes, 13 de julio de 2026

Te van a matar 2026

 Cuantas veces te han engañado y has sido feliz, me imagino que con el truco de un predistigitador. pues algo parecido ocurre con esta película, cualquier persona que vea la película pensará que es una producción independiente norteamericana rodada en la ciudad de Nueva Yorck y en cierta forma ese es el truco de magia, ya que ni es completamente Estadounidense, la producción esta coproducida por Sudafrica, los EE.UU. y Canadá y tampoco es Nueva York si no Ciudad del Cabo en sudafrica.

Con una película de esas que vas al cine o te sientas en el sofá de tu casa y no esperas absolutamente nada de ella y te acabas llevando una sorpresa de lo más gratificante.

Hablemos de la película y seamos completamente sinceros desde el minuto uno. Vivimos en una época en la que parece que toda película que se estrena tiene que ser una obra maestra revolucionaria, el nacimiento de un nuevo género, o una crítica social profunda que te deje pensando durante tres semanas. Y, oye, eso está genial. Nos encanta el cine de autor. Pero... ¿qué pasa con esos días en los que vienes reventado de trabajar, o de estudiar, y lo único que te pide el cuerpo es apagar el cerebro y disfrutar?.

Pues la película de la que vengo a reseñaros, pertenece por derecho propio, a ese selecto grupo de producciones. Ese cine de entretenimiento puro y duro. Muy, pero que muy palomitera. Es de esas películas que huelen al maiz cuando se tuesta desde los créditos iniciales. Y sabéis qué? Que para mí, ese es su mayor punto a favor: su absoluta honestidad.

Esta cinta no engaña a nadie. prometiendote una historia filosófica que va a cambiar tu percepción de la existencia, ni se disfraza de lo que no es para rascar una nominación al Oscar. Sabe perfectamente a lo que juega. Te dice: "Mira, soy esto. Te voy a dar acción, te voy a dar tensión, te voy a hacer reír y te lo vas a pasar de miedo durante hora y media. ¿Te subes al carro?". Y esa falta de pretensiones, amigos míos, en el panorama cinematográfico actual de este año 2026, es un soplo de aire fresco tremendo.Y es un "sí" rotundo.

Y ahora si, bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia con todos ustedes el film rodado en el 2026 por Kirill Sokorov, Te van a matar. Una de las sorpresas más gamberras de este año.

Bueno, puede ser que el director ruso no te suene de nada y es que en su filmografía este es su tercer largo, pero es ya un asiduo al Festival de cine fantástico de Sitges donde ya estuvo nominado como mejor película con su opera prima ¿Por que no te mueres?.

Si Kirill tiene un aspecto en el que destaca es el ritmo, parece que en un don innato y viendo sus trabajos anteriores, ya sabíamos que este realizador tiene una mano brutal para mantener al espectador pegado a la pantalla sin dejar que baje la adrenalina. 

Siempre se ha caracterizado por un estilo muy visual, muy dinámico y encima aquí se beneficia de un presupuesto altisimo para ser cine de terror, ni más ni menos 20 millones de dólares. Permiten tener una producción que empata con cualquier gran producción con unos escenarios art deco ricos y preciosistas que hacen del juego de cámara y composición una delicia hasta para el paladar más exigente.

Pero el director no ha querido darnos una película de terror gótico y contemplativo, ha decidido dar un paso más allá y desatarse por completo. Y aquí viene en lo que destaca este film por encima de otros, se nota a leguas que ha bebido directamente de las fuentes del cine de acción asiático. Hay una clarísima inspiración tanto en el cine japonés más frenético y gamberro como en el thriller de acción coreano. 

Hay secuencias de combate, persecuciones en pasillos y coreografías de una violencia tan estética y milimétrica que os recordarán ese tipo de cine. De hecho, hay un par de planos secuencia específicos en mitad de la película que visualmente  podrían pertenecer perfectamente al mismísimo universo de "Oldboy". Esa crudeza, ese uso de la perspectiva lateral, esa sensación de que cada golpe duele de verdad,  con una elegancia visual increíble... Es una auténtica delicia técnica para los que disfrutan del cine de acción.

Pero bueno, ¿de qué va exactamente "Te van a matar"? Vamos con la sinopsis, por supuesto, libre de spoilers  para no arruinaros la experiencia, ya sabéis que es una norma del canal.

Asia Reeves y María son dos hermanas que intentan huir de un padre maltratador, en su escapada la hermana mayor dispara al padre y es condenada a prisión, cuando sale encuentra empleo en un hotel cómo doncella, allí todo es lujo y buen trato, con una ama de llaves encantadora, la señora Lyli Woodhaouse. pero pronto todo va a cambiar y lo que parece una apacible jornada de trabajo se convertirá en una noche sangrienta. Y hasta aquí te voy a contar, el resto de película tienes que verla tu.

Y es que la historia nos retrata a una persona completamente normal, de lo más común, que por un terrible error de cálculo o por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado,algo que hacía de una forma magistral hitchcock y que funciona tan bien en este género, al final la protagonista termina cruzándose en el camino de la gente equivocada y a partir de ahí, la película hace honor a su título desde el primer acto: se desata una auténtica cacería humana.

Lo que empieza como una noche aparentemente normal se convierte en una carrera contrarreloj por la supervivencia. Nuestro protagonista tendrá que usar todo lo que tiene a mano (y cuando digo todo, es todo) para escapar de un grupo de perseguidores a cada cual más desquiciado y variopinto. La trama avanza a un ritmo endiablado; no hay tiempos muertos. Cada vez que el espectador, y el propio personaje, intentan tomar un respiro, la película te mete un nuevo giro o una nueva secuencia de acción que te vuelve a sentar de golpe. Es una estructura de "gato y ratón" llevada al extremo más físico y gamberro posible. 

Con una propuesta así de loca, es normal que sea carne de plataforma, tras un breve periplo por las pantallas despues de su estreno en el festival de cine de South and Southwest de Austin ha terminado en el catálogo de Hbo Max que es donde lo puedes ver en la actualidad, pero si pensáis que es una obra menor, os equivocaríais por completo. Uno de los puntos más interesantes de "Te van a matar" es su calidad tanto estética como artistica donde destaca Una Patricia Arquette como siempre descomunal y arropada por actores y actrices como Tom Feltonm, Hether Graham, Peterson Josheph y la actriz protagonista Zazie Beetz.

En definitiva, y para ir cerrando esta reseña: ¿es "Te van a matar" una película que va a pasar a la historia del cine? ¿Va a estudiar el plano secuencia de los pasillos en las universidades de cinematografía dentro de cincuenta años? Seamos realistas: no. Seguramente no invente nada nuevo bajo el sol a nivel ni conceptual ni técnico. Pero es que... ¡tampoco lo busca!

Como os decía al principio, es un film de entretenimiento sobresaliente. Es un cóctel perfecto que mezcla un terror suave, de ese que te da algún que otro sobresalto pero sin llegar a dejarte traumatizado, con muchísimo humor negro. Un humor muy gamberro, muy autoconsciente, que rebaja la tensión en los momentos idóneos y te saca una carcajada en mitad del caos.

Es, sin duda alguna, la opción perfecta para esos días en los que llegas cansado a casa, en los que los problemas del mundo real son demasiado como para meterte con un drama y no te apetece comerte la cabeza con tramas enrevesadas.

Verás, te pones "Te van a matar", te preparas un buen bol de palomitas, te dejas llevar por su ritmo frenético, te ríes con sus burradas y disfrutas del viaje. Por que este film cumple su promesa de hacerte pasar un rato divertidísimo. Y esta honestidad se agradece

Por mi parte, se lleva una recomendación total. Si os gusta el cine de acción con toques orientales, el gore divertido y el entretenimiento sin filtros, tenéis que verla ya y más sabiendo que está en el catálogo de HBO y bueno, con esto me voy a despedir esperando que te haya gustado la reseña y me hayas regalado un like, que si no te has suscrito aún lo hagas, nos encantará verte de nuevo por aquí y si puedes y estás a tiempo regalanos un Hype.

Así que nada, ser inmensamente felices o luchar por ello, no hay mejor lucha que esa y como no puede ser de otra forma, que vivas el cine 

 


 

 

 

 

jueves, 9 de julio de 2026

Una historia verdadera el film de Lynch

 Buenas noches. Pasa, pasa... siéntate ahí, en la barra. Así mientras te tomas lo de siempre y si quieres hablamos un rato.

Verás En este bar entra mucha gente. Unos se quedan horas, te cuentan su vida entera, sus dramas, sus divorcios... y al día siguiente ni te acuerdas de sus nombres. Pero luego... luego están los otros. Los que entran, piden un vaso de agua, se sientan en la esquina, te dicen una sola frase lapidaria que te vuela la cabeza, pagan y se van. Y se quedan a vivir en tu mente para siempre. Vaya paradoja.

En el cine pasa exactamente lo mismo. Nos obsesionamos con los grandes protagonistas, los que están en pantalla dos horas sufriendo y llorando. Pero hoy quiero hablarte de la aristocracia del cine: los actores de reparto. Esos personajes minúsculos, con tres líneas de diálogo, que aparecen cinco minutos en una película ya se adueñan de ella. Esos que, cuando terminan los créditos, te los llevas a casa contigo. Hoy quiero hablarte de uno de ellos.

Si yo te digo el nombre de David Lynch... ¿qué te viene a la cabeza? Pesadillas, habitaciones rojas, enanos que hablan al revés, la perturbadora atmósfera de Carretera Perdida, la densidad de El Hombre Elefante, o la ambición incomprendida de aquel primer Dune. Lynch es el rey del surrealismo, de lo bizarro, de lo incómodo.

Si yo te preguntara qué productora de Hollywood jamás, bajo ningún concepto, ficharía a un director que filma orejas cortadas llenas de hormigas en el césped... me dirías, sin dudarlo, que Disney. Disney está a años luz de ese universo tan personal, tan Lynch.

Pues bien, la realidad siempre supera a la ficción. En 1999 se dio el eclipse más extraño de la industria: Walt Disney Pictures distribuyó una película dirigida por David Lynch. Pero no es que Lynch se hubiera vuelto comercial, ni que Disney se hubiera vuelto siniestra. Es que ambos se rindieron ante una historia real tan absurdamente luminosa que solo un genio de la atmósfera podía rodar sin caer en la cursilería. Hablo de Una historia verdadera (The Straight Story).

La sinopsis de esta película es, sobre el papel, una locura minimalista. Es la aventura de Alvin Straight, un anciano de 73 años, medio ciego, con las piernas destrozadas y un enfisema pulmonar. Alvin se entera de que su hermano Lyle, con el que lleva diez años sin hablarse por culpa de una estúpida discusión de viejos orgullosos, ha sufrido un infarto.

Alvin no tiene carné de conducir. Tampoco quiere que nadie lo lleve. Él necesita hacer ese viaje bajo sus propios medios. Así que engancha un remolque a una vieja y lenta cosechadora de césped de la marca John Deere y de un año tan lejano como 1966... y se lanza a la carretera. Su objetivo: recorrer 1000 millas, cruzando dos estados, a una velocidad máxima de 8 kilómetros por hora.

Es una película brillante, enternecedora y bellísima. Es una 'road movie' a paso de tortuga que nos habla de la realidad de las personas que están en el invierno de sus vidas. Ese territorio crepuscular, ese club exclusivo de la vejez que solo ellos comprenden. Un mundo donde el tiempo ya no se mide en minutos, sino en recuerdos y en el peso de los errores que ya no tienes tiempo de cometer. Alvin no viaja en una cosechadora por capricho; viaja así porque el viaje en sí mismo es su penitencia, su forma de quemar el orgullo antes de llegar a los ojos de su hermano y, simplemente, pedir explicaciones. Sin reproches. Solo dos ancianos sentados en un porche mirando las estrellas. 

Pero para que un viaje de mil millas a ocho kilómetros por hora funcione en el cine, las paradas en el camino tienen que ser mágicas. Y aquí es donde David Lynch y los guionistas demuestran una finura brutal. En el pueblo de Alvin, antes de partir, hay una escena minúscula. Dura apenas un par de minutos. Es la visita de Alvin a la ferretería local.

Aquí entra nuestro protagonista de hoy. No sabemos su apellido, solo sabemos que se llama Pete. Es el anciano tendero de la ferretería, interpretado de forma magistral por Ed Grennan.

Cualquier otro director habría filmado la compra de un accesorio como un trámite aburrido: el protagonista entra, paga, coge el objeto y se va. Pero Lynch entiende que en el mundo de estos ancianos, una transacción comercial en una ferretería de pueblo es casi un duelo de alta estrategia, un ritual sagrado lleno de subtexto y psicología humana.

Vamos a meternos en la cabeza de Pete, el tendero. Imagínatelo. Un hombre que lleva toda la vida, décadas enteras, entre esos pasillos de madera que huelen a aceite lubricante, metal y serrín. Para Pete, los objetos de su tienda ya no son mercancía. Son suyos. Los conoce, los ha limpiado, los ha colocado durante años. Cada vez que vende un artículo, para él no es una venta... ¡es una despedida dolorosa! Es como decirle adiós a un amigo. Es desprenderse de un trozo de su propio existencia.

Y entonces entra por la puerta Alvin Straight. Alvin se mueve con una dificultad tremenda; para estos hombres, cualquier torsión de la espalda, el simple gesto de agacharse a mirar un estante inferior, es comparable a un ejercicio gimnástico de calidad olímpica. 

Entonces el tendero, al verle sabe algo terrible, viene a comprar. Ambos se miden las fuerzas con la mirada.

Alvin está buscando algo muy específico para su viaje: un agarrador, un brazo extensible con una pinza en el extremo. Pete va a buscarlo. Sabe perfectamente que es un objeto magnífico. Lo trae como quien transporta el Santo Grial. Pero... ¡ay amigo!... Pete no se lo quiere vender. Se resiste con todo su ser. Obviamente es el tendero, no puede negarse ya que es su oficio, así que utiliza la única arma que le queda: la guerra psicológica. Empieza a poner excusas y a interrogar a Alvin con la secreta esperanza de que este se canse, se eche atrás y le devuelva su preciado agarrador.

Escucha uno de sus diálogos, hay más, pero este me parece que demuestra muy bien de que estamos hablando, estate atento porque es oro puro:

Pete (con desconfianza): Es un agarrador estupendo. Maravilloso. De lo mejor que se ha fabricado. Pero... ¿para qué lo quieres exactamente, Alvin?

Alvin (flemático, mirándolo fijamente): Para agarrar.

Es una genialidad. "Para agarrar". ¿Para qué va a ser si no? Pero Pete no se rinde. Su ayudante, Sig, que está al lado observando la jugada, decide intervenir para presionar un poco más, intentando meter miedo con el precio a ver si por ahí Alvin claudica.

Sig: Cuesta quince dólares, Alvin. Es un precio alto.

Pete (asintiendo, intentando sabotear su propia venta): Sí, es caro. Es un dinero. Además... ¿has pensado bien qué vas a agarrar con él? Porque si intentas agarrar algo demasiado pesado... podría romperse. No está hecho para cosas grandes.

Es maravilloso ver cómo el tendero sufre por el destino del objeto en manos de Alvin. Teme que no lo cuide, teme que le exija demasiado. Está intentando desesperadamente que Alvin diga: "Bueno, pues déjalo, ya me apañaré de otra forma". Pero Alvin se mantiene firme, saca sus quince dólares, paga el rescate del agarrador y Pete se lo entrega con los ojos entornados, sufriendo por la marcha de su querido brazo de metal.

En menos de tres minutos, ese actor de reparto te ha dibujado una vida entera, una existencia que se agota igual que su mercancía, esa escena tierna y terca es lo más parecido a la magia en el cine.

Una historia verdadera es una obra maestra absoluta. Te la aconsejo con fuerza si no la has visto, y si ya la viste, vuelve a ella. Te limpia el alma. Nos recuerda que, a veces, para llegar a los sitios que de verdad importan, hay que ir muy despacio. Que la velocidad del mundo moderno nos hace perdernos los detalles del paisaje... y a las personas que habitan en él.

Bueno... se va haciendo tarde y tengo que recoger las mesas. Te dejo con un último pensamiento lúcido para la semana, ahora que hemos hablado de la vejez y de los achaques de Alvin y el tendero:

Cuida tu espalda, de verdad. Haz estiramientos. Porque llegará un día en que un simple estornudo fuerte mientras estás sentado en el sofá te dislocará tres vértebras y te obligará a ir a la ferretería a por un agarrador de quince dólares. Y créeme, no querrás tener que dar explicaciones de para qué lo quieres a un tendero como Pete.

Pues bien, ya te dejo con tu bebida, dejo que disfrutes del pianista y del ambiente por que colorín colorado esta historia de un tendero que se niega a vender ha terminado.