domingo, 31 de mayo de 2026

ASÍ ES SPINAL TAP 1984

 

Rob Reiner es hoy conocido por muchas personas por ser víctima junto a su mujer de un terrorifico asesinato en los Ángeles, aunque a día de hoy no sea ha juzgado, la persona detenida es su propio hijo Nick. Pero reducir su carrera a ese terrorifico final sería injusto para un glorioso director, actor y productor, ya que Reiner ha sido uno de los grandes nombres de Hollywood, tanto delante como detrás de las cámaras, responsable de títulos tan memorables como Cuenta conmigo, Misery o La princesa prometida.

Sin embargo, entre todas sus películas hay una que destaca por encima de las demás por su originalidad, su descaro y su capacidad para hacer reír décadas después de su estreno. Una película que inventó prácticamente un género propio y que convirtió el absurdo del rock en una obra maestra de la comedia.

Así que Bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de Cinefilia con todos ustedes Así es Spinal Tap. de 1984 dirigida por Rob Reiner

Para entender cómo nació Así es Spinal Tap hay que viajar a finales de los años setenta y principios de los ochenta. El rock era una religión cultural y los documentales sobre grandes bandas vivían una auténtica edad de oro. Películas como The Last Waltz (El último vals), dirigida por Martin Scorsese en 1978 sobre la despedida de The Band, habían demostrado que el público estaba fascinado por todo lo que ocurría detrás de los escenarios. Poco después llegarían otros documentales musicales que mostraban giras, ensayos y la vida cotidiana de los artistas, reforzando la idea de que la cámara podía capturar la "verdad" del rock.

Fue precisamente esa fascinación por los documentales musicales lo que inspiró a Rob Reiner, junto a Christopher Guest, Michael McKean y Harry Shearer. Todos ellos compartían experiencia en la comedia improvisada y comenzaron a imaginar cómo sería una banda de heavy metal que se tomara a sí misma con una seriedad absoluta mientras acumulaba desastre tras desastre.

La idea era brillante por su sencillez: rodar una comedia como si fuera un documental real. Hoy estamos acostumbrados a términos como mockumentary o falso documental, pero en 1984 aquello era una auténtica rareza para el gran público. La película imitaba a la perfección el lenguaje de los documentales musicales de la época: entrevistas aparentemente espontáneas, cámaras siguiendo a los músicos entre bastidores, conversaciones incómodas y momentos que parecían capturados por casualidad.

Lo más sorprendente es que gran parte de la película no tenía guión. Muchas escenas fueron construidas a partir de la improvisación de los actores, que desarrollaron las personalidades de sus personajes hasta el punto de que Spinal Tap parecía una banda real. De hecho, durante años hubo espectadores que no tenían claro dónde terminaba la ficción y dónde empezaba la realidad.

El resultado fue algo completamente nuevo: una sátira feroz del mundo del rock que, paradójicamente, capturó muchos aspectos de la industria musical mejor que algunos documentales auténticos. Lo que comenzó como una parodia de las bandas de heavy metal acabó convirtiéndose en una de las comedias más influyentes de todos los tiempos y en el modelo que inspiraría décadas después series y películas como The Office, Parks and Recreation o Borat.

Verán, dejenme que les cuente de que va esta película, como siempre sin spoiler para que puedas ver el film de principio a final sin que te estropee la experiencia y por otro lado pedirte que me des un like si te está gustando la reseña, que si no estás suscrito valores hacerlo, a nosotros nos encantaría que así fuera y por último, si estás a tiempo de regalarnos un hype te lo agradeceríamos mucho.

Pues bien. 

Así es Spinal Tap nos presenta a Spinal Tap, una veterana banda británica de heavy metal que intenta sobrevivir en una época en la que sus mejores años parecen haber quedado atrás. Para documentar su regreso a Estados Unidos, el director Marty DiBergi —interpretado por Rob Reiner— acompaña al grupo durante una gira que debería devolverles la gloria perdida.

A través de entrevistas, conciertos y escenas entre bastidores, iremos conociendo a los extravagantes miembros de la banda, sus egos, sus rivalidades y su peculiar forma de enfrentarse a los problemas. Lo que comienza como el retrato de una gira aparentemente normal pronto se convierte en una sucesión de situaciones cada vez más absurdas, donde los pequeños contratiempos se transforman en auténticos desastres.

La película no se centra en una gran aventura ni en una trama compleja. Su fuerza está en observar cómo estos músicos, completamente convencidos de su propia grandeza, intentan mantener viva la leyenda de Spinal Tap mientras el mundo parece empeñado en olvidarles ya que  no son las estrellas que creen ser.

Y ahí reside buena parte de su magia: más que una historia con principio, nudo y desenlace tradicionales, Así es Spinal Tap es un viaje hilarante al interior de una banda de rock tan ridícula como extrañamente creíble. Una película que funciona al mismo tiempo como comedia, como sátira de la industria musical y como retrato de esos artistas incapaces de aceptar que sus días de gloria hayan quedado atrás.

Cómo digo, al principio puede extrañarte, todo pasa con relativa normalidad, seguramente no te dieras cuenta que estás embarcado en una comedia delirante, poco a poco empiezan a ocurrir acontecimientos más y mas disparatados hasta el momento de total disparate. Esa magia junto a unas letras de canciones realmente ridiculas hacen de este film una de las mejores comedias ochenteras de la época y si, una de las más originales de la historia.

Lo más curioso de Así es Spinal Tap es que, aunque no fue un gran éxito de taquilla en su estreno, el paso de los años la transformó en algo mucho más valioso: una auténtica película de culto.

La crítica la recibió con entusiasmo y con el tiempo ha aparecido regularmente en las listas de las mejores comedias de la historia. Su influencia ha sido tan grande que hoy resulta imposible hablar del género del falso documental sin mencionar esta película. Muchas de las producciones que llegaron después simplemente siguieron el camino que Spinal Tap había abierto años antes.

Pero quizá el mayor triunfo de la película fue lograr que una banda completamente inventada pareciera real. Tan real, que el álbum con la banda sonora se comercializó como si Spinal Tap existiera de verdad. Los actores grabaron canciones completas, publicaron discos e incluso realizaron conciertos ante miles de personas interpretando a sus propios personajes.

Y el público respondió. Los álbumes vendieron cientos de miles de copias a lo largo de los años y canciones como Big Bottom o Stonehenge acabaron convirtiéndose en clásicos de culto para varias generaciones de aficionados al rock.

Y si esto no te ha llamado la atención, atento, más de cuarenta años después del estreno, la maquinaria de Spinal Tap sigue funcionando. Todavía se venden discos, reediciones en vinilo, pósteres y camisetas oficiales de la banda. Sí, camisetas de un grupo que nunca existió. Un grupo nacido como una broma para una película que terminó alcanzando algo con lo que muchos músicos reales sólo pueden soñar: convertirse en una leyenda.

Porque al final, esa es la mayor victoria de Así es Spinal Tap. No sólo creó una de las comedias más influyentes de todos los tiempos. También consiguió que millones de personas acabaran creyendo, aunque fuera por un momento, que Spinal Tap era una banda auténtica. Y quizá, después de tantos años, ya lo sea.

Al final Rob Reiner desapareció de este mundo con una crueldad infinita a base de cuchilladas a él y a su mujer, pero dentro de su extenso legado nos dejó esta joya este film que te aconsejo ver, una comedia inteligente, un retrato fiel de la disparatada vida de las bandas de rock de la época y un legado para todos los que amamos el cine.

Espero que la veas, si no la conoces, de verdad sigue mi consejo, buscala y pasa una hora y media con una sonrisa en la cara y si la conoces o ya eres fan de esta película dejame en los comentarios que te pareció.

Seguro que más de uno tiene una camiseta de este falso grupo 

Yo por mi parte me voy a marchar pero no sin antes desearte dos cosas, la primera, que seas inmensamente feliz o luches por ello, no hay mejor lucha que esa y la segunda y como no puede ser de otra forma, que vivas el cine  

 

 

 

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