La historia arranca con un encargo aparentemente soñado para cualquier escritor fantasma profesional, interpretado magistralmente por Ewan McGregor. A nuestro protagonista le ofrecen una oportunidad de oro: terminar las memorias de Adam Lang, un ex primer ministro británico encarnado por Pierce Brosnan. Es un trabajo de urgencia, pagado con una cifra astronómica de dinero, pero que viene con una sombra muy oscura: el escritor anterior, el que empezó el libro, acaba de morir ahogado en extrañas circunstancias en una playa de la costa este de Estados Unidos.
Aun así, la oferta es demasiado tentadora para rechazarla. El escritor acepta y viaja de inmediato a una espectacular, pero fría e inhóspita mansión en una isla de Massachusetts, donde el político se esconde del mundo junto a su esposa y su equipo de asesores.
Al llegar allí, el ambiente es asfixiante. La mansión es una fortaleza de hormigón y cristal rodeada por la lluvia y la niebla. Las medidas de seguridad son extremas. El manuscrito original con las memorias del político es un secreto de estado y está guardado en una caja fuerte de la que no puede salir de la casa bajo ninguna circunstancia y el escritor tiene que trabajar vigilado casi las veinticuatro horas del día.
Y justo cuando se dispone a poner orden en esas páginas, estalla la bomba informativa: el ex primer ministro es acusado públicamente de crímenes de guerra.
Y hasta aquí te voy a contar, el resto de la película obviamente tienes que verla tú y sobretodo disfrutar de este thriller magistral, obra de uno de los genios del género.
Detrás de este guión hay una novela magnífica. el best-seller político titulado The Ghost (El fantasma), escrito por el célebre periodista y novelista británico Robert Harris y publicado en 2007
el propio novelista co-escribió el guión mano a mano con Roman Polanski. Esto se nota en cada línea de diálogo. Harris aportó su profundo conocimiento de las cloacas de la política de Reino Unido (de hecho, el personaje del Primer Ministro está descaradamente inspirado en Tony Blair), mientras que Polanski inyectó su pulso maestro para el suspense y la paranoia cinematográfica. Realizando una de las mejores tramas de suspense psicológico de este nuevo milenio.
Para armar el reparto, El director buscó un contraste perfecto.
En el papel principal necesitaba a alguien que transmitiera normalidad, un hombre común atrapado en un laberinto. Y lo encontró en Ewan McGregor, que firma una de las actuaciones más sutiles y magnéticas de su carrera, interpretando a este escritor que ni siquiera tiene nombre en toda la película (en los créditos aparece simplemente como "El fantasma")
Y frente a él, el espejo político: Pierce Brosnan. La elección es brillante. Brosnan arrastra consigo el carisma magnético de su pasado como James Bond, pero aquí Polanski lo pervierte, usándolo para dar vida a un líder sumamente encantador, pero profundamente ambiguo, acorralado y frío YJunto a ellos, dos secundarias de lujo como Olivia Williams (la inteligente y amargada esposa del político) o Kim Cattrall que completan el reparto en un casting que funciona como un reloj suizo.
El rodaje comenzó en
febrero de 2009. Y aquí viene el auténtico "giro de guión" de la producción real. Como sabéis, la historia transcurre casi por completo
en Massachusetts, Estados Unidos. Sin embargo,
Roman Polanski no puede pisar suelo estadounidense desde 1978 debido a sus problemas legales con la justicia de ese país. Si ponía un pie allí, sería inmediatamente arrestado.
¿Cómo lo solucionó? Con un truco de magia cinematográfica absoluto. La película se rodó casi íntegramente en Alemania. Los estudios Babelsberg en Potsdam acogieron los interiores, mientras que las gélidas, grises y lluviosas playas de la isla de Sylt en el Mar del Norte y la isla de Usedom en el Mar Báltico se convirtieron, mediante un diseño de producción espectacular, en la costa de Massachusetts. Polanski logró recrear América desde Europa central. De hecho, para los pocos planos generales necesarios de coches circulando por Estados Unidos, se envió a una segunda unidad de rodaje a Massachusetts, pero sin Polanski y sin los actores principales. Un auténtico encaje de bolillos que demuestra que las fronteras reales no son rival para esto que llamamos la magia del cine
A pesar de toda la polémica que rodeaba a su director y de la que no voy a entrar por que aquí hablamos de cine.,
el mundo se rindió ante la película. Su gran prueba de fuego fue en febrero de 2010 en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín.
El escritor arrasó y Roman Polanski se llevó el Oso de Plata al Mejor Director. Pero el verdadero tsunami de premios llegó en los Premios del Cine Europeo, donde la película fue la reina absoluta de la edición ganando 6 premios, incluyendo Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor para Ewan McGregor y Mejor Guión.
La crítica internacional coincidió de forma unánime: era un regreso soberbio a su mejor nivel al género del suspense, calificándola como un thriller impecable e inteligentísimo.
La película, que tuvo un presupuesto estimado de unos 45 millones de dólares, una cifra considerable para una producción europea.
logró recaudar más de 60 millones de dólares en todo el mundo, funcionando especialmente bien en los cines de Europa y manteniéndose durante semanas gracias al "boca a boca" de los espectadores que salían fascinados del cine. Se convirtió en ese tipo de éxito silencioso: una película que no necesita blockbusters ni superhéroes para llenar salas, demostrando que el público general de aquel momento, todavía tenía hambre de buen cine de suspense, de historias maduras y de conspiraciones políticas bien hiladas.
Llegados a este punto, la pregunta es obligatoria: ¿Te va a gustar El escritor? Vamos a ser muy claros para que no pierdas el tiempo.
Esta película te va a entusiasmar si eres de los que disfrutan del suspense a fuego lento. Si te apasionan esas historias donde la atmósfera es tan importante como el argumento. Te va a encantar si eres fan del cine clásico de intriga, de directores como Alfred Hitchcock o el primer Brian De Palma, donde cada plano, cada encuadre y cada sombra están puestos ahí por una razón.
Si te gustan los thrillers políticos inteligentes (esos donde la tensión no se resuelve a golpes o con tiroteos, sino con una frase demoledora en un despacho blindado o con un descubrimiento en una página amarillenta), esta es, sin duda, tu película. Es un festín para los amantes de los rompecabezas, de las conspiraciones realistas y de las actuaciones sutiles. Si disfrutas sintiendo esa paranoia constante de la que hablábamos al principio... vas a gozar cada minuto y por cierto, si te parece ver uno de los últimos trabajos de Edi Wallach, está película también cumple en ese aspecto
Ahora bien, vamos con la otra cara de la moneda. Esta película NO es para ti si lo que buscas es acción desenfrenada.
Si estás esperando persecuciones de coches espectaculares, explosiones cada diez minutos o un ritmo frenético de videoclip, te vas a aburrir soberanamente. El escritor se toma su tiempo. Es una película gris, fría, lluviosa, donde los personajes hablan mucho y corren poco.
Tampoco te va a gustar si necesitas que el guión te lo dé todo masticado y explicado con subtítulos. Polanski exige que estés atento, que mires el fondo de la pantalla, que unas los puntos por ti mismo. Si buscas un entretenimiento ligero para desconectar el cerebro un viernes por la tarde después de una semana dura, busca otra opción, porque esta película te va a pedir que actives las neuronas desde el primer segundo hasta su icónico y brillante plano final.
Así que dicho esto, ya vamos a ir dando por terminada esta reseña que como te he dicho antes, la tienes en españa gratis en Rakuen tv. y que si eres de otro país, seguro que la encuentras por este océano que es internét.
con lo que sólo me queda marcharme, deseandote que seas inmensamente feliz o luches por ello y cómo no puede ser de otra forma. QUE VIVAS EL CINE
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