viernes, 19 de junio de 2026

El Alamein

 Seguimos con el ciclo dedicado a Pierfrancesco Pavino con un film extraño en Europa, un film italiano sobre sus tropas en la Segunda Guerra mundial, un genero que no se prodiga en el viejo continente.

Pero como si de una pequeña joya se tratara aparece este film, que sin ser perfecto, es una bocanada de aire fresco en el cine bélico de este milenio...

Así que bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cineflia con todos vosotros El Alamein La linea de fuego, film dirigido por Enzo Monteleone en el 2002.

Para entender cómo se gestó El Alamein: la línea de fuego, primero debemos viajar a principios de los 2000. En esa época, el cine bélico internacional venía de ser profundamente sacudido por el hiperrealismo de Hollywood gracias a películas como Salvar al soldado Ryan. Sin embargo, el cine italiano sentía que tenía una deuda pendiente con su propia historia: contar la Segunda Guerra Mundial no desde la propaganda del pasado, ni desde la parodia cómo ya se había hecho antes, sino desde la cruda y olvidada perspectiva del soldado común, el fante italiano. 

La idea nació en el seno de Cattleya, una de las productoras independientes más importantes de Italia, liderada por Riccardo Tozzi, Giovanni Stabilini y Marco Chimenz. Querían un proyecto ambicioso, pero con una sensibilidad puramente europea. Para financiarlo, sumaron fuerzas con Medusa Distribuzione y el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales de Italia, ya que la película se planteó desde el primer momento como un acto de memoria histórica. 

Para ello tomaron como base las cartas de los soldados y los informes de guerra de la división de infantería de Pavia y de los Paracaidistas de la Folgore, rescatando también testimonios reales de supervivientes de aquel conflicto.

Para dar forma a este material, las productoras confiaron en Enzo Monteleone. Monteleone ya era un guionista de enorme prestigio en Italia —nominado al Óscar por escribir la célebre Mediterráneo en 1991—, pero aquí asumió el doble reto de escribir y dirigir. Su enfoque para el guion fue brillante: en lugar de hacer una película sobre grandes estrategias militares o ensalzar el heroísmo fascista de la época, decidió enfocar la lupa en la miseria cotidiana: la sed, las moscas, la arena y el abandono que sufrieron aquellos hombres frente al imponente ejército británico. 

Monteleone se enfrentaba aquí a su segundo largometraje como director y creo que ese reto le vino un poco grande, la película con uno de esos guiones que deslumbran, se viene abajo con el ritmo irregular por culpa de la inexperiencia del directo y aunque imperfecta y sobrada de planos cortos y subjetivas narrativas previsibles, es de esas películas que te dejan un buen sabor de boca como deja siempre el buen cine. 

El diseño del reparto fue el último gran acierto de la producción, combinando caras nuevas con actores de carácter ya consagrados. Para el papel protagonista, el del joven recluta universitario Serra —que sirve como los ojos del espectador—, eligieron al debutante Paolo Briguglia, cuya mirada inocente reflejaba perfectamente el colapso de la propaganda de la época.

A su lado, se formó una línea de actores que hoy en día son auténticas estrellas del cine italiano, pero que en aquel momento estaban consolidando sus carreras. Destaca un joven Pierfrancesco Favino actor al que le estamos dedicando este ciclo que terminaremos con su gran obra en una semana, su personaje Sargento Rizzo es uno de esos papeles complejos, lleno de miedos que intenta ocultar bajo la fachada de hombre duro, Emilio Solfrizzi encarnando al carismático teniente Fiore y Para redondear el elenco y dar peso institucional a la crítica antibélica, la producción sumó breves pero potentes apariciones de veteranos de la comedia dramática italiana, como Silvio Orlando interpretando al general y Roberto Citran como el coronel.

Ahora dejame que te cuente de que va esta película, recordandote que aquí no hacemos spoiler ya que somos un canal de consejos de cine, si es la primera vez que nos visitas y quieres quedarte, estaremos encantados de verte por aquí otra vez, así que dale al botón y la campanita y forma parte de nuestra familia cinefila y si te está gustando el vídeo haznoslo saber con un like.

Pues bien Estamos en Egipto, octubre de 1942. El frente de El Alamein es una inmensa línea de arena donde se decide el destino de África, pero para los hombres que están en las trincheras, el mundo se ha reducido a la supervivencia diaria. Hasta este infierno llega Serra, un joven universitario de Palermo que, impulsado por el idealismo y la propaganda de la época, se ha alistado voluntario en el ejército italiano. 

Sin embargo, el romanticismo de la guerra se evapora en su primer día. Serra es destinado al frente sur, a la división de infantería Pavia, un destacamento olvidado en mitad de la nada. Allí no encuentra gloria, sino un panorama desolador: soldados andrajosos, devorados por la disentería, las moscas y una sed asfixiante que los consume bajo el sol del desierto.

A través de los ojos de este recluta, descubrimos a la guarnición: hombres como el sargento Rizzo, un veterano endurecido que intenta mantener la disciplina a pesar de la falta de suministros, o el teniente Fiore, que lidera con una mezcla de resignación y profunda humanidad. Estos hombres  abandonados por un alto mando que los ha enviado a la batalla sin agua, sin blindados adecuados y con fusiles obsoletos. Ya sólo luchan por sobrevivir un día más

Con la guerra perdida, los Ingleses preparan su golpe final y hasta aquí te voy a contar el resto de la película tienes que verla tu.

nos encontramos ante una obra que no puede competir con las superproducciones de Hollywood este film se realizó con poco más de 8 millones de dólares, una cifra irrisoria para una producción estadounidense, pero si que compite en honestidad emocional. Entender su tono es la clave para descifrar toda la película: Enzo Monteleone opta por un tono antihéroe, íntimo y profundamente melancólico. A diferencia del cine bélico americano, que a menudo utiliza el ritmo del thriller, aquí el ritmo imita al desierto: es pausado, pesado y opresivo. La música de Pivio y Aldo De Scalzi, lejos de usar trompetas triunfales, recurre a melodías tristes y cantos árabes que refuerzan esa sensación de que estamos presenciando una tragedia parecido a las obras del teatro griego. 

Sin lugar a dudas, lo mejor de la película es su retrato de la condición humana en situaciones límite. Monteleone logra algo complejísimo: desvincular el heroísmo del soldado italiano del régimen fascista que lo envió allí. 

El guion brilla al mostrar la "guerra de los detalles": el ingenio para estirar las raciones, la solidaridad entre los soldados y el humor negro como único mecanismo de defensa contra la locura. Además, las interpretaciones son excepcionales. Pierfrancesco Favino, en el papel del sargento Rizzo, ofrece una actuación memorable que equilibra la dureza militar con un instinto paternal conmovedor. El realismo histórico en el vestuario, las armas y las condiciones de vida en las trincheras —la mugre, las moscas, las llagas en la piel— le otorgan una autenticidad orgánica que se siente casi documental.

Pero no todo es perfecto en esta película, a lo ya dicho antes de la dirección hay que sumarle cierta falta de matices y zonas grises de los personajes

Por otro lado a la hora de mostrar la inmensidad de la batalla, la producción se queda corta. No consigue la épica que busca y al final queda como una secuencia de planos lentos que te dejan frío.

pero que estas irregularidades no te frenen a la hora de ver la película, la obra funciona a la perfección. Su tono desmitificador la convierte en un visionado obligatorio para entender la memoria histórica tanto de la italia moderna como de los hombres que lucharon en el otro lado. 

En taquilla, la película tuvo un comportamiento digno en el mercado europeo. En una época en la que el público masivo llenaba las salas para ver los grandes despliegues de efectos digitales de Hollywood, la propuesta íntima y descarnada de Monteleone logró conectar con la audiencia italiana, recaudando más de 2 millones de euros en su recorrido comercial inicial. No fue un taquillazo histórico, pero sí una inversión recuperada que demostró que había público para este tipo de films.

En la gran noche de los premios David di Donatello, la película se alzó con tres galardones fundamentales: Mejor Fotografía, Mejor Montaje y Mejor sonido.

y un jovencísimo Pierfrancesco Favino obtuvo su primera gran nominación como actor de reparto, marcando el inicio de la gran estrella en la que se ha convertido hoy.

Más de dos décadas de su estreno, esta pelicula sigue funcionando porque nos recuerda que el cine no entiende de grandes presupuestos si no del amor que se le dedica a la producción y esta obra es una de esas películas que sin ser redondas, dignifica el género en Europa y con esto me voy a marchar, no sin antes desearte que seas inmensamente feliz o luches por ello, no hay mejor lucha que esa y que vivas el cine

 

 

 

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