jueves, 1 de octubre de 2026

Mary Shelley gotico 3

 

Buenas noches. Póngase cómodo en su mesa de siempre, junto a la penumbra del piano. Mientras prepara su copa, vamos a continuar y cerrar la historia que empezamos hace dos noches y a adentrarnos en las páginas más íntimas y dolorosas de quien dio vida al monstruo moderno. Porque detrás del mito literario se esconde una existencia marcada por una tragedia implacable, una acumulación de pérdidas devastadoras que Mary Shelley transformó, nota a nota, en la materia prima de su propia obra.

Verán Mary Wollstonecraft Godwin nació en agosto de 1797, y su llegada al mundo ya estuvo sellada por la sombra de la muerte. Su madre, la pionera feminista y filósofa Mary Wollstonecraft, falleció apenas diez días después de dar a luz debido a unas fiebres contraidas tras el alumbramiento. Este vacío absoluto —crecer sin conocer a la madre que había defendido los derechos de las mujeres, y llevar siempre sobre los hombros el peso de su ilustre memoria— marcó el inicio de una sensibilidad profundamente melancólica. Su padre, el filósofo político William Godwin, aunque culto y avanzado para su tiempo, mantuvo con ella una relación distante, fría y emocionalmente compleja. No podía dejar de sentir que ella había sido la responsable de la muerte de su mujer.

Aunque La verdadera tormenta de su vida estalló cuando tenía dieciséis años. Conoció a Percy Shelley, un joven poeta brillante, radical, idealista y ya casado con otra mujer. El flechazo fue inmediato y absoluto. Desafiando las convenciones sociales más rígidas de la Inglaterra del momento , Mary y Percy huyeron juntos a Europa en el verano de 1814, acompañados por la hermanastra de Mary, Claire Clairmont. Aquella fuga supuso el ostracismo social inmediato. La familia Godwin les dio la espalda, la prensa conservadora los crucificó tachándolos de inmorales y escandalosos, y Mary se vio de golpe empujada a una vida adulta marcada por la precariedad económica, las deudas perpetuas de Percy y el repudio generalizado de la alta sociedad, cuando sólo contaba con 17 años

Esta entrada a la madured siendo una niña llevó a  Mary Shelley a vivir cosas que no le correspondia con su edad, al rechazo social, se le sumó el goteo incesante y cruel de la muerte, arrebatándole aquello que más amaba. El precio de la maternidad para ella se convirtió en un desgarro continuo. En 1815 dio a luz a su primera hija, una hija que tuvo con apenas 18 años, que murió apenas dos semanas después. El dolor fue tan intenso que Mary escribió en su diario sobre la visión constante de su bebé reviviendo gracias al calor de su propio cuerpo junto al fuego, un eco obsesivo que años más tarde latiría con fuerza en las páginas de Frankenstein.

Poco después llegó su segundo hijo, William, y en 1816 una niña, Clara. Sin embargo, la felicidad familiar duró un suspiro. En el otoño de 1818, la pequeña Clara enfermó gravemente de disentería durante un viaje por Italia y murió con apenas un año. El golpe fue devastador para Mary, sumiéndola en una depresión profunda y distanciándola dolorosamente de Percy, incapaces ambos de consolarse mutuamente.

Pero Por si todo esto fuera poco, en el verano de 1819, su adorado hijo William murió de malaria en Roma con solo tres años y medio. Mary quedó completamente rota. De los cuatro hijos que había parido hasta entonces, tres habían muerto en la infancia. En sus diarios y cartas de aquellos años, el dolor se describe no solo como tristeza, sino como una mutilación física, un aislamiento absoluto en un mundo hostil donde la muerte parecía reclamar sistemáticamente todo lo que ella intentaba crear o amar.

A este rosario de pérdidas se sumó, en 1822, el fin definitivo de su matrimonio cuando Percy Bysshe Shelley naufragó y murió ahogado en el golfo de Spezia, frente a las costas de Lerici, durante una tormenta repentina. A los veinticuatro años, Mary Shelley era viuda, había visto morir a tres de sus hijos y como unico  superviviente  su retoño varón Percy Florence, Madre viuda y extranjera en Italia, era normal que se sintiera profundamente sola

Cómo resultado Mary Shelley volcó toda esta acumulación de duelo, de abandono y de culpa en su literatura. De una manera tan visceral que su obra entera puede leerse como un mapa de sus propios traumas.

El tema central de Frankenstein no es la ciencia ficción por la ciencia ficción; es el abandono. El monstruo creado por Victor Frankenstein no es malvado por naturaleza; nace inocente, buscando afecto, comprensión y una mano amiga. Pero es rechazado por su propio creador, horrorizado ante su obra, y condenado al ostracismo por una sociedad incapaz de aceptar lo diferente. Ese abandono absoluto por parte de la figura paterna es el reflejo exacto del sentimiento de orfandad que acompañó a Mary desde su nacimiento —sin madre y con un padre distante— y de la culpa inconsciente que arrastraba por haber provocado la muerte de su progenitora al nacer. Así que podemos decir que el mostruo es ella, pero sin embargo Cada pérdida sufrida, sus hijos y su marido, represntaba como ninguno a lo que el destino tenia preparado al pobre victor Frankenstein, siendo a la vez uno y otro.

En sus novelas posteriores, como El último hombre —una obra maestra injustamente olvidada por culpa de el exito de su monstruo, narra la destrucción paulatina de la humanidad entera a causa de una epidemia global—, este reflejo autobiográfico se vuelve aún más desgarrador. En ese futuro postapocalíptico, el protagonista, Lionel Verney, va viendo morir uno a uno a todos sus amigos, a su esposa, a sus hijos, hasta quedar completamente solo sobre la faz de la Tierra. No es ciencia ficción especulativa: es el mapa emocional de una mujer que había enterrado a casi todos los seres que amaba antes de cumplir los treinta años, retratando su propia supervivencia como una condena.

Mary Shelley sobrevivió a sus tragedias escribiendo. Convirtió su biografía en una autopsia constante de la soledad, demostrando que los verdaderos monstruos no surgían de la magia medieval, sino de la incapacidad del ser humano para amar y hacerse responsable de aquello que crea.

Con el tiempo, la figura de la escritora se fue emborronando para dejar totalmente nitido el monstruo que ella creo, hoy Mary Shelley no es más que la creadora de Frankenstein ese mito pop que ilustra nuestras camiseta, nuestras neveras o nuestras estanterias con cara de Boris Karloff, Pero hoy desde este piano bar, hemos querido cambiar el foco, que descubras a la mujer que hay tras el libro y tambien quizá para que leas el Ultimo Hombre, otra joya de la literatura de una mujer que se merecía este espacio, y con esto ya termino, te dejo con tu copa, y tus pensamientos, yo sólo puedo decir, colorín colorado, la historia de una gran mujer, ha terminado 

El monstruo de franquentein Gotico Parte 2

 

Buenas noches. Tome asiento en su mesa habitual, la que mira hacia el rincón del piano. Mientras prepara su copa, permítame abrir este nuevo capítulo de nuestra noche literaria retomando el hilo de donde lo dejamos la última vez.

La literatura gótica, ¿Lo recuerda?, Claro, pero aún así dejeme que le refresque la memoria, el gótico, como bien recuerda, nació como una grieta en la fachada de la Ilustración, que exploró las ruinas fantasmagoriacas, el terror a la sobrenatural y los recovecos más oscuros de la psique humana.

Aquel genereno no podía desaparecer sin dejar un eco definitivo. Verán: el movimiento gótico experimentó una apoteosis, una transformación radical que cerró su ciclo clásico pero abrió las puertas a algo completamente nuevo. Hacia principios del siglo XIX, las convenciones del género —los castillos encantados, los fantasmas tradicionales y los villanos de opereta— empezaban a agotarse, exigiendo un revulsivo que conectara con las ansiedades reales de una humanidad que se adentraba a marchas forzadas en la era industrial.

Ese punto de inflexión, esa obra cumbre que supuso al mismo tiempo el final del gótico clásico y el nacimiento de una era distinta, vio la luz en el verano de 1816. Un verano sin verano, encapotado por las cenizas del volcán Tambora, que obligó a un grupo de jóvenes intelectuales reunidos en Villa Diodati, a orillas del lago Lemán, a pasar los días contando historias de terror fantasmagórico. Entre ellos se encontraba una joven de diecinueve años llamada Mary Shelley.

No nos detendremos hoy en su biografía, pues su figura merece un relato propio más adelante; baste saber que de aquella atmósfera tormentosa, de las largas conversaciones sobre el galvanismo, los experimentos con electricidad y la posibilidad de reanimar materia muerta, germinó la novela. Mary Shelley ideó la historia de un científico obsesionado con superar los límites de la naturaleza, capaz de ensamblar un cuerpo a partir de despojos de la muerte y devolverle el parpadeo de la vida.

O lo que es lo mismo, un médico ilustrado, quitando el único poder que diós tenía sobre el humano, la muerte, si ese hombre revivia a un muerto, enmendaba un designio divino... ¿Entienden el escandalo de aquella historia en aquel momento? 

pues bien En 1818 se publicó de forma anónima Frankenstein o el moderno Prometeo. Y el impacto literario fue inmediato y profundamente polarizado. En su momento, los sectores más conservadores de la crítica británica la recibieron con auténtico espanto y desprecio moral. Revistas de la época la tildaron de obra abominable, nauseabunda, impía y escandalosa, incapaces de digerir que una mujer joven hubiera escrito un relato tan visceral sobre la soberbia científica y el abandono filial. Para muchos, era poco más que un producto grotesco y degenerado del gusto romántico por lo macabro. Sin embargo, el público lector devoró los ejemplares. La novela conectó de manera instantánea con los miedos latentes de una sociedad que empezaba a ver cómo la ciencia y la industria transformaban el mundo de forma irreversible, arrancándole al hombre el control sobre su propio destino y enfrentándolo a creaciones que ya no podía dominar.

Pero no piensen en la obra como una novela impía, todo lo contrário, era profundamente debota, pero a su manera, la reveldía de la juventud de la escritora, no tenía limites. pero aún así. El doctor altivo, no fracasaba, si no que fue mucho peor, tuvo éxito y el destino le tenía preparado un castigo mil veces peor que si hubiera fracasado.

Una novela que si no lo has hacho todavía, tienes que leer. pero volvamos a nuestra historia. 

Con los años, la propia Mary Shelley volvió sobre su criatura. Es fundamental comprender que la obra que hoy conocemos no es exactamente la misma que se imprimió en 1818. En 1831, tras el fallecimiento de su esposo, el poeta Percy Bysshe Shelley, y de sus hijos, Mary preparó una edición revisada para la popular colección de novelas estándar de la editorial Colburn & Bentley. 

En esta versión de 1831, introdujo modificaciones estilísticas y, sobre todo, un prólogo autobiográfico célebre donde explicaba cómo había surgido la pesadilla en el lago Lemán. Pero el cambio más profundo fue de carácter filosófico y moral: suavizó algunos aspectos del libre albedrío original y dotó a los personajes de un fatalismo más marcado, sugiriendo de una manera más palpable que Victor Frankenstein estaba destinado inexorablemente a su tragedia por una fuerza superior o lo que es lo mismo, una maldición divina, 

Pero el verdadero alcance de Frankenstein trasciende con creces el éxito de su época o las revisiones de su autora. Lo que hizo Mary Shelley en aquel manuscrito fue fundar, de manera oficial, un territorio literario completamente nuevo: la ciencia ficción moderna.

Hasta entonces, los relatos fantásticos o los viajes imaginarios dependían de la magia, de mundos lejanos o de la intervención sobrenatural de los dioses. Shelley eliminó lo sobrenatural por completo. Sustituyó el conjuro del nigromante por el laboratorio del científico; cambió el espectro medieval y el fantasma de castillo por una criatura engendrada mediante la física, la química y la electricidad. El terror ya no venía del pasado feudal ni de la superstición religiosa.

Se adelantó como una vinsionaria al porvenir tecnológico, y nos advirtió de los peligros inherentes al progreso desbocado y de la soberbia humana frente a las leyes de la naturaleza.

Con este paso, la novela gótica tradicional se metamorfoseó. El monstruo de Frankenstein dejó atrás los pasadizos de piedra para instalarse en los laboratorios, en las ciudades industriales y en las conciencias de un mundo moderno que empezaba a comprender que sus mayores amenazas ya no vendían de los fantasmas del pasado, sino de los avances cientificos actuales.

Con aquella obra murió el gótico clasico y comenzó el romanticismo, pero lo más importante, aquella reflexión dejó para el mundo actual, la cienca ficción clásica, esa que nos habla de adelantos futuros que acertadamente iban a llegar, Shelley es más que una simple escritora, es el totem del avance literario y creadora de un género, una mujer de una vida marcada por la perdida, la soledad y la desolación una vida que os tenemos reservada para el cierre de este ciclo del gótico, la vida de Mary Shelley, vamos a mover el foco, vamos a desenfocar la lente que deja nítido a su personaje, para que ahora la protagonista sea ella. su vida, la vida de un genio torturado, pero eso será la proxima vez que venga al bar así que colorín colorado, esta historia de una novela de terror, ha terminado 

LA LITERATURA GOTICA PARTE 1

 

Buenas ¿Otra vez por aquí? le aseguro que no se va a arrepentir si se queda, por favor. Déjeme que le acompañe a esta mesa junto a la barra; desde aquí se escucha el piano a la perfección, las notas flotan suavemente entre la penumbra y el calor de esta maravillosa sala, Tome asiento.

Mientras el pianista acaricia las teclas con esa melodía le tengo que advertir que voy a necesitar de su paciencia, hoy le contaré una historia que no va a terminar y será necesario que se pase de nuevo por aquí. ¿Cuantas veces, pregunta?.

Bueno, ni más ni menos que tres, pero le aseguro que le trataremos tan bien que querra volver. 

Ya que hoy hablemos de literatura gótica. Del miedo exquisito. De castillos ruinosos, pasadizos ocultos, sombras que cobran vida y almas atormentadas que deambulan por pasillos interminables buscando una verdad enterrada.

Tiene ganas de que empiece ¿Verdad?, pues no le hago esperar más, pero antes, tenemos que hablar el por que de ese naciemiento artístico y literario, comentar cómo más que un entretenimiento que es lo que puede parecer ahora, realmente era una denuncia filosófica contestataria.

Y para ello, tenemos que viajar un poco más atrás. Tenemos que mirar hacia el alba de la Ilustración.

Durante la Edad Media, el saber no era de todos. Estaba celosamente custodiado tras los muros gruesos y silenciosos de los monasterios y los conventos. Libros encadenados a los pupitres de las abadías, manuscritos copiados a mano por monjes copistas a la luz de las velas, bibliotecas inaccesibles donde el conocimiento reposaba como una reliquia sagrada, protegida del mundo exterior.

¿Por qué? Porque el saber era poder, sí. El problema vino cuando la religión se convirtió en un elemento problemático, cuando los Jesuitas se enfrentaron a los dominicos, los protestantes contra los catolicos y un largo etcetera que llevó a los estados a ver en la religión más un problema que una solucion y decidieron quitarle el mayor poder que tenían, la educación, en muchos paises europeos como Alemania, Francia o Reino unido esto llegó hasta las últimas consecuencias en uno de los movimientos más importantes de la historia de la humanidad, La ilustración, la ilustración era llevar el conocimiento de una forma laica al pueblo, potenciando las ciencias naturales, ya la creación no era un misterio divino, si no la conjunción de elementos quimicos, físicos y una pizca de azar matemático, la muerte dejaba de ser un misterio y se le daba una razón médica, infeciones, accidentes o envejecimiento del cuerpo. O lo que es lo mismo, con la ilustración, se quitó el poder a Dios sobre el ser humano, la divinidad no intervenía en ninguno de los aspectos de nuestra vida y con la ilustración llegó la razón médica y filosófica y se dejó a un lado la divinidad.

Pero no hay movimiento cultural sin contracultura y ahora es cuando entra el Gotico, si hoy hablamos de cultura gótica, seguro que nos viene a la cabeza un adolescente muy palido con las uñas y la ropa negra, pero a medidados del siglo XVIII, la cultura Gótica era un movimiento contestatario, se oponian a la ilustración más radical, esa que explicaba todo con razones fisicas, biologicas o cientificas y así nace la primera novela de este género o por lo menos la que es considerada como tal, El castillo de Otranto del escritor y politico Horace Wallpool, en esa y en el resto de las novelas, esculturas y pinturas, se daba una visión del mundo muy diferente del que tenían los ilustrados, ya que muchos ciudadanos, pensaban que había cosas que la razón humana no llegaba a entender por que eran elementos sobrenaturales. de ahí una premisa que se repetía con bastante asiduidad, un hombre o mujer, incredulo o lo que es lo mismo racional como los ilustrados, se daban de bruces con un castillo embrujado o con una maldición del más alla que sólo un sacerdote y la fé, eran capaces de resolver el entuerto. A veces el personaje ilustrado sobrevivia al embite con las fuerzas malignas del más allá y quedaba siendo un creyente más, en las otras, lamentablemente moría, dandose cuenta en el último momento lo equivocado que estaba.

Esa premisa, tan antigua como es el género, sigue siendo viable hoy en día y podemos observar en películas de terror gótico actuales, esa misma premisa.

Al final, las grandes obras del género acabaron empatando con la ilustración y aprovechandose de que más gente accediera a la educación, el propio género se disparó y pasó de paises a paises, sobretodo en aquellos que la educación fue sacado de los conventos y la ilustración fue mas estricta.

Hubo otros paises como España en el que eso no ocurrió, la curia seguia teniendo el conocimiento en su poder, apenas la ilustración llegó y sin una posición fuerte de esta, no era necesario contestarla con una contracultura, siendo el gótico español apenas inexistente y la única forma en que llegó fue con traducciónes de autores, Franceses, Alemanes o británicos. cierto es que en el romanticismo si que se creó algo parecido a la novela gótica, pero era más cercano a mitos y cuentos populares de terror, eso que hoy llamamos folk horror... pero nada que se le parezca a aquel movimiento contracultural de la literatura, pintura y escultura gótica de Alemania, Francia y Reino Unido.

Y con esto vamos a terminar, se que ha sido breve, pero creo que tienes tiempo para pensar en el concepto filosofico que tenía el movimiento gótico alla por el siglo XVIII. Y si hoy hemos hablado del principio de ese movimiento, la proxima vez que vengan, hablaremos de su final, de una obra icónica y maravillosa, de uno de mis libros de cabecera de mi juventud. pero hasta que llegue ese momento, disfruta de tu velada, tomate tu bebida agusto y colorín colorado, la historia del movimiento gotico ha terminado