En 1972, con el regimen franquista en sus horas bajas, Jaime de Armiñán se atrevió a hacer una película imposible y con un guion complejos cómo pocos, verán, puede parecer una comedia y no lo és, puede parecer una película de reivindicación politica y tampoco, era simplemente una historia de amor, extraño, atípico pero amor al fin y al cabo.
Resultando un film inmortal, una obra sublime del cine al que se ha vuelto a revisitar este año en forma de remake y es necesario por nuestra parte, poner a cada una de las obras en su lugar.
Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia, con todos ustedes Mi querida Señorita, film dirigido por Jaime de Armiñan en 1972.
Verán, esta película podría haber caido en la trampa de lo esperado, el guion escrito a cuatro manos entre Borau y el propio Armiñan en manos de un director menos eficaz habría caido en el esperpento, en la comedieta costumbrista o lo que es peor en el cine político, en cualquiera de los casos, la obra abría perdido quilates ya que su narración directa de un amor imposible, la lucha por encontrar una persona su lugar en el mundo sin más conflictos que los propios, hizo que esta obra se alzara como una rara avis dentro del cine, no sólo español o europeo, si no que marcó un punto de inflexión en el cine universal.
Verán, voy a contaros un poco de esta película, me gustaría que no supierais nada y que os dejarais llevar por esta peculiar historia y cabalgar a lomos de su trama hasta ese maravilloso final que tiene.
Pero ni el poster ayuda, ni los miles de espoiler del film tampoco. pero por si acaso no sabes nada de ella, voy a evitar contarte más de lo necesario.
Adela es una solterona de pueblo, religiosa y puritana como pocas, no ha tenido suerte con los hombres quizá por ser poco agraciada y bastante masculina, el mayor secreto es que tiene que afeitarse cómo si fuera un hombre.
Su vida se reduce a ir a misa, coser y tocar el piano acompañada de su joven asistenta. Un día tras un accidente de coche, conoce a un viejo amigo y este la propone matrimonio, pero algo no funciona y siguiendo las indicaciones de su parroco, decide visitar al médico.
Y hasta aquí te voy a contar, el resto de la película tienes que verla tu y creeme que disfrutar de esta delicia.
La película, que contiene un humor finisimo, dista mucho de ser una comedia, el film nos cuenta una historia, cómo si fuera una fábula, no hay que sorprenderse de que el guión pasase la censura de la época, ya que no había nada que censurar.
La trama, está llena de personajes humanos y buenos. Un parroco moderno que juega al futbol y no condena el biquini, el director de banco que ve en Adela esa vuelta a su juventud, cuanto no tenía a las pesadas de sus hijas y de una doncella que por joven es alocada y por supuesto Adela, esa mujer atrapada en la soltería, quizá la mayor condena que podía acarrear una mujer madura en la época, que por costumbre se ha resignado a su fealdad másculina.
Para ello Armiñan podía haber tomado dos caminos, una mujer con rasgos viriles o un actor capaz de transformarse en una mujer y tomó este camino contando para ello, quizá al mejor actor que ha dado el cine español, Jose Luis López Vázquez.
Verán, cualquier actor que no estuviera a la altura del gran López Vázquez habría creado una adela afeminada, con ademanes exagerados, propios de un hombre cuando hace de mujer, Vázquez se transforma en mujer, la delicadeza de sus gestos, su movimiento, hasta su forma de mirar es femenina, haciendo un trabajo demoledoramente real, no en vano era el mejor cómico de su tiempo y decir eso es ponerle muy alto en el escalafón actoral y he de decir que pocos actores han tenido un papel tan complicado.
Por otro lado el pulso del director, que empezó como guionista, el gran Jaime de Armiñan.
Tómo una historia creada por el y por Jose Luis Borau, otro grande del cine Español y lo llevó a un sitio inesperado, imaginaros al espectador de la época, una mujer tan máculina que parece un hombre, interpretada por el cómico del momento, cualquiera pensaría en una estracanada, una comedieta de bodebil plagada de chistes facilones y sin embargo es una deliciosa historia de amor y lo que es más importante, cual es la posición en el mundo del protagonista y que nos hace reflexionar, cual es la posición en el mundo de nosotros mismos.
La película no iba a quedarse como un film más, una de esas obras españolas buenas que se quedan aquí. No, lo peculiar del film la llevó a lo más alto del cine universal, optar al Oscar de Holliwood como nominada a mejor película estranjera, pero al igual que a Adela, nada le sale del todo bien ya que se enfrentó ese mismo año con el film de un gigante y además uno de sus más gloriosos. El discreto encanto de la burguesía, de Luis Buñuel. Y así, España o mejor dicho, Adela, perdió el premio… frente a otro español universal. Ironías maravillosas de la historia del cine.
Pero como en la película, no todo está perdido. Hoy, Mi querida señorita no solo sigue viva: sigue siendo moderna, valiente y necesaria. Y cómo ocurre tantas veces, con tantas grandes películas, se las revisita en forma de remake de la mano de Fernando González Molina.
He decidido hacer esta reseña de un film que amo, que está dentro de las películas de mi vida, con un actor al que mi admiro y que para mi, está a la altura del gran Jack Lemmon. Justo antes de ver el remake. Quiero que no me defraude, quiero sinceramente que me guste y espero que sea una digna sucesora de este film, pero el resultado os lo contaré la semana que viene, con total honestidad, cómo no puede ser de otra forma.
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Y ahora si. Intentar ser felices, no hay mejor lucha que esa y por último y como no puede ser de otra forma, que vivas el cine
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