Dejenme que les cuente un cuento, uno de un Rey impostor, de un heredero proscrito, de un noble que quiere traicionar al rey traidor y quedarse con la corona, de un guerrero del bosque llamado el zorro negro que lucha por reponer al autentico rey, pero no es este, es este. El es un pobre hombre que sólo sabe cantar y bailar y cómo carece de los dotes de un guerrero es la niñera del rey, la que es capitan de la guardia es ella que además está enamorada de nuestro hombre sin valor pero con mucha gracia.
Esta es una historia de un plan para entrar al interior del castillo y terminar con el traidor, bueno con el traidor y los traidores, por ello la capitana aprobecha la llegada de un bufón para que el hombre sin valor se haga pasar por él, pero el bufon que llega de italia a entretener al rey no es un cómico si no un asesino contratado por el noble traidor, así que nuestro amigo entra sin entender nada pero enamorando a la princesa y siendo usado por una bruja, los nobles, el zorro negro, la capitana y por supuesto por cualquiera que pasara por allí.
Esta es la historia de una de las comedias clásicas más entretenidas, así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de CINEFILIA con todos ustedes El bufón de la corte film dirigido por Melvin Frank y Norman Panama en 1955
Veréis a comienzos de la década de 1950, el tándem de directores, era una de las fuerzas cómicas más confiables de Hollywood. Habían triunfado escribiendo para Bob Hope y Danny Kaye. Un gran abuelo o un gramo de locura son un buen ejemplo de ello.
Los directores que tambien eran guionistas e inspirados por el enorme éxito de las películas de aventuras de la época —especialmente las de Burt Lancaster (El temible burlón) y Stewart Granger—, decidieron que su siguiente proyecto con Danny Kaye sería una superproducción paródica de las películas de capa y espada. Querían hacer la comedia definitiva sobre la Edad Media, el honor y los torneos medievales, combinando el humor verbal judío-neoyorquino de Kaye con la grandiosidad técnica de los estudios y mezclarlo con la leyenda de Ronin Hood. Y se lo presentaron a su actor fetiche Kaye, que quedó encantado con el proyecto entrando de lleno con su productora Dena
Con producción de Kaye que ya era toda una estrella de hollywood y de su esposa Silvia Fine crearon un proyecto para la Paramount que resultó ser una de las comedias más caras de la época, una superproducción cómica de 4 millones de dólares, presupuestos sólo usados hasta entonces para producciones épicas. con tal presupuesto usaron para dar mayor magestuosidad visual el moderno sistema del momento Vistavisión que otorgaba un formato panorámico que llenaba toda la pantalla.
La producción se rodó en los estudios de Paramount en Hollywood entre la primavera y el verano de 1955. Aunque el rodaje se hizo en grandes interiores de atrezo para controlar cualquier inconveniente, fue un autentico calvario de lesiones e imprevistos. Danny Kaye, que era un perfeccionista obsesivo y un atleta frustrado, insistió en hacer la gran mayoría de sus propias escenas de acción y esgrima y sufrió un grave accidente ecuestre al caerse de un caballo, lo que obligó a paralizar la producción durante semanas mientras se recuperaba de una lesión en la espalda. Además, el calor sofocante de los focos bajo los pesados trajes de época y armaduras provocó constantes desfallecimientos entre los extras. No siendo precisamente una producción facil de llevar, pero todos esos inconvenientes no se ven reflejados en la pantalla, donde todo, aseguro que todo, es simplemente espectacular.
Para dar empaque al film, plagaron de rostros míticos del momento, tanto veteranos como estrellas incipientes que estaban llamando fuerte en la puerta de la industria, cómo era la bellisima angela Lagsburi que hacía de princesa o de Basil Ratbone, uno de los mejores Sherlock Holmes del cine.
En este caso, el film jugaba a un doble juego, verán Ratbone había sido anteriormente el villano en varias producciónes de época siendo a la vez uno de esos rostros inconfundibles en el género y por otro lado una continuación de su personaje interpretado en la verisión de Robin Hood de Elron Flin.
Para contar una historia de aventuras que era a la vez una comedia, Panama y Frank trabajaron más de un año en el guion, y la película estaba concebida como un auténtico escaparate para las habilidades de Kaye: interpretación, canto, baile, acrobacia, cambios de voz y, sobre todo, esa velocidad verbal tan característica del actor. Pero sin abandonar al resto de personajes, dandolos entidad propia y creando una de las mejores comedias de los 50.
Todo estaba perfectamente adaptado, desde el atrezo, los escenarios, exteriores con Matepainting y cómo no puede ser de otra forma, con vestuario increible que destacaba el celuloide en color y aquí hay una anecdota que ha pasado a los anales de la historia del cine veran.
El vestuario corrió a cargo de la legendaria Edith Head. Kaye detestaba las pruebas de vestuario porque podían durar horas, Kaye que recordar era tambien productor, tenía una preocupación muy concreta: la armadura. Kaye necesitaba moverse, bailar y hacer sus habituales números físicos, así que una armadura metálica convencional habría sido un desastre.
La solución de Head fue fabricar la apariencia de cota de malla y armadura utilizando aluminio ligero, mucho más adecuado para que Kaye pudiera moverse. Pero infinitamente más caro. Con lo que no sólo debía hacer sus piruetas con él, si no que debía de ser cuidado por que se abollaba, así que en la escena del casco, podemos ver en el pecho, las marcas de anteriores tomas en la armadura del protagonista.
Las canciones que son parte fundamental de la trama, estaban bajo la supervision de la mujer de Kaye, Silvia Fine, una mujer inteligentisima que supo incorporar conceptos a las letras que destacaron las escenas de humor de su marido.
Por tanto, El bufón de la corte representa bastante bien el modelo profesional que Kaye había construido: él delante de la cámara, Fine como colaboradora musical y Dena Enterprises controlando la producción junto a Panama y Frank.
El día de su estreno, esta película de un coste desproporcionado para el género de comedía se la jugaba, 4 millones de dólares era un presupuesto altisimo incluso para Kaye, pero el film ganó la friolera de 12 millones de dólares en taquilla, convirtiendo aquel gasto en una comedia, en un negocio tanto para la productora de Fine y Kaye cómo para la Paramount.
No nos debe extrañar la nominación que aquel año tuvo en los globos de oro.
A pesar de que la película tiene más de 75 años, su comedia es descomunal, la trama bien hilada por una de las parejas especialistas en el cine, nos han reglado momentos unicos, como el momento de en que copa está el veneno o el caballero hipnotizado y la interpretación de su actor.
quizá sorprenda comprobar hasta qué punto Kaye podía convertir su propio cuerpo en un instrumento cómico. Puede pasar de un gesto minúsculo a una explosión de energía en cuestión de segundos.
Y hay algo importante: no hace falta que el espectador actual tenga nostalgia por el cine clásico para disfrutar de esta película, no en vano se ha convertido en todo un clásico de la comedia de todos los tiempos.
Así que con este sincero consejo de cine para todo el mundo, me voy a marchar hasta la semana que viene con el cierre de este ciclo que le estamos dedicando a Dany Kaye.
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