¿Puede una película de hace más de 60 años seguir dejándote sin aliento hoy?
Pues sinceramente creo que si, la película que os traemos al canal es una de las mayores superproducciones de la historia del cine, una película que dificilmente prodría ser rodada hoy en día… pero también es un film que guarda mucho más que un presupuesto desmesurado.
Ganadora de 11 premios Óscar y dirigida por William Wyler esta película no es una película más, es el referente en el que se mira cualquier superproducción de la historia del cine, tanto moderno como antiguo y en la que en cualquier comparativa con ella es una forma de salir perdiendo casi inmediatamente.
Por que sí ya ha llegado el momento de empezar.
Bienvenidos bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes BEN HUR de 1959
Pero curiosamente esta película no es una obra original en el cine, verán, antes de la espectacular versión de 1959, Ben-Hur ya había sido llevada al cine… y de una forma que hoy casi parece imposible.
Tenemos que remontarnos a 1925, a la versión muda de Ben-Hur: A Tale of the Christ, dirigida por Fred Niblo. Y ojo, porque esta película ya era, para su época, una auténtica locura de producción.
Estamos hablando de una de las películas más caras del cine mudo, con miles de extras, decorados gigantescos y una ambición visual que buscaba competir con cualquier espectáculo moderno… pero sin sonido, sin efectos digitales y con una tecnología todavía muy limitada, que si alguien atrevido decide embarcarse a ver, observará una espectacularidad difícil de creer.
De hecho, la famosa carrera de cuadrigas que muchos asocian directamente con la versión del 59 ya existía aquí… y fue tan compleja que provocó accidentes reales durante el rodaje. Todo era físico, todo era real
Además, esta versión es interesante porque mezcla cine mudo con algunas secuencias en color primitivo, utilizando procesos como el Technicolor temprano, algo muy innovador para la época y que le daba un aire casi épico y religioso a ciertas escenas clave.
Pero más allá del espectáculo, lo importante es que esta película ya establecía las bases de la historia: la traición, la caída del protagonista y su búsqueda de redención.
Y ¿Entonces por que la Metro Golwing Mayer tocó este film hasta entonces insuperable? Pues verán
A finales de los años 50, Metro-Goldwyn-Mayer no estaba en su mejor momento. La televisión estaba quitando público a las salas y el estudio necesitaba desesperadamente un gran éxito… algo que devolviera a la gente al cine y les sacara de su casa. (¿Parece que esto nos suena verdad?)
Pues bien, ahí es donde entra Ben-Hur. No era una idea nueva, ya tenían la versión de 1925, pero precisamente por eso era una apuesta “segura”: una historia conocida, épica, con valores universales y además con un fuerte componente religioso, muy atractivo para el público de la época.
La estrategia era clara: hacer algo tan grande, tan espectacular, que no pudiera verse en una televisión. Pantallas gigantes, miles de extras, decorados colosales con un color y sonido realmente impresionantes… una experiencia que obligara a ir al cine a todos eso que preferían la televisión
De hecho, fue una jugada arriesgadísima. MGM invirtió una cantidad enorme de dinero, hasta el punto de que si la película fracasaba, el estudio podía quebra
Pero salió justo al revés: Ben-Hur no solo fue un éxito… fue el éxito que salvó a la Metro.
Y si no conoces este film, cierto es que en Semana santa es un clásico por lo que seguro que lo van a emitir en televión o lo vas a tener en varias plataformas.
por lo que no la puedes dejar escapar. Sí aún no te he convencido, entonces dame un poco más de tiempo y verás que esta película es una obra de visionado imprescindible para ti.
Pero antes un pequeño paréntesis, prometo ser breve. ¿Te gusta el cine? ¿Quieres conocer o recordar esos clásicos que han hecho del cine un arte? Quieres que te cuente la historia de su producción. Entonces suscribeté a CINEFILIA tu canal de cine clásico e independiente en Youtube. si te gusta nuestro vídeo, danos un like y si te da la oportunidad la plataforma, pues regalanos un Hype y ya está. ¿Habéis visto que he sido rápido verdad?.
Pues volviendo a Ben hur.
La metro aunque tenía la historia, la película era muda con lo que había que dar un repaso completo al guión y este pasó por muchas manos, pero el nombre clave es Karl Tunberg, acreditado oficialmente. Aun así, en la sombra trabajaron otros guionistas de peso como Gore Vidal o Christopher Fry, puliendo diálogos y estructura de la que carecía el original. El reto era enorme: condensar una novela monumental en una historia clara, emocional y accesible. Y lo consiguieron centrándose en el viaje personal de Judá Ben-Hur: la traición, la venganza y, finalmente, la redención, con un trasfondo religioso muy potente pero tratado con bastante elegancia.
Y para dirigir la última bala del estudio, recordar el riesgo que estaba corriendo la metro, pensaron en
William Wyler, y esto no fue por casualidad. Wyler ya era uno de los grandes de Hollywood, venía de dirigir películas como Los mejores años de nuestra vida, que había arrasado en los Óscar, y tenía fama de perfeccionista absoluto. Pero había algo más, algo que le hacía el director ideoneo y es que conocía el material de primera mano ya que había trabajado como ayudante en la versión de 1925. Y el gran Wilder no falló.
Ahora os voy a contar un poco de su sinopsis pero sin destriparos nada, sé con son muchos los chicos y chicas jovenes que no han visto el film y que la mayoría no conoce la historia que van a ver. así que si esa es tu situación, tranquilos que no os la voy a rebentar.
En la Antigua Roma, durante el dominio imperial sobre Judea, Judá Ben-Hur, un noble de Jerusalén, ve cómo su vida se rompe cuando su amistad de la infancia con el tribuno romano Mesala se transforma en una rivalidad implacable. Un accidente fortuito sirve de excusa para acusarlo de traición contra Roma, y Mesala no duda en condenarlo: Ben-Hur es enviado a galeras y su familia encarcelada.
En su descenso a los infiernos, marcado por el sufrimiento y el deseo de venganza, su destino se cruza fugazmente con el de Jesús de Nazaret, un encuentro que sembrará una transformación profunda. Tras sobrevivir a la brutalidad de las galeras, Ben-Hur inicia un camino de ascenso que lo llevará de nuevo a la libertad… y, finalmente, al enfrentamiento definitivo con Mesala en la arena, donde el honor, la redención y el destino chocarán en una de las carreras de cuadrigas más legendarias del cine.
Y aquí quiero hacer una pausa, la carrera de cuadrigas.
La carrera de cuadrigas de Ben-Hur es, probablemente, una de las secuencias más ambiciosas jamás rodadas sin efectos digitales, ya lo era en su versión muda, pero en este film toma una dimensión mítica.
Veran se construyó un circo romano gigantesco en los estudios de Cinecittà, en Roma, con miles de toneladas de arena y capacidad para miles de extras. Durante meses, especialistas y actores —incluido Charlton Heston— se entrenaron para manejar los carros a gran velocidad.
El rodaje duró semanas, con múltiples cámaras captando la acción real, sin trucos: choques, caídas y caballos desbocados eran auténticos. La coordinación fue tan compleja que se convirtió en una hazaña técnica sin precedentes, y todavía hoy sigue siendo un referente de cómo hacer espectáculo puro en cine.
El reparto de Ben-Hur es clave para que la película funcione más allá del espectáculo. Charlton Heston aporta una presencia imponente como Judá Ben-Hur, pero también una evolución emocional muy clara, pasando del orgullo a la venganza y, finalmente, a la redención. Frente a él, Stephen Boyd construye un Mesala carismático y complejo, casi tan protagonista como el propio Ben-Hur. Y luego están secundarios de lujo como Jack Hawkins o Hugh Griffith, que enriquecen el mundo de la película con personajes muy memorables.
En cuanto a la música, es simplemente monumental. La compuso Miklós Rózsa, uno de los grandes del cine clásico, y creó una banda sonora épica, solemne y profundamente emocional. Su tema principal es inconfundible, pero lo más interesante es cómo utiliza la música para acompañar el viaje del protagonista, desde la grandiosidad imperial hasta los momentos más íntimos y espirituales. Es, sin duda, una de las partituras más icónicas de la historia del cine y quizá la más redonda de este arte. Rozsa puso el sonido a la roma imperial que otros copiarían creando aquí uno de esos canones que dan la impresión que siempre estuvo allí, pero que fueron creados en este caso por un compositor musical en estado de gracia.
El éxito de Ben-Hur fue absolutamente decisivo para Metro-Goldwyn-Mayer. La película arrasó en taquilla y literalmente salvó al estudio de una situación financiera muy delicada, devolviéndolo a la primera línea de Hollywood.
Pero donde hizo historia fue en los premios Óscar de 1960 ganó 11 estatuillas, incluyendo mejor película, director y actor. Un récord que se mantuvo durante décadas y que la convirtió en símbolo de lo que Hollywood podía lograr cuando apostaba a lo grande.
Si nunca has visto Ben-Hur y te de quizá pereza, piensa que no es “cine antiguo”. Es una lección de cómo contar una historia enorme con emoción real. Aquí todo es físico, tangible, hecho a mano… y eso se siente en cada plano.
Pero es que más allá del espectáculo, lo que la hace imprescindible hoy es que sigue hablando de cosas tan actuales como la traición, el odio pero tambien de el perdón y la capacidad de cambiar. No necesitas ser fan del cine clásico para disfrutarla… solo dejate llevar por una historia que, más de 60 años después, sigue funcionando como el primer día.
Si me haces caso y ves los casi 215 minutos que dura, me vas a dar la razón y los que ya la habéis visto, dejarme en los comentarios lo que supuso para vosotros esta película la primera vez que la visteis.
Y me tengo que despedir y contaros una cosa que me duele, esta obra magna tiene un remake del 2016. cómo diría gandalf el gris. Huir insensatos. no está a la altura ni técnica ni artísticamente, un subproducto salido de la necesidad de buenas ideas de las que carecía la industria tras la huelga de guionistas.
Y ya sí. con esto último vamos a despedirnos, primero deseando que seais inmensamente felices o que luchéis por ello, no hay mejor lucha que esa y como no puede ser de otra forma. que vivas el cine
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