sábado, 30 de mayo de 2026

Una vida a base de negronis

 En este momento especial, cuando todavía casi nadie me escucha, quiero pensar que esta conversación la tenemos entre tu y yo, no se quien eres ni en que momento lo escuchas, ya que este mensaje en la botella que es Youtube hace del azar una ley de vida, pero si que te pediria que sólo siguieras escuchando si eres mayor de edad.

Así que hecha esta petición, amigo o amiga, permíteme que te hable de algo tan poco interesante como es mi vida o mejor dicho una parte de mi vida, mi relación vital y devocional a una mezcla de alcoholes llamado negroni.

Hoy quizá se ha hecho más popular de lo que debiera y temo que en algun momento la mezcla de los tres licores se prostituya con sabores ajenos que lo hagan más moderno, más cool mas al gusto de todos y esa esencia nacida a principio del siglo 20 cuando el Conde Camilo Negroni, pidio a su barman que fortaleciera de alguna manera su coctel favorito, el americano, se transforme en algo mundano.

Fue en ese momento, en ese preciso momento donde se le añadió el toque perfecto, la ginebra... esa evolución del americano que tomo el nombre del Conde y quedó para siempre anclado a lo que ha sido mi bebida.

Recuerdo con lejana melancolía y tristeza, la primera vez que llegó a mi vida. Verán fue en el chicote, en la coctelería que ahora ha pasado a ser un reclamo de turistas que pasan por la gran vía madrileña y que un mal día reciente decidí volver para darme cuenta que ya no se hacen los negronis como antes, esa sensación de ver como la cosa, cómo evoluciona a mal y creo que si hago una crítica tan demoledora tengo que justificarla.

La maravilla del negroni radica en su simpleza, tres medidas exactas de ginebra, vermouth rojo y campari, por cierto, si se cambia el tono del vermut de rojo a un blanco más seco se le llama cardinale, pero esa ya es otra mezcla y otra historia, así que ciñemonos al original . Es un cocktel de trago largo que ha de servise de una forma inegociable en un baso de culo ancho o lo que es lo mismo en un Old Fashión, el hielo ha de ser reciente, ya que tiene que durar el tiempo suficiente en la mezcla sin aguarla y permitir saborearlo sin prisas, por que el negroni es un coctel para compartir con paciencia de sorbos lentos, alejado totalmente del Dry Martini, tanto en la mezcla como en la filosofía misma del coctel.

Luego viene el toque del barman, si sólo una ralladura de naranja o el gajo completo, si perfuma el borde del baso o cómo he visto a verdaderos maestros, echar unos pocos granos de sal para aumentar la potencia de la ginebra, cada barman tiene su toque y su sello. El caso es que en un coctel tan sencillo, cualquier dejadez destroza la experiencia y un coctel se toma en un ritual que lo es todo.

Cómo digo, el nuevo chicote no sólo ha cambiado el interior para hacerlo más moderno, si no que han traicionado su seña de identidad, el negroni.

Verán ahora, barman descuidados que desconocen la pesada responsabilidad que tienen a la hora de hacer un coctel a pasado a servir a turistas como el que sirve cañas en un bar, la mezcla de los tres licores es insuficiente para un baso lleno de hielo que ya te lo sirven aguado en busca quiza de una mayor recaudación por copa, la experiencia es el sucedaneo de un momento, es la traición a la tradición. 

Así que rara vez me vayan a encontrar allí, verán para los que crean que todo está perdido no lo está, pero se necesita de una busqueda tenaz de coctelerias clásicas o de bares de hoteles, ese refugio maravilloso para los que amamos disfrutar de alta coctelería.  Hasta no hace mucho el Gran  hotel Reina victoria poseía uno de esos maravillosos caladeros para amantes del licor llamado Ana la santa, preparaban un perfecto Negroni y aunque no viene al caso, un tom collins excepcional, recuerdo que lo servían junto a un bol de gominolas con forma de ositos, que hacía la tertulia amena y divertida, pero ha cerrado.

Otro lugar maravilloso era el Gran Clavel, tambien desaparecido recientemente, la mezcla del barman que normalmente va acompañada de un bombay zafire, la cambiaba por la ginebra Gvine, creada a base de uvas y que le daba un matiz memorable a la mezcla bien medida y fenomenalmente servida. 

Aunque hablo de lugares perdidos en el tiempo, tambien hay templos prodigiosos que gozan de gran salud, dos coctelerías clásicas que rivalizan en calidad, el bar del hotel Gran Fenix, llamado Balmoral que realizan uno de los mejores negronis clasicos de madrid y que acompañan de una suculenta muestra de frutos secos saldos y picantes, con su eficaz elenco de barman y bartender hacen de la experiencia de una charla agradable un refugio para el ajetreo de la ciudad y cómo no podía ser de otra forma la sucursal del dry martini de javier de las muelas en Madrid, muy cerca de plaza de españa, un templo no solo del Dry si no del negroni, aqui mas clásico no se puede ser, campari, Martini rojo y por supuesto bombay zafire. Hacen que te transportes a otro momento a otra época, con musica suave de jazz y con una de las mejores atenciones en barra y mesa, hace para bebedores solitarios un lugar amigo.

La cuna del negroni es florencia y más concretamente en el Giacosa1815 una coctelería aún abierta y que siempre que viajo a esa ciudad plagada de arte y de historia suelo visitar, su tradicional negroni combina perfectamente con sus sillas y sofás aterciopelados de azul, la buena salud del lugar hacen que los precios sean elevados y que cueste entrar sin reserva, pero es un lujo permitido sea cual sea tu economía. 

Menos tradicional pero igual de memorable es el moro cafe en venecia, muy cerca del gran canal, donde aderezan su negroni tradicional con un poco de soda, recordando al americano del que nace y aunque puede ser una traición a la mezcla original doy fe que encaja perfectamente como un clavel rojo en la solapa de un smoking.

Creo que puedo recordar todos y cada uno de los momentos memorables de esa sorpresa y gusto de disfrutar un negroni, mezcla que me niego ha realizar en casa ya que cómo de un acto religioso como es su disfrute ha de hacerse en un templo como son los buenos bares y dejar sorprenderte por esos maravillosos profesionales que están a la altura de los mejores chefs que son los barman, por cierto siempre, los he disfrutado en pareja y creo que una buena conversación junto a la nada aconsejable ingesta de espirituosos hacen de esos momentos un pedacito de buena vida.

Y hasta aquí el pedacito de mi, que quiero compartir contigo, el resto permitanme que me lo guarde para mi, así que creo que ya va siendo el momento de que pares esto de youtube y dejes de ver la vida en una pantalla y disfrutes de la vida real que te espera ahí a fuera, quizá alguno de vosotros pruebe esta mezcla engañosa por su aspecto y quede decpcionado, no se preocupe demasiado, por que decepcionar es parte de mi encanto, así que colorín colorado, mi historia ha terminado  

mas que una historia de billar

 

Verán, en los años 60 ya se intuía el final del sueño americano que ocurriría en la década posterior y el arte más popular de todos, el cine, ya era un reflejo de lo que estaba por venir, el cine cambiaba su aspecto más luminoso por un aire más pesimista, películas que hacían un retrato a veces demoledor de un momento, de una era.

Una de esas películas es El Buscavidas, dirigida por Robert Rossen en 1961. Una historia sobre algo tan mundano como es el billar, si tan mundano y común, un juego doméstico, un simple entretenimiento que se transforma gracias a la mano literata de Walter Tevis en una historia sobre la ambición, la derrota, la dignidad o la falta de esta. O lo que es lo mismo, un retrato de la sociedad americana del momento. Y en medio de todo eso aparece un personaje inevitable en ese mundo, lleno de incongruencias y dobleces, un personaje  por el que no sabes si tomar simpatía o no. El Gordo de Minnesota.

Verás el actor que daba vida a ese polifemo enorme de esta epopeya que es el Buscavidas, era Jackie Gleason que con su presencia a la vez rotunda y a la vez eterea, logra llenar la pantalla cada vez que aparece.

El Gordo de Minnesota es ese viejo campeón, un hombre que está vuelta de todo, un billarista profesional que ha aprendido a base de golpes a ganar y a perder, un superviviente nato una de esas ratas que son las primeras en saltar cuando el barco se hunde. 

Lo que hace grande al Gordo de Minnesota no es su habilidad con el taco de billar que lo tiene. Es su manera de estar en el mundo. Su paciencia. Su serenidad. Su capacidad para mantener la calma cuando todo a su alrededor se desmorona, ese hombre sin más bandera que la propia, tiene en aspecto algo incongruente, verás, es imponente, su enorme corpulencia, su cara sudorosa,  acaba convirtiéndose en parte de su fuerza. A pesar de ser el contrapunto perfecto del protagonista, Eddie Felson un hombre joven, guapo y atletico, tienes la sensación de que el Gordo siempre va un paso por delante , que si tuvieras que apostar por alguien, sería por él y sabes que a la larga ganarías y es que El Buscavidas es, en el fondo, la historia de un desafío. De lo que ocurre cuando el talento se enfrenta a la experiencia. Cuando la ambición se cruza con la sabiduría. Y cuando una persona descubre que ganar no siempre significa vencer.

La película tiene muchas capas. Cada vez que la vuelves a ver , encuentras algo distinto. Habla de la soledad. Del dolor. Del precio que a veces pagamos por perseguir nuestros sueños. Y también de la importancia de encontrar el equilibrio. Encarnando al joven Feldman nos encontramos a un actor de Metodo, pupilo del gran Lee Strasberg del Actor Studio, Paul Newman. Pero detrás del gordo estaba Jackie Gleason, una auténtica leyenda de la televisión estadounidense, alejado de cualquier metodo de actuación, aprendio a actuar por instinto y por vivir realmente tantas vidas que sólo tenía que echar mano de su memoria para realizar cualquier papel. 

Antes de convertirse en el Gordo de Minnesota ya era famoso por sus programas, sus monólogos y su capacidad para llenar cualquier escenario con una personalidad imposible de ignorar.

Era actor, cómico, cantante, músico y, según cuentan quienes le conocieron, un hombre incapaz de vivir a medias, se bebió la vida a tragos largos, cómo sólo saben hacer, esas personas que se quieren llevar puesto todo lo que da este mundo, lo bueno y lo malo.

Su vida estuvo llena de excesos, anécdotas y noches memorables. Una de las historias más conocidas cuenta que llegó a contratar a una gran orquesta para que tocara únicamente para él durante una noche entera bajo la luz de la luna.

Suena exagerado. Probablemente lo era. Pero también parece exactamente el tipo de cosa que Jackie Gleason habría hecho.

Y quizá por eso el personaje del Gordo de Minnesota resulta tan auténtico. Porque detrás había alguien que entendía perfectamente cómo era el personaje, básicamente por que sólo tenía que entenderse a sí mismo.

Cuando años después le diagnosticaron un cáncer terminal y le dijeron que le quedaba poco tiempo, tomó una decisión muy propia de él. Pidió el alta médica, regresó a casa y esperó allí el final, en silencio y a su manera, sin alargar en extremo una agonía, esperando la muerte en soledad como hacen las fieras en la jungla o como hacen los chamanes sábios cuando saben que ya su tiempo en este mundo a expirado.

El día de su entierro, alla por 1987, sus más allegados le hicieron un último tributo, un recordatorio que sólo se le podía hacer al gran Gleeson, portaron en su solapa un clavel rojo, seña de identidad de un dandi rotundo como era él. 

Al final de todo, tienes la sensación que su persona no terminó con su entierro y que la inexistencia vital sólo hizo que acrecentar su leyenda, al igual que su personaje icónico, El gordo de Minesota no termina con los títulos de créditos finales, sólo empieza a navegar en tu mente.

Si nunca has visto El Buscavidas, quizá este sea un buen momento para hacerlo. Y si ya la viste, tal vez merezca una segunda oportunidad o una tercera.

Porque algunas historias no envejecen, si no como el buen vino, madura y mejora.

Y creo que ya nuestro pianista está cansado y la noche empieza a ser demasiado bonita como para seguir escuchandome, así que amigo o amiga, que que no sé quien eres, deja que me marche carrando esta historia con un colorin colorado esta historia de billar a terminado. 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Conquistando el desierto azul

 

Hay lugares en el mundo…donde el ser humano no fue bienvenido jamás.

Lugares donde el viento corta la piel…donde el horizonte desaparece en la bruma blanca…y donde la muerte espera a que juegues mal tus cartas y el Polo Sur es uno de ellos.

Un punto perdido en el extremo del planeta un continente vacío y  blanco.

Verán, a comienzos del siglo XX nadie sabía realmente qué había allí, sólo se podía calcular su inmensidad. Un punto ciego en los mapas, el último lugar en el que el hombre podía poner su bandera

 para aquellos exploradores quizá era el último gran desafío, un lugar para la gloria.

Los periódicos convertían a los aventureros en leyendas.
Las naciones competían por plantar banderas en lugares imposibles.
Y hombres como Roald Amundsen o Robert Falcon Scott eran vistos casi como caballeros modernos…
mezcla de científicos, marinos y guerreros.

Hoy miramos mapas y pensamos que el planeta está completamente descubierto.

Pero entonces…
todavía quedaban fronteras. Y ninguna parecía más imposible que el Polo Sur.

Verán, Había temperaturas de cincuenta grados bajo cero.Tormentas capaces de borrar campamentos enteros en segundos. Grietas ocultas bajo la nieve que podían superar la altura de cualquier edificio conocido y meses enteros de oscuridad.

Expediciones en las que si algo salía mal nadie iba a rescatarte. Por que nadie podía rescatarte

Arriesgando su vida, dos hombres decidieron ir. Los dos querían lo mismo.

Ser los primeros en llegar al fin del mundo. A la última frontera Pero no podían serlo ambos. Uno sería el afortunado y el segundo el perdedor o quizá y lo más temible de todo el empate que suponía el fracaso mortal de las dos expediciones

Verán, Robert Falcon Scott ya era una celebridad en Gran Bretaña. Oficial de la Marina Real. Elegante.
Educado. El explorador perfecto para el orgullo del Imperio Británico.

Representaba algo muy inglés: la resistencia…la dignidad…el deber. La prensa lo adoraba.

Mientras tanto, en Noruega…Roald Amundsen era otra clase de hombre. Más frío. Más práctico.
Menos romántico. Un oficial pragmatico alejado de discursos heroicos. El simplemente Buscaba llegar. Pero partía con una ventaja.

Amundsen había aprendido de los pueblos del Ártico. Sabía sobrevivir en el hielo. Sabía que la naturaleza no premia la valentía si no la inteligencia.

Y ahí comenzó la carrera por la conquista con dos concepciones diferentes de entender la aventura, un 

choque entre dos maneras de entender el heroísmo.

Scott organizó una expedición gigantesca. Llevó científicos. Experimentos. Caballos siberianos.
Trineos motorizados lo más moderno de la tecnología. Aquella expedición británica parecía una mezcla de aventura y misión imperial.

Amundsen, en cambio…simplificó todo. Perros y Esquís. Poco más, el mismo sistema que había aprendido de las tribus Artícas

Mientras Scott veía la expedición como una gran empresa humana…Amundsen la veía como una operación matemática.

Uno quería conquistar el Polo Sur con honor y ciencia. El otro…simplemente quería conquistarlo.

Y el hielo…no entiende de honor. En 1911…las dos expediciones avanzaban hacia el sur.

Días y días caminando sobre un desierto blanco infinito. Imaginar aquello.

Sin árboles. sin animales sin más sonido que el de los pasos atravesando la nieve, las respiraciones congeladas…y el crujido del hielo bajo los pies.

El viento podía arrancarte la piel que no estubiera vajo capas de abrigo. La comida escaseaba.
Los hombres perdían peso y fuerzas cada semana. Sin saber donde está la meta, sin saber los kilometros que hacer antes de emprender el regreso y aun así seguían avanzando.

Nadie se planteaba rendirse, Porque el Polo Sur se había convertido en una obsesión para aquellos heroes

Ninguno de los dos sabía como le iba al otro una carrera a ciegas, pero los hombres de Amundsen avanzaban más rápido, pasadas varias semana Scott ya no tenía opciones de llegar, pero nadie lo sabía. Los perros de admunsen resistían mejor que los caballos siberianos y comian menos recursos

Scott, mientras tanto, sufría retrasos constantes.

Los caballos morían de hambre y de aclimatación.
Los motores de los trineos mecanizados fallaban por el frio descomunal y sin caballos y trineos heran Los hombres los que tenían que acarrear los recursos, recursos que por el esfuerzo físico empezaron a agotarse demasiado pronto.

Y aun así…continuaron. Porque dar media vuelta habría significado aceptar la derrota.

Y algunos hombres…prefieren morir antes que aceptarla. 

El 14 de diciembre de 1911…Roald Amundsen llegó al Polo Sur. Clavó la bandera noruega sobre el hielo.

Había ganado.

El hombre más rápido de la Tierra acababa de conquistar el último gran territorio desconocido del planeta.

Y, sin embargo…ni siquiera allí hubo celebración.

Porque Amundsen sabía algo terrible: ahora había que volver.

En la Antártida…llegar sólo significa haber completado la mitad del viaje.

Cinco semanas después…

El equipo de Scott divisó algo oscuro a lo lejos.

Una tienda. Una bandera.Y entonces comprendieron la verdad. Habían perdido.

Imagínalo. Después de meses atravesando el infierno helado…después de sacrificarlo todo…
llegar al final del mundo... descubrir que otro hombre había estado allí antes.

Scott escribió en su diario algo devastador. “Dios mío… este es un lugar horrible.”

 entendió…que toda aquella lucha ya no tendría gloria. Y debían regresar.

Pero el viaje de vuelta se convirtió en una tragedia. El frío empeoró. Las tormentas cerraban el paso.
El hambre los devoraba lentamente.

Uno de los hombres cayó al agua helada. Otro murió delirando de frío.

Y entonces ocurrió una de las escenas más humanas…y más tristes de toda la historia de la exploración.

Lawrence Oates, enfermo y casi incapaz de caminar, comprendió que estaba condenando al grupo que no quería abandonarlo. Una noche…mientras el viento golpeaba la tienda…dijo una frase que quedó para siempre en la historia.

“Voy a salir fuera… quizá tarde un poco.” Y salió caminando hacia la tormenta. Solo. Para morir.

Para con su sacrificio, dar una oportunidad a sus compañeros.

Pero ni siquiera eso bastó. Scott y los últimos hombres quedaron atrapados por una tormenta a apenas unos kilómetros de un depósito de suministros. Tan cerca…y al mismo tiempo…tan lejos.

Murieron dentro de su tienda. Congelados y Hambrientos.

Conscientes de su final, escribiendo cartas de despedida.

Scott dejó misibas. A su esposa. A sus amigos y a su país.

Y en la despedida sólo pidió una cosa, que cuidaran de las familias de sus hombres.

Cuando encontraron los cuerpos meses después…el hielo había conservado el silencio de aquella tragedia.

Como si la Antártida…jamás hubiera querido dejarlos salir. Y, sin embargo…

la historia nunca olvidó a ninguno de los dos.

Roald Amundsen quedó como el conquistador perfecto. El hombre que venció al hielo.

Robert Falcon Scott…se convirtió en otra cosa en otro ejemplo humano.

En el héroe derrotado. el hombre que perdió…y que aun sabiendo su final jamás abandonó a los suyos.

Quizá por eso seguimos hablando de él más de un siglo después.

Porque el ser humano admira a los vencedores…pero guarda un lugar especial en el corazón…
para quienes lucharon aunque supieran cercana su derrota.

Scott no conquistó el Polo Sur, pero quedó anclado en todos los corazones

Y ahora quiero pebsar que tal vez ahí…en ese rincón del cielo donde están los soñadores derrotados…
los hombres que no regresaron…Scott siga caminando todavía pero sabiendo de su ejemplo, de su victoria.

Por que hay veces que las luchas no tienen ni vencedores ni vencidos.

Y con este ultimo pensamiento me marcho, el pianista ya está cansado y el bar está apunto de cerrar.

Así que Colorín, colorado, esta fria historia del desierto azul ha terminado 

 

martes, 26 de mayo de 2026

una simple historia de boxeo

 Verán Esta vez, sólo quiero contarte una historia de boxeo, una historia real, de personajes reales en un mundo que se derrumbaba

Una pelea que paralizó al mundo entero.

Una historia de dos hombres destinados a enfrentarse…aunque ninguno de los dos imaginaba lo que el destino les tenía preparados

Estamos en a década de los treinta. El mundo todavía sangra por las heridas de la Primera Guerra Mundial. Europa intenta levantarse y Estados Unidos lucha por superar de la Gran Depresión.

Y en ese mundo sin esperanzas millones de personas buscan algo que les empuje a seguir un día más.

en Alemania surge una figura inquietante. Adolf Hitler.

Un hombre que habla de superioridad. De raza. De poder. De construir un nuevo imperio.

Y cómo es normal, en ese mundo oscuro son muchos los que creen en él y llenan estadios para escucharle…

el mundo empieza lentamente a dividirse.

Nadie lo sabe todavía…pero se acerca una tormenta.

Y es aquí, en medio de ese mundo aparecen nuestros protagonistas

 Uno, un joven tímido y silencioso. Afroamericano. Pobre y sufriendo el racismo que sólo entienden los negros de Alabama.

Joe Louis.

Sobre el ring, Louis parecía un dios griego.

No hablaba demasiado. No provocaba. No buscaba fama.

Solo peleaba. Pero lo hacía como aquiles, como hercles

Cada vez que golpeaba…parecía que el aire se rompía.

La prensa americana empezó a enamorarse de él. Porque Joe Louis no solo ganaba…destrozaba a sus rivales.

Uno tras otro. Caían todos derrotados.

Y para millones de personas negras en Estados Unidos, en una época durísima de segregación y racismo…Joe Louis representaba algo más importante que el boxeo.

Representaba dignidad. Esperanza.

La posibilidad de mirar al mundo de frente, aunque fuera tras las sogas de un cuadrilatero.


Al otro lado del océano…había otro hombre, un alemán orgulloso fuerte cautivador Max Schmeling.

Un boxeador ya veterano que conocía la gloria pero que sus mejores años ya habían pasado y en su ranquin empezaban a amontonarse las derrotas.

Muchos pensaban y con razón que su mejor época había pasado.

Pero había algo diferente en él. Mientras otros boxeadores entrenaban golpeando sacos…

Schmeling estudiaba.Observaba.Analizaba.

Pasaba horas viendo movimientos una y otra vez. Buscando errores invisibles.

Porque entendía algo fundamental…que incluso los gigantes tienen grietas.

Y entonces… vió que aquel aquiles tenía un talón y buscó un enfrentamiento contra Joe Louis

Entonces el mundo vio con buenos ojos el enfrentamiento. Estados Unidos contra Alemania. El viejo contra el joven, el negro contra el blanco

 Lo que parecía un combate más…empezó a transformarse en algo gigantesco.

los periódicos especializados no hacían otra cosa que hablar de esa velada y los que no comentaban nada de pugilismo, comenzaron a hablar de  boxeo.

En Alemania, el régimen nazi observaba atentamente.Hitler entendía perfectamente el poder de las imágenes. Y sabía que un campeón alemán venciendo al fenómeno americano y más negro, podía convertirse en propaganda perfecta, en el trinfo no sólo deportivo, si no racial.

Mientras tanto, en Estados Unidos…la presión sobre Joe Louis era brutal.No solo peleaba por él.

Sentía que peleaba por millones de personas.  Un peso enorme para un pobre chico que sólo sabía boxear

 Y aquí estamos en Nueva York de 1936

El estadio está abarrotado. La radio transmite a millones de hogares.

Los bares paran. Las familias se reúnen. El mundo escucha.

Joe Louis entra como favorito absoluto.Invencible.Poderoso.Imparable.

Schmeling parece tranquilo. Demasiado tranquilo. Como si hubiera visto algo que nadie más sabía

Suena la campana. Y durante unos minutos…todo parece normal.

Pero poco a poco…algo cambia. Schmeling empieza a encontrar espacios.

Golpea. Retrocede. Observa. Vuelve a golpear. Joe Louis intenta imponer su fuerza…

pero algo no encaja. El público empieza a inquietarse. Los comentaristas bajan el tono.

Y de pronto… el combate deja de parecer seguro.

Esa noche…

el mundo descubre algo impensable que incluso los hombres destinados a ser leyenda…pueden caer.

Y cuando terminó aquella pelea…ya nada volvió a ser igual.

Ni para Joe Louis. Ni para Max Schmeling.

Ni para un mundo que avanzaba lentamente hacia la oscuridad del desastre.

Ninguno de los dos pugiles podía imaginar que ahí no terminaba su historia, si no que solo era el comienzo.

Que sus nombres iban a quedar unidos para siempre. Que los gobiernos los utilizarían.

Que millones de personas proyectarían sobre ellos sus miedos…sus odios…sus sueños…

Y que años después…cuando el mundo estuviera al borde del abismo…volverían a encontrarse.

Aquella derrota dejó una cicatriz profunda en Joe Louis.

Porque no había perdido solo un combate.

Había perdido delante del planeta entero.

Y mientras en Alemania los periódicos celebraban la victoria de Max Schmeling como si fuera un triunfo político…

Europa seguía acercándose al abismo.

 las derrotas hacen cosas extrañas con algunos hombres. A unos los rompen.Y a otros…los transforman.

Joe Louis desapareció durante un tiempo del ruido mediático, que le trataba como un traidor, cómo una verguenza. Algo que no era nuevo para un chico negro de Alabama, así que Volvió al gimnasio.

Entrenó obsesivamente. Corrigió errores. Cambió movimientos. Pulió cada detalle.

Y ya no era solo aquel joven talentoso. Ahora había rabia. volvía a tener hambre de triunfo.


Al otro lado del océano…Hitler estaba formando su imperio.Austria.Checoslovaquia.Discursos.  Desfiles. Banderas. Europa comenzaba a temblar y cómo ejemplo de esa superioridad Schmeling, el campón ario de boxeo

Y entonces… Llegó la revancha en 1938 

Al igual que antes, combate tenía el peso del mundo encima.

Los periódicos hablaban de democracia contra nazismo.

De América contra Alemania.

El ambiente era irrespirable. Porque aquel combate era una guerra de símbolos.

Y sin quererlo…Joe Louis y Max Schmeling se habían convertido en ellos.

El Yankee Stadium está lleno. Más de setenta mil personas.

Millones escuchando la radio. En bares. En casas. En coches.

La tensión es brutal. Joe Louis entra serio. Concentrado. Sin mirar apenas al público.

Schmeling parece tranquilo…pero sabe perfectamente dónde está.

Sabe lo que significa aquella noche. Sabe que ya no son solo dos hombres peleando.

Y entonces…suena la campana.

Lo que ocurrió después…fue salvaje.

Joe Louis salió como una tormenta. Como si hubiera esperado dos años enteros para aquellos minutos.

Golpea. Avanza. Vuelve a golpear.

El estadio ruge.

Schmeling intenta resistir…pero la presión es insoportable. Los golpes llegan desde todos lados.

La gente grita. Los comentaristas casi no pueden seguir el ritmo.

Y en apenas unos minutos…todo termina.

Aquella noche…

Joe Louis se convirtió en un héroe nacional.

Para millones de americanos había derrotado algo más grande que un boxeador había derrotado al simbolo de la Alemania Nazi.

Y llegó Polonia y la guerra. Joe Louis entró en el ejército estadounidense.

Visitaba tropas. Hacía exhibiciones para soldados.

Los hombres hacían cola para verlo. Porque representaba fuerza la Esperanza el Coraje.

Pero seguía viviendo en un país donde muchos restaurantes no le dejaban entrar por ser negro.

Y Max Schmeling…Fue enviado como paracaidista alemán. El antiguo campeón ahora saltaba entre bombas y fuego.

el hombre al que el mundo convirtió en símbolo del nazismo…nunca encajó realmente dentro de él.

Max Schmeling fue utilizado por la propaganda de Hitler. La fotografía perfecta: el campeón alemán…

el atleta rubio…el hombre que había derrotado a Joe Louis.

El régimen nazi lo enseñaba al mundo como ejemplo de superioridad.

Pero la realidad…era mucho más compleja.

Schmeling nunca ingresó oficialmente en el partido nazi.Y aunque convivió con aquel régimen terrible…

Intentó mantenerse al margen políticamente. Pero un boxeador no endiende de cobardía, en  La Noche de los Cristales Rotos. Cuando jaurías de nazis quemaron sinagogas y miles de judíos fueron perseguidos por las calles para apresarlos o simplemente asesinarlos.

Max Schmeling hizo algo inesperado. Algo que casi nadie supo durante años.

Escondió en su habitación de hotel a dos jóvenes judíos. Los ayudó a escapar. Arriesgándo su vida por la de los más indefensos, por que un boxeador no entiende de cobardía. Fueron ellos los que ya a salvo dieron a conocer su historia y su agradecimiento

Y la historia siguio su curso, tras el auge nazi, llegó la derrota el declibe y el fin del horror.

Joe Luis realizo algunos combates más, Smeiling limpio su nombre y se hizo alto cargo de coca cola en alemania.

Cuando Louis llevava tiempo sin boxear, el dinero se agotó, las trampas, los aprovechados y su mala cabeza le hicieron caer en la ruina, intentó volver al boxeo pero esta vez por hambre y no precisamente de triunfo. Pero no consiguió más que salir magullado.

La ruina le hizo pedir propinas en la puerta del casino como un mendigo cualquiera, era tan pobre que no podía pagar los medicamentos.

Fue entonces cuando Schmeiling se enteró, pagó su tratamiento, le dió dinero he hizo que sus últimos días no fuera una marioneta sin cuerdas, permitió que la última campanada de la vida la escuchara con dignidad.

En su funeral, pagado por sus amigos, smeiling portó el feretro de un rival, de un amigo

y colorin colorado, esta maravillosa historia de boxeo ha terminado 

lunes, 25 de mayo de 2026

OJOS VERDES

 Hay noches en las que uno siente que viene a contar algo importante.

A encender una pequeña luz en mitad de la noche.

Hoy vengo a hablar de copla.

Sí… ya lo sé.

Eso que a veces suena a “canciones de abuela”, a otro tiempo, a otra forma de sentir.

Pero la copla, de la que vamos hablar no es otra que “Ojos Verdes”.


“Ojos verdes, verdes como la albahaca…”

Solo esa frase ya tiene más historia que la mayoría de canciones.

A principios de la década de los 30, el café La Granja Oriente, en Barcelona, acogía el encuentro entre tres grandes artistas, cada uno en su ámbito, de las artes españolas. Concretamente, estamos hablando del  poeta Federico García Lorca, del letrista Rafael de León y, por supuesto, de Miguel de Molina el faraón de la copla.

Se dice que Lorca, al leer el poema del letrista, se acordó rápidamente de su Romance sonámbulo, en el que expresa su amor por el verde, y, cuando se lo hizo saber, León le respondió con gracia: “Federico, ¿no pensará que el color verde es patrimonio tuyo?” aunque No hay actas claras de todo, sólo leyendas y relatos, ahí queda ese inicio de la canción, una canción nacida antes de que todo se torciera con una guerra que partió españa en dos.

“Ojos Verdes”  detrás de su melodía elegante, lo que hay es una historia muy concreta y libre:

El encuentro sexual entre una prostituta y un cliente.

Apoyá en el quicio de la mancebía,
miraba encenderse la noche de mayo
pasaban los hombres y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.


 la canción No juzga, No moraliza y no aparta la mirada.

es un poema  sobre el deseo carnal en el que ella disfruta de una noche tan plena que decide no cobrarle.

dejaste mi brazo cuando amanecía,
y en mi boca un gusto de menta y canela.
¡Serrana! para un vestío
yo te quiero regalá
y yo te dije: ¡estas cumplío!
No me tienes que dar ná.

La copla,  no busca el escándalo, lo trata con naturalidad propia de un mundo libre.

Cuando llega el momento de estrenarla, hay también una pequeña historia de tensiones.

Se dice que Miguel de Molina quería defenderla en su repertorio.

Pero finalmente fue Concha Piquer quien la estrenó con ese magnetismo suyo, casi teatral, que convertía cada canción en un pequeño acontecimiento.

Y así, como pasa con las grandes piezas, la canción acabó perteneciendo a los dos.

A dos formas distintas de entender el escenario pero con dos voces de entender el mismo país


Luego llega el tiempo que lo cambia todo.

La República primero.

Y después la guerra civil, tras ello el silencio.

Ese silencio que no siempre es ausencia de sonido, sino de libertad.


En ese nuevo contexto, “Ojos Verdes” empieza a incomodar.

Porque habla de lo que no se debía nombrar. Prostitución. Deseo. Sexo fuera del matrimonio.

Todo eso que el régimen prefería esconder bajo capas de corrección y miedo.

Y entonces ocurre lo de siempre cuando una canción molesta:

se vigila,

se recorta,

se suaviza, cambiando la letra, la mancebía que era como se llamaban los prostibulos de la época, pasa a ser la reja de la casa de su madre y la canción de deseo carnal pasa a un amor más acorde con los dictámentes de la moral imperante.

Miguel de Molina que seguía en el país cantando su repertorio y Ojos verdes, no es admitido en esa nueva españa. fue perseguido, golpeado, señalado una y otra vez, por el simple hecho de ser homosexual

Y en ese contexto de miedo, la canción cambia en su boca.Se adapta.Se repliega.

Porque a veces la supervivencia también obliga a traicionarse un poco.

Y ese miedo termina empujándole al exilio.

Mientras tanto, Concha Piquer sigue cantándola.

con la letra de siempre de la misma forma.

sin replegarse al cambio, lo que la hizo tener problemas y sanciones del régimen

Con el paso del tiempo, “Ojos Verdes” deja de ser peligrosa.

Y eso, en cierto modo, también es una forma de olvido.

Se convierte en repertorio clásico.

En copla de archivo.

En canción que ya no incomoda por que ya no se entiende y no se escucha.

se ha convertido en un objeto bonito del pasado.

Pero debajo sigue estando lo mismo.

Una habitación en mayo.

Una mirada verde.

Dos personas que no se prometen nada.

solo el deseo y el sexo sin más promesas que el recuerdo.

Subiste al caballo, te fuiste de mi
y nunca otra noche más bella de mayo
he vuelto a vivír.

Ahora parece que esa canción de reveldía ha pasado de moda, aquellos bellos poemas han muerto

Sólo espero, que la próxima vez que escuches en la radio esta copla, no la quites, recuerda esta historia de pasión y de reivindicación de libertad para cantarla

Nos quedamos aquí, el bar  va cerrando, el pianista toca las últimas notas y colorín colorado, esta historia ha terminado

lunes, 18 de mayo de 2026

LA CONDESA 2009

 Dejenme que les hable de la figura de Erzsébet Báthory, conocida como “la Condesa Sangrienta”.

Verán, este personaje lleva más de cuatro siglos alimentando la leyenda. Según los relatos más famosos, habría torturado y asesinado a centenares de jóvenes vírgenes para bañarse en su sangre y conservar la juventud eterna. 

Pero la realidad histórica es mucho más difusa.
No existe ninguna prueba de que se bañara en sangre: esa imagen aparece décadas después de su muerte y probablemente forma parte de una construcción legendaria. Lo que sí parece cierto es que hubo testimonios sobre desapariciones y abusos en sus castillos, aunque algunos historiadores creen que también pudo ser víctima de una conspiración política para arrebatarle sus tierras y poder.
Entre la historia y el mito nació uno de los personajes más oscuros y fascinantes del imaginario europeo. Y precisamente de ese personaje complejo y lleno de aristas trata el film de esta semana, una maravillosa producción europea, de factura e interpretaciones impecables que por cierto es una petición de uno de nuestros suscriptores.

Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes La condesa, film estrenado en el 2009 y dirigido por la actriz y directora francesa July Delpy.

Verán, Delpy había cambiado su profesión de actriz por la de directora hacía unos 5 años con un corto llamado Je Pour, Je Mal, Je murs. para realizar su primer largo titulado 2 días en París en el 2007, con lo que ya, la aclamada actriz se volvía a enfundar su rol de directora con mucha más seguridad y abarcando un proyecto complejo a más no poder, no ya por que sea un film de época, si no por lo controvertido del personaje principal de la historia y si esperáis para que os de mi opinión, no tienes que quedarte hasta el final del video, Delpy aprueba con nota alta la realización de esta maravillosa obra.

La Condesa, fue un proyecto muy personal para Julie Delpy. La película nació de una obsesión que ella llevaba años arrastrando con la figura histórica de Erzsébet Báthory. Delpy contó en varias entrevistas que le fascinaba cómo la historia de Bathory había sido transformada por los siglos en una mezcla de realidad, propaganda política y mito vampírico, hasta el punto de convertirse casi en un personaje de terror antes incluso de que existiera Drácula.

A diferencia de muchas películas anteriores sobre Bathory, que explotaban directamente el morbo y el componente fantástico, Delpy quiso enfocar el personaje desde un punto de vista más humano y psicológico. Su intención era retratar a una mujer poderosa atrapada por el miedo a envejecer, el aislamiento, los amores y las obsesiones de una aristocracia decadente. Por eso decidió no solo escribir el guion, sino también dirigir y protagonizar la película, algo que convirtió el proyecto en una obra muy personal.

La pelicula fue una coproducción europea entre Francia y Alemania, con financiación relativamente modesta para una película de época. Aun así, se hizo un gran esfuerzo en vestuario, localizaciones y ambientación histórica. Muchas escenas se rodaron en castillos y edificios históricos de Europa Central para mantener una sensación auténticidad y alejada del estilo hollywoodiense quesuelen tener este tipo de films. Visualmente, Delpy buscó una estética fría, sombría y elegante, inspirada más en el drama histórico europeo que en el terror comercial.

El reparto también refleja esa intención de prestigio europeo. Junto a Julie Delpy aparecen actores como Daniel Brühl y William Hurt, dando al proyecto un tono internacional pero claramente de cine de autor y corte independiente.

Cuando se estrenó en 2009, la película dividió bastante a la crítica. Algunos alabaron su atmósfera y el intento de reinterpretar el mito desde una mirada más íntima y trágica, mientras que otros esperaban una película de terror mucho más explícita y quedaron desconcertados por su ritmo pausado y enfoque psicológico. 

Precisamente esa mezcla entre drama histórico, cuento gótico y estudio psicológico es lo que ha hecho que la película, para mi, tenga una personalidad bastante singular dentro del cine, una obra a reivindicar y a dar a conocer, un film que te va a confundir, repeler y adorar a partes iguales.

Una de las maravillas de esta pelicula es el portentoso guion de la propia Delphy y tengo que decir o mejor dicho, que confesar que no me imaginaba que fuera una escritora de tantisimos quilates, quizá sea por ese estupido prejuicio de que una actriz o actor sólo despunta delante de las cámaras y este film es uno de esos que me demuestran lo equivocado que estoy.

Delphy crea un film complejo, lleno de giros argumentales, de anticipaciónes memorables, de fortalezas y debilidades, pero si tuviera que ensalzar un sólo aspecto del guión, ese sería el de la construcción de personajes, aquí no hay buenos ni malos, ese aspecto tan infantil de las narraciones actuales dónde el protagonista o la protagonista es un ser de luz puro que el mundo quiere apagar y a ser posible con un malo malisimo de opereta como antagonista previsible.

No la complejidad de los personajes, la escala de grises en la que se mueve, la justificación de sus actos, hasta de los más horrendos, dan una versión muy humana de todos y cada uno de los personajes que salen en la obra, un film que navega entre la leyenda y la realidad, con traiciones, traumas, deseos y el paso del tiempo como ese péndulo implacable que infantilmente nuestra condesa quiere detener.

Y bueno, ahora dejame que te cuente un poco de la sinopsis de este film, tranquilos por que no se hacen spoiler en el canal. ¿Por cierto, no estas suscrito?, pues valora dar al botón y a la campanita, nosotros nos dedicamos a aconsejar o recordar cine de alta calidad, como el que nos ocupa, para que tengas en el radar esas obras que se escapan en las oleadas main stream que inundan las plataformas. además, estaremos encantados de verte por aquí otra vez y si quieres apoyar al canal, por favor, que no se te olvide darle like y si eres de los primeros, regalarnos un hype, así no sólo nos dais ese aire para seguir haciendo reseñas, si no que la plataforma aconseja más este tipo de vídeos.

Pues lo dicho, verán:

La condesa, nos traslada a la Europa del siglo XVI, cuando centro Europa vivia asolada por la invasión Otomana,  Erzsébet Báthory tiene gran prestigio por su inteligencia, mientras que su marido el Conde Nadasdy es temido en el campo de batalla, hasta que tras una campaña este fallece

Viuda, inmensamente rica y acostumbrada al poder, Bathory vive aislada entre castillos y conspiraciones aristocráticas hasta que se enamora de un hombre mucho más joven que ella. El hijo de un noble que la pretende, el bello Istban Zurzo

Ese amor obsesivo y enfermizo despierta en la condesa un miedo irracional al envejecimiento y a perder su belleza y que este la abandone. 

Y es entonces cuando decide, en medio de su locura, probar métodos más oscuros para combatir el paso del tiempo y a partir de ahí, la película entra en un terreno cada vez más inquietante, donde la pasión, la superstición y la paranoia comienzan a mezclarse. Empezando otra película totalmente diferente.

Y hasta aquí te voy a contar, el resto de la película tienes que verla y disfrutarla tú 

Curiosamente y cuando veas la película creo que me darás la razón, esta obra fue un desastre económico, salvada en exclusiva por las plataformas, hay que recordar la explosión mundial que supuso Netflix en el 2007 y eso hizo que la película no fuera una ruina, con una selección en la Berlinale y por supuesto en el festival de cine fantástico de Sitges, esta obra se diluyó como un azucarillo en leche caliente, siendo borrada de la historia, hasta que los fans del género la han ido rescatando y poco a poco convirtiendose no aún en una obra de culto, pero si en ese film que aconsejar cuando alguien quiere ver un film oscuro, de época y francamente bueno.

Y al igual que nuestro compañero suscriptor que me pidió esta reseña, yo os pido que le deis una oportunidad.

Yo, la recomiendo sobre todo a quienes disfrutan del cine histórico europeo de autor, con ritmo pausado y enfoque psicológico. Si te interesan las reinterpretaciones de figuras como Erzsébet Báthory desde una mirada más humana y menos “monstruosa”, aquí hay material interesante. También puede gustar a quien valore el drama de época atmosférico, con estética cuidada, vestuario sólido y una puesta en escena más cercana al cine intimista que al gran espectáculo. Y, por supuesto, a quienes sigan la carrera de Julie Delpy como cineasta, porque es de sus proyectos más personales, arriesgados y gloriosos de su carrera como directora.

En cambio, no es una película recomendable para quien espere un terror explícito o una versión tipo leyenda vampírica clásica, para eso hay otras obras que se centran sobre el mito y que se adecuan más a esa visión cinematográfica al estilo Hammer, con violencia directa o ritmo de thriller moderno, si es lo que buscas, probablemente te vas a sentir decepcionado. Tampoco es ideal para espectadores que necesiten una narrativa muy rápida o una estructura claramente convencional, porque el film apuesta más por la ambigüedad, el retrato emocional y la caída psicológica del personaje, que por la acción pura.

Pero de todas formas, dale una oportunidad, ya sabes donde te metes, para eso es nuestra reseña, no vayas con ninguna espectativa y dejate llevar por la historia, creo que te va a sorprender y agradar al mismo tiempo.

Y bueno, ya voy a terminar esta reseña, que me digas en los comentarios si conocieas esta película y si es así que te a parecido, yo ya me voy a marchar pero no sin antes pedirte que intentes ser feliz o que luches por ello, que  no hay mejor lucha que esa y segundo y no menos importante, que vivas el cine

 

 

 

domingo, 10 de mayo de 2026

sospechosos habituales

 En 1995 llegó una película pequeña a las pantallas de todo el mundo, oscura y extraña, era un policial aparentemente modesto que en principio no tendría más reocrrido que cualquier película de entretenimiento de los noventa, pero que acabaría convirtiéndose en una de las mayores obras de culto del cine moderno: La película revolucionó el thriller criminal de los noventa gracias a una narración llena de engaños, diálogos memorables y uno de los giros finales más impactantes de la historia del cine. Su éxito fue creciendo con el boca a boca hasta convertir a personajes como Keyser Söze en auténticos iconos culturales. Y es que este film no es otro que uno de los mayores mitos del cine actual y ahora si.

Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia, con todos ustedes. Sospechosos habituales, film dirigido en 1995 por  Bryan Singer.

Verán el guionista Christopher McQuarrie junto al director Bryan Singer, eran dos jóvenes cineastas que todavía estaban intentando abrirse camino en Hollywood. Antes de esta película, Singer apenas había dirigido el thriller independiente Public Access, pero eso sí con el aura de ser el ganador del Gran Premio del Jurado en Sundance, por otro lado el guionista McQuarrie trabajaba prácticamente desde cero, escribiendo historias y sobreviviendo con empleos ocasionales dentro de la industria.

La idea de la película surgió a partir de una imagen muy simple: cinco criminales alineados en una rueda de reconocimiento policial. A partir de ahí, McQuarrie comenzó a construir un relato lleno de engaños, narradores poco fiables y referencias al cine negro clásico. Y es en este punto donde el film crece y se alza por encima de todo lo realizado en el momento, verán a diferencia de los policiales que se hacían en aquellos noventa, directos, con tramas simples, la historia de Sospechosos habituales tomaba la estructura compleja al estilo del guión del Halcón Maltés, una narración que camina del pasado al presente de forma constante y que obliga al espectador a estar atento a cada detalle con el riesgo de que este se pierda.

El proyecto que se estába realizando por los jovenes cineastas llamó la atención del productor Kennet Kokin, amigo de Bryan Singer y que se encargó de mover el proyecto por productoras, al final no pudo conseguir un estudio grande, pero si la union de varias productoras independientes, PolyGram Filmed Entertainment, Spelling Films y Blue Parrot, que apostaron por una película pequeña pero muy ambiciosa narrativamente. Sin una mayor detrás, todo el recorrido por salas se la jugaban en el mundo festivalero con un  estreno en el Cannes bastante prometedor y creo un boca a boca que llamó la atención de todo el mundo, empezando así una trayectoria que le llevaría a Ganar dos Oscar de la Acamia de Hollywood, a mejor guión y a mejor actor secundario para Spaicy.

Pero ahora es el momento de hacer un alto en el camino, y contaros de que va esta película, tranquilos los que no la hayáis visto por que en este canal no hacemos spoiler.

La policía de Nueva York se encuentra un escenario dantesco cuando un asunto de drogas en un barco se salda con una masacre, pero la suerte ha querido que dos de los asistentes hayan escapado, un marinero que está totalmente quemado y un ladrón de poca monta tullido. Gracias a la confesión del tullido, consigue la inmunidad pero curiosamente algo más que un asunto de drogas se esconde, por lo que la policía le somete a un último interrogatorio, allí el delincuente les cuenta de como se formó un equipo delincuencial gracias a una rueda de reconocimiento y cómo empezaron a dar golpes hasta llegar al asunto del barco, pero algo más oscuro se esconde, un personaje casi mitico, un turco criminal llamado Kaiser Sosek y hasta aquí te voy acontar el resto de la trama la tienes que ver tu. Y disfrutarla, por que es una joya.

Ahora tras la sinopsis permiteme un parentesis para preguntarte si estás suscrito. Si no lo estás aún, sólo decirte que nos dedicamos a reseñar películas sin hacerte spoiler de todos los géneros, pero enfocados al cine clásico e independiente, permitenos ser ese amigo que te aconseja películas y que te cuenta todo lo necesario para que valores si es así. si crees que podemos serte util, no lo pienses más y dale al botón y a la campanita y forma parte de nuestra familia de cinefilos, por otro lado si te está gustando la reseña, regalame un like y si estás a tiempo, nos puedes ayudar con un Hype. dicho lo dicho, vamos allá.

pues Uno de los grandes aciertos de Sospechosos habituales fue reunir a un reparto espectacular justo antes  de que muchas de sus carreras se consolidaran en la industria. La película acabó funcionando como escaparate para varios actores que después se convertirían en grandes nombres de Hollywood. 

Verbal Kint — interpretado por Kevin Spacey veran. En aquel momento Spacey era un actor muy respetado en teatro y cine secundario, pero todavía no era una estrella mundial. Había llamado la atención en películas como Glengarry Glen Ross o Se7en, estrenada ese mismo año. Sospechosos habituales fue el papel que lo lanzó definitivamente al primer nivel gracias a su interpretación aparentemente frágil y llena de matices.

Dean Keaton — interpretado por Gabriel Byrne que era probablemente el actor más consolidado del reparto. Venía de trabajar con directores prestigiosos y de participar en películas como Miller's Crossing. Su presencia aportaba credibilidad y peso dramático a la película. 

Michael McManus — interpretado por Stephen Baldwin actor que estaba intentando abrirse camino en Hollywood durante los años 90 con la sombra de su hermano. Aún no tenía grandes papeles icónicos, y esta película se convirtió en uno de los trabajos más recordados de su carrera gracias a su personaje impulsivo y agresivo. 

Fred Fenster — interpretado por Benicio del Toro que todavía era prácticamente un desconocido. De hecho, decidió crear el extraño acento y la forma de hablar del personaje porque pensaba que Fenster moriría pronto y quería hacerlo memorable. La jugada salió perfecta: muchos críticos comenzaron a fijarse en él a partir de esta película, años antes de convertirse en estrella con Traffic. 

Todd Hockney — interpretado por Kevin Pollak, era conocido principalmente como humorista y actor cómico. Su presencia ayudó a equilibrar el tono oscuro de la película con momentos más irónicos y naturales dentro del grupo criminal. 

y Dave Kujan — interpretado por Chazz Palminteri otro de los pocos actores con trayectoria en la cinta, acababa de triunfar gracias a A Bronx Tale y se encontraba en uno de los mejores momentos de su carrera. Su interpretación del agente obsesionado con descubrir la verdad aporta la tensión central del relato y un rostro reconocible en el momento para llevar a espectadores a la sala

esa mezcla de actores conocidos y otros desconocidos pero talentosos ayudó muchísimo a que el público creyera en los personajes y en el misterio de la historia. 

Y ahora viene el momento de decirte si esta película es para ti.

a ver, como hemos dicho antes, la historia requiere de toda tu atención 

Y quizá ahí está precisamente la grandeza de la pelicula. No es una obra que te lleve de la mano. Exige atención, obliga al espectador a conectar piezas y juega constantemente con giros narrativos en diferentes tiempos, pasados y presentes. Su estructura puede resultar compleja en un primer visionado, y es muy fácil perderse entre nombres, traiciones y medias verdades. Pero precisamente por eso funciona tan bien.

Cada diálogo, cada mirada y cada pequeño detalle parecen colocados con precisión quirúrgica para conducirnos hacia uno de los finales más famosos de la historia del cine. Es una película que cambia completamente cuando la vuelves a ver, porque entiendes que el verdadero juego no estaba solo en descubrir que ha pasado realmente en el barco… sino en darte cuenta de cómo los acontecimeintos han transcurrido

Si os gustan los thrillers inteligentes, el cine negro moderno y las historias que respetan la inteligencia del espectador, Sospechosos habituales sigue siendo, más de treinta años después, una obra imprescindible.

Y no te apures, va a ver momentos en los que la trama te pierda, pero está hecho a drede, luego el final te lo ata todo de una manera tan rotunda que se ha convertido en un ejemplo de cómo terminar una película.

Y con esto me voy a despedir de vosotros esperando que os haya gustado y si es así, me hayas dado un like, nosotros por nuestro lado nos vamos a marchar, no sin antes desearte que seas feliz o que luches por ello, no hay mejor lucha que esa y segundo y como no puede ser de otra forma, que vivas el cine