martes, 22 de septiembre de 2026

Hollidey Inn

Cuando llegan estas épocas del año, parece que el calendario nos obliga a una tregua. Las luces parpadeantes, el frío en las aceras y esa extraña sensación de que el tiempo, de repente, se acelera y a la vez se detiene.

Vivimos nuestros días a todo color intermitente de la decoración del arbol o las aceras, todo en alta definición. Pero cuando llegamos y nos refugiamos en casa, los sueños que nos habitan vuelven a ser en blanco y negro, con su textura granulada de  viejas películas de la Paramount, la elegancia de un smoking bien ajustado y el sonido inconfundible de una orquesta de swing que empieza a afinar sus instrumentos en la penumbra.

En estas fechas, nos aferramos colectivamente a una fantasía muy concreta: la idea de que los problemas, por muy grandes o enrevesados que parezcan el resto del año, pueden desaparecer mágicamente con los compases de un viejo musical de los años 40.

Basta con que se levante el telón para que el mundo exterior se congele detrás de un escaparate de atrezo. 

Los, niños, los regalos y esa nieve de mentira de las bolas de navidad.

Y en ese momento junto al crepitar de la chimenea, en la televisión emiten una de Fred Astaire.

Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA. con todos vosotros Hollidey Inn o cómo se tituló en España 15 días de placer dirigida por el especialista en el género Mark Sandrich.

Porque los grandes musicales clásicos, esos que resisten impertérritos el paso de las décadas. Parten siempre de una Santísima Trinidad infalible: una historia amable que nos reconcilia con el mundo, un reparto mítico capaz de flotar sobre el suelo, y una partitura que esté a la altura... y qué altura la de esta película.

Aquí las canciones son el motor del tiempo. Y es que detrás de cada pentagrama se encuentra uno de los más grandes compositores de la historia de la música popular norteamericana: Irving Berlin.

Hablar de Berlin es hablar de un puente invisible, elegante y eterno entre el viejo musical de Hollywood y la sofisticación del jazz. No es casualidad que muchos de los estándares de jazz más memorables, esos que cualquier pianista y cualquier aficionado venera en el Real Book, lleven su firma. Berlin tenía una capacidad casi alquímica para destilar la melancolía, el romance y la alegría en melodías aparentemente sencillas pero armónicamente impecables.

En Holiday Inn, esa genialidad alcanza cotas mayúsculas. Cada canción es un mecanismo de relojería pensado para atraparnos, un recordatorio de que la música de aquella época no solo acompañaba a las imágenes, sino que les daba alma.

Aquí encontramos una de las partituras más míticas de estas fechas navideñas White Christmas que parece que siempre estuvo ahí, pero fue una canción creada para este film, en donde la voz de Bing Crosby y Martjori Reinolds y ahora vamos a ese reparto maravilloso donde el crooner por excelencia Crostby vuelve a demostrar no sólo su poderío vocal, si no su buen hacer frente a la cámara, junto a él uno de los mayores bailarines de la historia del cine, por no decir el más grande, su nombre es sinónimo de elegancia, el gran Fred Astaire, siempre me pareció que la gravedad influía de diferente forma a él, parecía flotar en el aire, suspendido en el aire de manera imposible demostrando un control corporal más allá de lo humano y por último el director de Sombrero de copa o de esta joya del cine Holliday inn, que pocas veces se nombra como film navideño, el gran director de cine Marck Sandrich.

La historia arranca en el bullicio de Nueva York, en plena Nochevieja. Allí tenemos a un trío artístico incombustible: Jim Hardy, interpretado por Bing Crosby; Ted Hanover, al que da vida un pletórico Fred Astaire; y Lila Dixon, la bailarina que comparte escenario y afectos con ambos.

Jim está cansado del ritmo frenético de los escenarios, de las giras interminables y del divismo de la vida artística. Su gran sueño, su fantasía de hombre cansado de aplausos, es retirarse al campo, comprar una granja en Connecticut y llevar una vida apacible dedicado exclusivamente a la agricultura y a la tranquilidad rural. Por su parte, Ted y Lila quieren seguir triunfando en la gran ciudad.

Las cosas se tuercen cuando, en la víspera de separarse artísticamente, los planes de futuro y los romances se cruzan de la peor manera, dejando a Jim con el corazón roto y un billete de ida hacia una granja que resulta ser mucho más ruinosa de lo que esperaba.

Es entonces cuando a Jim se le ocurre una idea brillante y excéntrica: transformar esa granja deprimida en un local muy especial... un hotel que solo abrirá sus puertas los días festivos del año, ofreciendo un espectáculo único para cada celebración.

Y es ahí, en ese refugio campestre donde cada fiesta del calendario se convierte en un evento musical, donde el destino de los tres protagonistas está a punto de dar un giro completamente inesperado cuando conoce a una bailarina Linda, pronto aparece una atracción entre ambos pero que el miedo al otro lleva a no declararse

Y de repente Lila ha dejado a Ted y este aparece en borracho en el local de su amigo y por casualidad baila con Linda, de repente aparece a la vista una nueva pareja de baile para Ted... pero Jim, temeroso que de que le robe a la mujer de su vida intenta boicotear las intenciones de su amigo y hasta aquí te voy a contar el resto de la película la tienes que ver tu.

Holiday Inn nos recuerda que el cine clásico tenía la rara habilidad de crear un hogar temporal para el espectador. Y hoy, ochenta años después de su estreno, sigue siendo ese lugar al que siempre apetece volver cuando fuera hace frío, las luces parpadean y necesitamos que, al menos durante un par de horas, los problemas vuelvan a resolverse al ritmo de un viejo número musical

Cierto es que la historia nos narra una época diferente de los estados unidos, donde Astaire puede bailar con un cigarrillo en la boca, o como en la festividad de Habraham Lincond celebran la abolición pintandose la cara de negro Y Crostby y Reynolds aparecen maquillados y no hay que olvidar la fecha 1942 en plena segunda guerra mundial, con lo que no falta el momento patriotico.

Pero eran otros tiempos, otra época y no se puede juzgar con los ojos de hoy.

Así que con este clásico músical de navidad, me voy a despedir de todos vosotros, deseando que en estas fechas seas inmensamente feliz y cómo no puede ser de otra forma, que vivas el cine 

 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

EL ESCRITOR 2010

Verás, quiero hablarte de un tipo de películas que personalmente me encanta, ese que te crea una incomodidad extraña, cómo si una tela de araña invisible se cerniera sobre el personaje  en  entramados de verdades a medias e investigaciones paralelas, esas películas que nos hacen sentir la paranoia en carne propia. Esa opresión claustrofóbica donde poco a poco la atmósfera se vuelve tan densa que casi te cuesta respirar. 

Esas películas usan el arte del doble juego. El arte de jugar con las cartas escondidas, no solo para el protagonista, sino también para ti y a lo largo de la historia, el cine nos ha regalado verdaderas obras maestras de este subgénero de la sospecha. Esos thrillers psicológicos que te hacen estallar tu cabeza. Directores que son auténticos grandes maestros del ajedrez, que colocan las piezas de forma tan sutil que no te das cuenta de la trampa hasta que ya es demasiado tarde.

Pienso en clásicos donde el entorno se convierte en un personaje más y la película que vamos a reseñar hoy, pertenece a esas joyas del cine.
Por cierto, últimamente me estoy centrando en películas que se pueden ver gratis, bueno a coste de ver unos anuncios, pero gratis a tus bolsillos, por lo menos en España que es donde vivo, y esta película la tienes totalmente gratis en Rakuten TV hoy en día, no sé por cuanto tiempo, pero cuando publique este vídeo si quieres disfrutar del film, lo tienes disponible.
Y ahora sí. Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes EL ESCRITOR film estrenado en el 2010 y dirigido por Roman Polanski.
Para entender la película de la que vamos a hablar, primero hay que entender a la mente detrás de la cámara: Roman Polanski. Hablar de él es hablar de uno de los cineastas más brillantes, pero también más complejos y perturbadores de la historia del cine. Su vida parece maldita, marcada por la tragedia del Holocausto en su infancia y el brutal asesinato de su esposa Sharon Tate a finales de los sesenta a manos de la familia Mason. Y de una condena en EE.UU. que le impiden pisar terreno norteamericano.
Y parece que toda esa oscuridad personal se ha traducido siempre en su cine. Polanski es, por excelencia, el director del encierro y de la paranoia. Nadie como él sabe rodar la pérdida de la cordura dentro de cuatro paredes. Lo hizo en su famosa "Trilogía del apartamento" (Repulsión, La semilla del diablo, El quimérico inquilino). Es un especialista en hacernos sentir incómodos sin saber muy bien por que.
Pero curiosamente hasta que llega esta película, se había refugiado en el cine de época y en las adaptaciones literarias, como El pianista u Oliver Twist. Películas académicas, magistrales, pero alejadas del suspense del que es un maestro
Esta película de 2010 supuso su regreso triunfal al thriller psicológico y político más puro. Es una obra de madurez absoluta a sus más de 75 años. Donde habla de algo que tan de moda estaba en los 2000, antes de que el chat GTP ayudara a los que no sabían unir dos lineas a escribir un libro y eran los escritores fantasmas cómo se dice en el restro del mundo o escritores "negros" cómo se les dice en España, esos mercenarios de las letras que escribían un libro para que otro lo firmara.
Y Bueno, creo que ha llegado el momento de contaros de que va el film, como siempre sin spoiler. Pero antes dejame que te recuerde que si te gustan mis reseñas, si te apetece conocer ese cine imprescindible de todas las épocas y géneros, suscribete y así por ejemplo, podrás ver esta película antes de que la quiten del catálogo. cómo ves todo son ventajas, no lo dudes más y dale al botón y a la campanita.
La historia arranca con un encargo aparentemente soñado para cualquier escritor fantasma profesional, interpretado magistralmente por Ewan McGregor. A nuestro protagonista le ofrecen una oportunidad de oro: terminar las memorias de Adam Lang, un ex primer ministro británico encarnado por Pierce Brosnan. Es un trabajo de urgencia, pagado con una cifra astronómica de dinero, pero que viene con una sombra muy oscura: el escritor anterior, el que empezó el libro, acaba de morir ahogado en extrañas circunstancias en una playa de la costa este de Estados Unidos.
Aun así, la oferta es demasiado tentadora para rechazarla. El escritor acepta y viaja de inmediato a una espectacular, pero fría e inhóspita mansión en una isla de Massachusetts, donde el político se esconde del mundo junto a su esposa y su equipo de asesores.
Al llegar allí, el ambiente es asfixiante. La mansión es una fortaleza de hormigón y cristal rodeada por la lluvia y la niebla. Las medidas de seguridad son extremas. El manuscrito original con las memorias del político es un secreto de estado y está guardado en una caja fuerte de la que no puede salir de la casa bajo ninguna circunstancia y el escritor tiene que trabajar  vigilado casi las veinticuatro horas del día.
Y justo cuando se dispone a poner orden en esas páginas, estalla la bomba informativa: el ex primer ministro es acusado públicamente de crímenes de guerra.
Y hasta aquí te voy a contar, el resto de la película obviamente tienes que verla tú y sobretodo disfrutar de este thriller magistral, obra de uno de los genios del género.
Detrás de este guión hay una novela magnífica. el best-seller político titulado The Ghost (El fantasma), escrito por el célebre periodista y novelista británico Robert Harris y publicado en 2007
el propio novelista co-escribió el guión mano a mano con Roman Polanski. Esto se nota en cada línea de diálogo. Harris aportó su profundo conocimiento de las cloacas de la política de Reino Unido (de hecho, el personaje del Primer Ministro está descaradamente inspirado en Tony Blair), mientras que Polanski inyectó su pulso maestro para el suspense y la paranoia cinematográfica. Realizando una de las mejores tramas de suspense psicológico de este nuevo milenio.
Para armar el reparto, El director buscó un contraste perfecto. 
En el papel principal necesitaba a alguien que transmitiera normalidad, un hombre común atrapado en un laberinto. Y lo encontró en Ewan McGregor, que firma una de las actuaciones más sutiles y magnéticas de su carrera, interpretando a este escritor que ni siquiera tiene nombre en toda la película (en los créditos aparece simplemente como "El fantasma")
Y frente a él, el espejo político: Pierce Brosnan. La elección es brillante. Brosnan arrastra consigo el carisma magnético de su pasado como James Bond, pero aquí Polanski lo pervierte, usándolo para dar vida a un líder sumamente encantador, pero profundamente ambiguo, acorralado y frío YJunto a ellos, dos secundarias de lujo como Olivia Williams (la inteligente y amargada esposa del político) o Kim Cattrall que completan el reparto en un casting que funciona como un reloj suizo.
El rodaje comenzó en febrero de 2009. Y aquí viene el auténtico "giro de guión" de la producción real. Como sabéis, la historia transcurre casi por completo  en Massachusetts, Estados Unidos. Sin embargo, Roman Polanski no puede pisar suelo estadounidense desde 1978 debido a sus problemas legales con la justicia de ese país. Si ponía un pie allí, sería inmediatamente arrestado.
¿Cómo lo solucionó? Con un truco de magia cinematográfica absoluto. La película se rodó casi íntegramente en Alemania. Los estudios Babelsberg en Potsdam acogieron los interiores, mientras que las gélidas, grises y lluviosas playas de la isla de Sylt en el Mar del Norte y la isla de Usedom en el Mar Báltico se convirtieron, mediante un diseño de producción espectacular, en la costa de Massachusetts. Polanski logró recrear América desde Europa central. De hecho, para los pocos planos generales necesarios de coches circulando por Estados Unidos, se envió a una segunda unidad de rodaje a Massachusetts, pero sin Polanski y sin los actores principales. Un auténtico encaje de bolillos que demuestra que las fronteras reales no son rival para esto que llamamos la magia del cine
A pesar de toda la polémica que rodeaba a su director y de la que no voy a entrar por que aquí hablamos de cine.,
el mundo se rindió ante la película. Su gran prueba de fuego fue en febrero de 2010 en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín.
El escritor arrasó y Roman Polanski se llevó el Oso de Plata al Mejor Director. Pero el verdadero tsunami de premios llegó en los Premios del Cine Europeo, donde la película fue la reina absoluta de la edición ganando 6 premios, incluyendo Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor para Ewan McGregor y Mejor Guión.
 La crítica internacional coincidió de forma unánime: era un regreso soberbio a su mejor nivel al género del suspense, calificándola como un thriller impecable e inteligentísimo.
La película, que tuvo un presupuesto estimado de unos 45 millones de dólares, una cifra considerable para una producción europea. 
logró recaudar más de 60 millones de dólares en todo el mundo, funcionando especialmente bien en los cines de Europa y manteniéndose durante semanas gracias al "boca a boca" de los espectadores que salían fascinados del cine. Se convirtió en ese tipo de éxito silencioso: una película que no necesita blockbusters ni superhéroes para llenar salas, demostrando que el público general de aquel momento, todavía tenía hambre de buen cine de suspense, de historias maduras y de conspiraciones políticas bien hiladas.
Llegados a este punto, la pregunta es obligatoria: ¿Te va a gustar El escritor? Vamos a ser muy claros para que no pierdas el tiempo.
Esta película te va a entusiasmar si eres de los que disfrutan del suspense a fuego lento. Si te apasionan esas historias donde la atmósfera es tan importante como el argumento. Te va a encantar si eres fan del cine clásico de intriga, de directores como Alfred Hitchcock o el primer Brian De Palma, donde cada plano, cada encuadre y cada sombra están puestos ahí por una razón.
Si te gustan los thrillers políticos inteligentes (esos donde la tensión no se resuelve a golpes o con tiroteos, sino con una frase demoledora en un despacho blindado o con un descubrimiento en una página amarillenta), esta es, sin duda, tu película. Es un festín para los amantes de los rompecabezas, de las conspiraciones realistas y de las actuaciones sutiles. Si disfrutas sintiendo esa paranoia constante de la que hablábamos al principio... vas a gozar cada minuto y por cierto, si te parece ver uno de los últimos trabajos de Edi Wallach, está película también cumple en ese aspecto 
Ahora bien, vamos con la otra cara de la moneda. Esta película NO es para ti si lo que buscas es acción desenfrenada.
Si estás esperando persecuciones de coches espectaculares, explosiones cada diez minutos o un ritmo frenético de videoclip, te vas a aburrir soberanamente. El escritor se toma su tiempo. Es una película gris, fría, lluviosa, donde los personajes hablan mucho y corren poco.
Tampoco te va a gustar si necesitas que el guión te lo dé todo masticado y explicado con subtítulos. Polanski exige que estés atento, que mires el fondo de la pantalla, que unas los puntos por ti mismo. Si buscas un entretenimiento ligero para desconectar el cerebro un viernes por la tarde después de una semana dura, busca otra opción, porque esta película te va a pedir que actives las neuronas desde el primer segundo hasta su icónico y brillante plano final.
Así que dicho esto, ya vamos a ir dando por terminada esta reseña que como te he dicho antes, la tienes en españa gratis en Rakuen tv. y que si eres de otro país, seguro que la encuentras por este océano que es internét.
con lo que sólo me queda marcharme, deseandote que seas inmensamente feliz o luches por ello y cómo no puede ser de otra forma. QUE VIVAS EL CINE

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Cuando tres genios se unen en un mismo lugar

 Bienvenido, ha llegado justo cuando hemos abierto, las mesas están todas libres y puede sentarse donde quieran, el problema es que más allá del pianista y yo no hay nadie para preparar su combinado favorito, asi que si no le molesta, dejéme que le cuente una breve historia músical, un acontecimiento único e irrepetible, algo que seguramente no vuelva a ocurrir jamás y fue la confluencia de 3 genios de la música en un mismo espacio...

Pero antes dejeme que le ponga en antecedentes. 

A comienzos de la década de los setenta, concretamente a febrero de 1972. En aquella época, la televisión estadounidense tenía un pulso muy particular, un ritmo diario que marcaban los magacines de tarde emitidos a través de distintas cadenas locales por todo el país, de esa forma conseguían competir con las grandes cadenas de televisión, pero a un coste mucho más moderado.

 Entre todos ellos brillaba con luz propia un espacio mítico: The Mike Douglas Show

Era un programa de referencia absoluta, un punto de encuentro insustituible en los hogares norteamericanos de lunes a viernes y a plena luz del día. Su carismático presentador, Mike Douglas, había logrado algo extraordinario: convertir un formato aparentemente convencional en un escaparate cultural de primer orden. No era solo un programa de entrevistas; era una ventana abierta a la vanguardia, a la música y a la contracultura del momento. Por su plató desfilaban los nombres más grandes de la política, del activismo y de las artes, creando un puente fascinante entre el entretenimiento popular y los grandes debates en una época que cambiaba a velocidad de vértigo. 

Mike Douglass sabía llamar la atención cómo nadie, arrasaba en audiencias por acciones tan arriesgadas cómo las que vamos a contar, verán durante una semana entera hizo algo completamente insólito.

Tómo a dos figuras del momento cómo eran John Lennon y Yoko Ono y fueron invitados como co-presentadores durante cinco días consecutivos. Imagínatelo. 

el ex Beatle más contestatario, el icono de la paz y la modernidad, mandando y desfilando por un plató de televisión diurna cada tarde, trayendo consigo a su universo a músicos, pensadores y agitadores culturales. Fue un acontecimiento televisivo sin precedentes, un choque cultural en directo que mantuvo a millones de espectadores pegados al televisor día tras día, esperando siempre a ver qué inesperada frontera cruzarían a continuación. 

Y así llegamos a uno de esos días marcados a fuego de la historia del rock and roll. 

Corría esa misma semana de febrero de 1972 en el plató de Mike Douglas cuando el invitado estrella de la tarde fue nada menos que el arquitecto fundamental de toda aquella música: Chuck Berry. Para John Lennon, tener en frente al hombre que había escrito los acordes que le marcaron en su juventud no era simplemente recibir a una leyenda; era encontrarse cara a cara con su absoluto dios terrenal, con la fuente primigenia de todo lo que él mismo había querido ser sobre un escenario. 

La tensión en el ambiente era palpable, una mezcla de reverencia absoluta y nervios por lo que iba a ocurrir. Pero no sólo por parte de Lenon y Douglas, todo el mundo sabía que ese acontecimiento era único y probablemente irrepetible, así que nada podía salir mal, la productora del programa tomó a los mejores técnicos ese día para que nada fallara, por que el programa se hacía en directo.

Cuando Chuck Berry se sentó en el sofá para charlar con Mike Douglas y con los propios John y Yoko, el tiempo pareció contraerse. Estábamos ante el cruce de dos momentos únicos de la música: el pionero absoluto del blues y el rock primitivo, el hombre de la guitarra de madera y el paso de pato, compartiendo espacio con el icono moderno que había dinamitado los límites de la música de masas desde Liverpool. 

Hacia el final de la entrevista, tras intercambiar anécdotas y cruzar miradas cargadas de una complicidad subterránea, flotaba en el ambiente una pregunta que todos los espectadores en casa y todos los técnicos en el control estaban rumiando con el corazón en un puño. ¿Se atreverían a tocar juntos? Para el público de la época, ver sobre las tablas a Chuck Berry y a John Lennon compartiendo micrófonos representaba la colisión perfecta de dos mundos: el puente definitivo entre los años cincuenta y los setenta, el momento exacto en que el creador y el alumno más brillante unían sus destinos en directo ante millones de almas atónitas. 

Y pasó, Yoko Ono, John Lenon y Berry se levantaron juntos y se dirigieron al escenario, aquí es cuando va a ocurrir un momento único, la conjunción de tres genios en un mismo espacio, tres genios que nos regalaron un momento único en la historia del Rock and Roll y por que no decirlo, de la televisión tambien.

Chuck Berry colgó su inseparable Gibson ES-335, y John Lennon ajustó su guitarra con una mezcla de devoción temblorosa, su lado, Yoko Ono ocupó una posición cercana junto al microfono, dispuesta a realizar los coros. 

Y Arrancaron los primeros acordes, para hacer de ese instante un momento único.

Empezaron con un par de los temas más emblemáticos del cancionero de Berry, el genio del Rock and Roll estaba en su mejor momento y eso se notaba.  Era  historia viva de la música colándose en las salas de estar de millones de familias norteamericanas. Nuestro primer genio.

John Lennon está en pleno trance, viviendo el sueño más puro de su adolescencia convertida en realidad. Cierra los ojos, se inclina sobre el micrófono y canta con una urgencia febril, como si el niño de Liverpool que escuchaba discos en secreto en su habitación se hubiera apoderado de su garganta. Es una mezcla de respeto sagrado hacia el maestro y de pura euforia colectiva; se le notaba en las manos, en la forma en que muerde cada palabra del estribillo, disfrutando cada segundo de estar ahí arriba junto al hombre que inventó el compás del rock and roll. Nuestro segundo Genio

Es en ese mismo momento donde Yoko Ono decide que también debe formar parte del clímax, de ese momento único. Así que toma el micrófono, abre la boca y se lanza a improvisar con esos chillidos agudos  que ella hacía en la Plastic Ono Band. 

Y entonces, se hace la magia, un momento que quedó marcado en la historia de la música, el técnico de sonido, una persona anonima que aún no se sabe su nombre, desconectó el micro de Yoko Ono, la apagó los chillidos que estaban destrozando como un hacha de carnicero el momento musical que se estaba viviendo en ese mismo momento, un heroe común y corriente que salvó para la historia de la música moderna uno de los isntantes más sublimes que ha dado el siglo 20. nuestro tercer genio

Yoko,  abría la boca a pleno pulmón para soltar sus alaridos de vanguardistas... del que no sale absolutamente nada. Cero. Silencio radiofónico total.

Ella, al principio, frunce un poco el ceño. Se aparta el pelo de la cara, mira al micro como si fuera un bicho raro, se acerca un poco más, le da golpecitos con el dedo en la rejilla con cara de no entender nada, y vuelve a intentarlo con otra tanda de agudos celestiales que se quedan atrapados en el vacío de la falta de sonido. Y mientras tanto, la banda es consciente de lo que ha pasado, sus risas contenidas indicaba que eran conscientes de la jugada de ese maravilloso técnico y quizá en tributo a él o por que se dieron cuenta del momento, tocaron como pocas veces lo hicieron.

El resultado un miniconcierto que pasó con letras de oro dentro de la historia musical, un momento único donde 3 genios se reunieron en un mismo espacio. 

Vaya, ya ha llegado el camarero, ahora vienen a tomarle nota y creo que tengo más clientes, así que colórin colorado, esta historia de 3 genios ha terminado. Disfrute de su día. 

 

 

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

En un lugar solitario

 

Me van a perdonar o eso espero ya que voy a utilizar esta reseña para hablar de su director , del amor reverencial que siento por las obras de Nicholas Ray, que me hacen tener una inclinación total a su obra, así que aunque vamos a reseñar el film, no puedo no rendirme ante esta figura sublime del cine. 

Su trayectoria en Hollywood comienza a finales de los años cuarenta, después de haber pasado por el teatro y por distintos ambientes vinculados a la contracultura norteamericana. Su debut, Los amantes de la noche, ya anunciaba algo que recorrería buena parte de su cine: personajes que viven al margen, que buscan desesperadamente un lugar al que pertenecer y que, muchas veces, descubren que el mundo no está hecho para ellos.

Ray tenía una manera muy particular de mirar.

Podía trabajar dentro de los géneros más reconocibles de Hollywood —el cine negro, el western, el melodrama o el cine juvenil—, pero utilizaba esos géneros como quien utiliza un papel en blanco, el resultado siempre era diferente, estabas viendo un film que mantenía todas la leyes del género en cuestión pero eras consciente que el resultado iba más allá, tenía otro trasfondo.

Y detrás de ese transfondo siempre estaban sus personajes.

Quiero enfatizar este punto, porque aunque quizá una de sus virtudes está en la puesta en escena, con un cine visualmente extraordinario. Es su capacidad para dar alma a personas que otros directores habrían convertido simplemente en personajes su gran aportación a este arte.

Ray entendía sus contradicciones y no necesitaba justificar a sus criaturas para comprenderlas. Podía mostrar su violencia, su egoísmo, su fragilidad o su desesperación y, al mismo tiempo, permitirnos descubrir aquello que había detrás de él, su bondad, sus incongruencias, sus miedos, en definitiva su humanidad.

En su cine hay una sensibilidad casi dolorosa hacia los que no encajan. Quizá por que el tampoco encajaba mucho ni en su mundo, ni en su tiempo.

Jóvenes que no encuentran su sitio, hombres que no saben controlar lo que sienten, mujeres que intentan conservar su independencia mientras esperan reanudar una relación amorosa perdida, amantes que se quieren pero no saben quererse, solitarios que no saben vivir solos y jugadores que no saben ganar, en definitiva, los perdedores.

Los que llegan tarde a un mundo que parece haber sido construido sin contar con ellos, esos que en el cine nunca se retratan.

Verán, si un western el heroe siempre es más rápido que sus rivales y se lleva a la chica, salvandola del villano, Ray le dibuja como un pistoero con más cicatrices en el corazón que en el cuerpo, donde la chica es una mujer hecha y derecha que no le duelen prendas de tomar el revolver para terminar con sus problemas, dónde el mayor duelo no se hace a pistolas si no a reproches, en un duelo verbal de tan alto nivel que te rindes al momento con su sensibilidad absoluta en los diálogos de sus guiones.

Ray a diferencia de otros autores no daba sólo información de la trama con sus dialogos, si no que te mostraba el mundo interior del personaje. Una frase puede esconder miedo, deseo, orgullo o una necesidad desesperada de ser querido, hablando de un tema cotidiano.

Por eso sus diálogos tienen algo que todavía hoy resulta sorprendentemente moderno: muchas veces los personajes dicen una cosa mientras emocionalmente están diciendo otra.

Y quizá no sea casualidad.

Porque Nicholas Ray también vivió en primera persona las contradicciones de su tiempo.

Verán, durante los años de la caza de brujas y del macartismo, sus vínculos con ambientes progresistas y con personas perseguidas por el Comité de Actividades Antiamericanas hicieron que su posición dentro de Hollywood fuera especialmente incómoda.

No fue simplemente un cineasta expulsado del sistema. Su relación con aquella persecución fue mucho más compleja, llena de contradicciones y zonas grises.

Pero hay algo fascinante en observar su cine dentro de aquel contexto.

Mientras Hollywood trataba de imponer una imagen cada vez más ordenada, reconocible y tranquilizadora de la sociedad americana, Ray parecía sentirse atraído precisamente por quienes quedaban fuera de ese orden. En una especie de cineasta de trinchera. plagando sus tramas de incomodidad, mostrando la fragilidad del fuerte o la rebeldía del débil.

alejado del maniqueismo imperante, era visiblemente ambiguo, las personas no son héroes ni villanos, sino seres humanos intentando sobrevivir a sí mismos.

Y por eso su cine ha envejecido de una manera tan hermosa. Sin mirar sus personajes desde arriba ya que él prefería mirarle a los ojos.

Sin juzgar él a sus creaciones y por lo tanto, esperando que no los juzguemos nosotros.

Y aquí llega el momento de hablar de la película de esta semana.

Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia con todos ustedes EN UN LUGAR SOLITARIO de 1950, obra maestra de Nicolas Ray.

La creación de este film llega en un momento extrañamente fascinante que resulta muy difícil separar completamente lo que Nicholas Ray estaba viviendo de aquello que estaba filmando.

Ray estaba casado con Gloria Grahame, actriz coprotagonista del film. Pero aquel matrimonio estaba ya profundamente deteriorado cuando comenzó el rodaje, en el otoño de 1949. Y hay algo casi estremecedor en imaginar aquellas jornadas: Ray estaba dirigiendo a la mujer de la que se estaba separando.

 mientras construía una historia sobre un hombre que ama a una mujer pero es incapaz de ofrecerle la seguridad necesaria para que ese amor pueda sobrevivir.

Ray y Grahame estaban ya en las ultimas, la relación se deshacía, Ray encontró refugio en el propio trabajo. Llegó a dormir en el set mientras escribía la historia, en lugar de regresar a casa.

Porque Ray tenía esa costumbre casi obsesiva de reescribir, modificar e improvisar durante los rodajes. El guion de En un lugar solitario, firmado por Andrew Solt a partir de una adaptación de Edmund H. North, fue constantemente retocado por él durante la filmación.

Es como si quedarse en el estudio, seguir escribiendo, seguir trabajando, fuera también una manera de retrasar el momento de volver a casa.

Y enfrente tenía a Humphrey Bogart. Ya que no era solamente la estrella de la película. Era además su productor.

Había creado Santana Productions buscando precisamente algo de libertad, al margen del sistema de Hollywood:   

En un lugar solitario fue una producción de Santana distribuida por Columbia, y ese pequeño espacio entre la independencia y el sistema de estudios fue fundamental para que una película tan amarga pudiera existir.

Bogart se implicó tanto en la película porque Ray estaba a punto de destruir al heroe americano al mito.

Estaba intentando descubrir qué había dentro ese personaje inmaculado, que curiosamente está lleno de taras.

Y recordar que mientras tanto, detrás de las cámaras, el director estaba viviendo su propio desastre sentimental. Gloria Grahame había empezado una relación sentimental con el propio hijo de Ray Tony. Y acabarían casándose poco despues.

Ray simplemente estaba intentando terminar una película mientras su mundo se derrumbaba.

Quizá por eso resulta tan conmovedor saber que muchas de las emociones que atraviesan En un lugar solitario nacieron de una verdad absoluta.

Y ahora vamos a contar de que va la película, como ya saben los más veteranos al canal, como siempre sin spoiler.

Pues vamos allá, Dixon Steele es un guionista de Hollywood con talento, pero también con un carácter explosivo y violento, una personalidad autodestructiva y una reputación que no le ayuda precisamente a conseguir trabajo.

Después de años sin escribir nada importante, recibe el encargo de adaptar un guion mediocre.

 Una noche, la joven que trabaja como guardarropa en un club, acepta acompañarlo a casa para ayudarle a reconstruir la historia que ella ha leído y que el siente pereza de leer. Cuando terminan el trabajo se marchan, pero a la mañana siguiente, la chica aparece asesinada.

 Dixon con su carácter violento y agresivo le hace ser el primer y casi único sospechoso. 

Pero hay alguien que puede ofrecerle una coartada: Laurel Gray, una joven actriz que vive en el mismo edificio y que asegura haberlo visto regresar solo aquella noche.

Laurel cree en su inocencia. Y Dixon se enamora de ella.

Durante un tiempo breve, parece que ambos han encontrado algo parecido a la felicidad. Él vuelve a escribir. Ella empieza a descubrir al hombre sensible que existe detrás de aquella personalidad violenta y atormentada. Y entre los dos nace una relación que parece capaz de salvarlos.

Pero hay una sombra que nunca desaparece.

Laurel ha visto en Dixon algo que él mismo intenta ocultar: una violencia contenida, una furia que puede aparecer de repente y que ni siquiera él sabe controlar, que le hace estar en un lugar solitario. Y como termina?, es el asesino?, es inocente? podrán vivir juntos su amor? tódas esas preguntas las tienes que descubrir tú difrutando y lo digo con letras mayúsculas viendo este film.

Y quizá lo más curioso de En un lugar solitario sea que, cuando se estrenó en 1950, nadie parecía saber todavía lo que tenía delante.

No le otorgaron grandes premios ni consiguió nominaciones al Oscar y por si fuera poco, tampoco fue un gran éxito de taquilla.

Pero su verdadera consagración llegaría muchas décadas después. En 2007, En un lugar solitario fue incorporada al National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, como reconocimiento a su importancia cultural, histórica y estética.

Hoy en día está considerada cómo una de las grandes obras del cine negro americano y una de las películas fundamentales de Nicholas Ray. Una referencia esencial dentro de la carrera del director y como una de las grandes películas de los años cincuenta.

Pero cómo os comentamos al principio, Ray hace cine negro, el asesinato, el sospechoso, la investigación, la violencia, la amenaza

Pero los utilizó para hablar de algo mucho más íntimo que va más allá de quién ha cometido el crimen.

La película habla de lo qué ocurre cuando dejamos de confiar en la persona que amamos.

Su influencia puede rastrearse en los jóvenes cineastas de la Nouvelle Vague, que descubrieron en Nicholas Ray algo que para ellos era revolucionario: que un director podía convertir su propia sensibilidad, sus contradicciones y hasta su propia vida en materia cinematográfica.

Jean-Luc Godard llegó a decir una frase que resume perfectamente la devoción que aquella generación sintió por él:

“El cine es Nicholas Ray.”

Y creanme que no es una exageración.

No sé si esta ha sido mi mejor reseña de una película, creo que no, al final no he podido alejar mi pasión por el director y mi amor su obra de lado. Pero si consigo que alguién se acerque a su cine tras esta reseña, me sentiré francamente satisfecho.

El autor de mi western favorito de todos los tiempos, Jonny Guitar, os voy a dejar al final de este vídeo el enlace a la reseña que hice de esa obra sublime con dos divas enfrentadas en la realidad, con uno de los mejores dialogos de la historia del cine y de la que me sigue herizando la piel cada vez que la escucho.

Para terminar sólo me queda decirte que seas inmensamente feliz o luches por ello y como no puede ser de otra cosa, que vivas el cine