lunes, 17 de enero de 2022

Sergio Leone: La forma de crear un género.

A veces la realidad es tan compleja que ni la mente de un niño con su torrente de imaginación llega abarcar, algo así debió pensar Sergio Leone que en su infancia creía que su padre inventó el cine , pero jamás pudo prever que sería él el que inventaría una nueva forma de entenderlo.



En 1929 nacía en Roma, hijo de Vincenzo un director de cine mudo y de Edvinge actriz cinematógrafica Sergio Leone, con tales precedentes era inevitable que el joven Sergio terminara por dedicarse al mundo cinematográfico.

Su trabajo dentro del mundo del cine empezó de uno de los puestos más básicos, el de Script, pero Sergio siempre estaba haciendo cosas, moviéndose por los rodajes hasta que consiguió ser ayudante de dirección con Mario Soldatti, con él coloboró un tiempo hasta que llegó Mario Bonart, Bonart fue su verdadero mentor, durante años trabajó bajo sus órdenes hasta aprender el oficio. Poco a poco se fue haciendo un nombre en la industria hasta convertirse en un ayudante de dirección referente en Italia, no es de extrañar que cuando necesitaron un segundo director para la segunda unidad en  algunas tomas de Ben-Hur pensaran en Leone cuando terminó su colaboración con los americanos, volvió a trabajar bajos las ordenes de Bonard que estaba rodando los últimos días de Pompeya, Bonard tenía el corazón frágil por lo que una recaída impidió terminar la película por lo que tuvo que hacerse cargo Leone y terminarla por él, cabe decir que Bonard fallecería 6 años después por infarto agudo de miocardio.

Tras su experiencia tras la cámara por fin pudo dirigir su película, El Coloso de Rodas. Sergio veía en el Peplum un género que le fascinaba, no había límites a la imaginación, en el Peplum todo valía así como las altas dosis de aventura que tenía el género colmaban con creces al joven Sergio. 

Leone había nacido viendo cine y eran las propias películas su máxima inspiración, por encima de la historia o la literatura, cuando descubrió a Kurosawa en su película los siete samurais, leone quiso hacer su versión Peplum de la historia, llamada Los siete del águila dorada.

Tenía todo, el guion, los protagonistas, incluso una coproducción italo-española, pero no llegaba el dinero de garantía para la distribución con lo que al final el proyecto acabó en un cajón.

Entonces llegó otro film que cambiaría su suerte, Kurosawa había estrenado Jojimbo y leone volvió a quedar prendado de la película, el veía un western, una película de vaqueros en vez de samurais y esta vez se embarcó a rodar el film, sin un duro y con fondos propios llegó a Almería, el rodaje era tan precario que no tenían ni catering para los actores con lo que ellos tenían que pagarse de su propio bolsillo la comida y así empezó el rodaje en Almería de Por un puñado de dólares.

La cosa no pintaba nada bien, se estaba hacíendo el film sin un presupuesto mínimo, la suerte que tuvo Leone fue el coincidir en Almería con Marcello Baldi que estaba rodando Saúl y David, este tuvo que regalarle dinamita para hacer una explosión a su artificiero y le prestó dos cámaras más para rodar la explosión desde varios ángulos por que solo tenía dinero para una unidad. El resto es historia, la película fue toda una revolución, la gente hacía cola en los cines para poder verla, el revuelo llegó a EE.UU. donde los própios amiericanos iban a ver en masa una italianada que narraba su historia fundacional y la cosa funcionó, Leone no se basaba en la historia ni en las leyendas del oeste americano, si no que se basaba en lo que más le gustaba de las películas de vaqueros, su visión deformada por la visión de otros, hizo que el western se quitara el olor a rancio, la moralidad y la losa de los clásicos. En este nuevo Western la línea entre buenos y malos era muy fina, su falta de moralidad y su violencia enganchó con una juventud que había dado de lado a las películas de Ford, Walsh o Hawks y fue así como el spaghetti western nació como lo conocemos, No el Eurowestern que casi desde el principio del cine se hacía, si no el nuevo formato creado por Leone. Este éxito hizo que ocurrieran dos cosas, que el resto de directores italianos que hasta entonces hacían Peplum se pasaran hacer películas de vaqueros y que llegara la película a ojos de  los japoneses que pusieron una demanda por plagio a Leone que obviamente ganaron, al final un acuerdo entre los productores se saldó con la distribución de los nipones de la película para toda Asia.

Tras ese éxito Leone se enfrentó a su segundo Western intentando repetir el éxito del primero y a fe que lo consiguió con la Muerte tenía un precio y con el Bueno el feo y el malo, cerrando así su trilogía del dólar, tras tres éxitos consecutivos Leone era una figura dentro de cine universal, los actores querían trabajar con él las productoras financiarían cualquier presupuesto dado pero lejos de quitar presión a Sergio, esta necesidad de hacer cada vez algo más grande, más impresionante y con mayor éxito le superaba, sus nervios en los rodajes eran míticos.

En hasta que llegó su hora el rodaje llegó a extremos insospechados por la presión, mientras que rodaba la inseguridad crecía y repetía planos y planos, pero donde su trabajo llegaba a lo enfermizo era en la mesa de montaje, casi un año dando forma a una de las películas más bellas y crueles del cine un Western que hablaba del fin del western, la llegada del ferrocarril que llevaban la sociedad a los lugares más salvajes.

Esta presión de Leone la imitó Rod Steiger en una improvisada interpretación en Agáchate maldito, donde movía las manos quitándose la presión de la misma forma que hacía Sergio Leone en el rodaje, esta broma le gustó mucho a Sergio que la incorporó en el metraje final del film.

Leone habría rodado Agáchate Maldito mientras preparaba la producción de su película más ambiciosa hasta el momento Erase una vez en America. Leone había pedido a Grimaldi que se hiciera con los derechos de la novela de Harry Grey donde se basaba todo el inicio del film, mientras que rodaba Agachate Maldito, su equipo se documentó en Nueva Yorck para hacer la película, meses de trabajo, de localizaciones, de buscar fotos en los archivos para cuando llegara el momento.

Con todo preparado, apunto de rodar, Grimaldi le dice que no está interesado en la película, Leone que tenía a Grimaldi por un amigo le pidió que le vendiera los derechos, pero este se negaba, cuando llegaban a un acuerdo, este subía el precio, así constantemente, a Leone se le rompió el corazón, no podía rodar la película sin ese inicio, sin la parte de la juventud de los chicos, así que a la mujer de Leone Carla se le ocurrió una idea. Le dijo que en la siguiente entrevista dijera que va a empezar un film de mafiosos, que está teniendo problemas con los derechos de la primera parte y que está en contacto con un escritor que le va a ceder su novela para abarcar esa parte del film. La trampa tejida por Carla tuvo sus frutos y es así como engañaron a Grimaldi para que desbloqueara el film  ya que en cuanto escuchó la entrevista el napolitano llamó corriendo a Leone para venderle los derechos. 

Cabe destacar el duro golpe que sufrió por parte de su amigo, pero que no fue nada comparado con lo ocurrido al terminar el film. La obra de Leone era una suerte de Lawrence de arabia donde todo el film era un flashback, aunque a diferencia de la obra inmortal de Lean, aquí las idas y venidas en tres décadas diferentes eran constantes, creando una obra maravillosamente caleidoscopica, rica, compleja y llena de matices, pero los productores Estadounidenses no lo entendieron así y para la versión americana remontaron el film quitando los flashback y remontandola en orden temporal, aquel desastre hizo que la película con el montaje original de leone arrasara en Europa y sin embargo era criticada en EE.UU. por el público y la crítica. Eso hizo que Leone se metiera en litigios contra los productores y al final no pudiera rodar Leningrado.

Una cosa que no todo el mundo sabe, es que antes de hacer Leningrado Leone estaba preparando otro western, en este caso sobre la guerra civil y como los potentados se libraban de ir a la guerra pagando a otros que fueran en su lugar. Esa idea le vino por dos llamadas una de Richard Gere que le comentó por teléfono que para su siguiente western contara con él y la segunda de Mike Rourke que en aquellos entonces era el chico prodigio de hollywood. Peo nada de eso fue posible por que en 1989 a la edad de 60 años Sergio Leone moriría de infarto agudo de miocardio al igual que su mentor Mario Bonard.

Espero que su cine llegue a todo el mundo, su calidad, su obra y su manera de ver el cine era única, padre del Spaghetti western, figura fundamental para entender el cine, te dejo en esta pantalla las reseñas de sus dos obras míticas, hasta que llegó su hora y erase una vez en america. Hasta siempre maestro.



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