Verán hoy nos sumergimos en el universo de uno de los directores más particulares, indomables y visualmente magnéticos de nuestro cine: Juanma Bajo Ulloa. Hablar de él es hablar de un realizador que, desde sus inicios, demostró que el cine de género en España se podía hacer de otra manera, de una forma casi gótica, y profundamente autoral.
Para entender el peso de su nueva obra que es la película que vamos a reseñar hoy, hay que recordar de dónde viene. Bajo Ulloa sacudió el panorama con Alas de mariposa y, sobre todo, con La madre muerta. Aquello era puro cine negro, thriller psicológico y drama perturbador fundidos en una estética impecable. Era un director que no tenía miedo a incomodar, que entendía el ritmo, la tensión y el uso del silencio como pocos. Después llegó el éxito masivo de Airbag, que rompió moldes de la comedia gamberra espeñola, y más tarde proyectos más abstractos, casi mudos y poéticos como Baby.
¿Qué nos demuestra esta trayectoria? Que Bajo Ulloa es un camaleón que siempre vuelve a su esencia: el cine de género como un espejo de las miserias humanas, dándole una importancia capital al diseño de producción, a la mugre, a la belleza oculta en lo grotesco y a la psicología fracturada de sus personajes. Entender esto es fundamental antes de enfrentarse a su último trabajo, porque el director con el tiempo no ha cambiado sus obsesiones; al contrario, las ha radicalizado.
Para hablar de la película de hoy. Olvidaos por un momento de las tramas complejas, de los giros de guion o de los efectos especiales. Pensad en un concepto puro, abstracto y terrorífico.
Imaginad que la maldad humana... tuviera rostro. Que no fuera una fuerza invisible, ni un concepto teológico. Imaginad que pudierais caminar por un pasillo, abrir una puerta y encontraros cara a cara con la personificación física y absoluta de la crueldad, del egoísmo, de la depravación más fría. Y que ese rostro os mirase a la cara.
Esa, y no otra, es la verdadera semilla de la película. La historia no intenta teorizar sobre el porqué del mal, sino hacernos convivir con él en un espacio cerrado. Nos plantea qué ocurre cuando el ser humano se despoja de las leyes, de la moral, de la civilización, y se queda a solas con sus instintos más oscuros. Es una exploración de los límites de la compasión y de la supervivencia.
La película funciona como una parábola perturbadora. Nos obliga a preguntarnos si seríamos capaces de sostenerle la mirada a esa oscuridad o si, al intentar defendernos de ella, terminaríamos convirtiéndonos en lo mismo que tememos. Olvidaos de los monstruos sobrenaturales del cine comercial actual; aquí el monstruo somos nosotros, desprovistos de filtros. Y esa idea es la que impregna cada fotograma de este film.
Y ahora si, bienvenidos, bienvenidas queridos amigos y amigas de cinefilia con todos ustedes El mal film dirigido en el 2025 por Juanma Bajo Ulloa.
Lo primero que destaca es, sin duda, la firma de Juanma Bajo Ulloa tras la cámara. El director vitoriano demuestra que no ha perdido un ápice de su pulso visual. Su dirección es rigurosa, milimétrica; sabe perfectamente dónde colocar la cámara para que el espectador se sienta constantemente observado, atrapado en una especie de pesadilla lúcida. Su estilo es depurado, huyendo del barroquismo innecesario para centrarse en la pureza de la imagen.
El trabajo de guion, coescrito por el propio Bajo Ulloa, destaca por su minimalismo. Careciendo de grandes discursos ni de sobreexplicaciones. El libreto confía plenamente en la inteligencia del espectador y en la capacidad de las imágenes para narrar. Los diálogos son cortantes, precisos, cargados de subtexto. Hay una tensión latente en cada línea que se pronuncia (y en las muchas que se callan), construyendo un crescendo dramático que se sostiene durante todo el metraje sin necesidad de recurrir a trucos de guion tramposos.
Pero un guion tan desnudo caería en el vacío sin las interpretaciones adecuadas, y aquí es donde la película brilla con fuerza. El trabajo de los actores y actrices es titánico. Sostener una película basada en la atmósfera y el plano corto requiere una contención absoluta. Las miradas, el lenguaje corporal, la gestión del miedo y de la violencia contenida están ejecutados con una honestidad brutal. Los intérpretes se vacían en la pantalla, transmitiendo una incomodidad que traspasa la sala y se contagia a la butaca.
Finalmente, es de justicia detenerse en el apartado técnico, concretamente en la fotografía y la localización. La iluminación es un personaje más. El director de fotografía juega constantemente con el claroscuro, Recordando por momentos a la pintura expresionista. Las sombras no solo ocultan información, sino que devoran a los personajes. Y todo esto se potencia gracias a unas localizaciones que resultan opresivas, casi laberínticas. El espacio físico se convierte en una extensión de la mente de los protagonistas: un lugar aislado, hostil, del que parece imposible escapar y donde las reglas del mundo exterior ya no se aplican.
Y ahora dejenme que les cuente de que va la película, como siempre sin spoiler, y por cierto, si te gustan nuestros consejos, planteate suscribirte y dar a la campanita y por otro lado si te gusta este vídeo regalanos un like y si puedes un Hype. Pues vamos allá.
La trama nos introduce en el mundo de la literatura comercial, escritores y editores y de una idea que puede ser un punto de inflexión, verás Elvira Nous es una escritora que no se anda con rodeos en sus obras, habla de la psicología humana, de la crueldad y la maldad que el ser humano tiene sin pensar en que los lectores puedan sentirse ofendidos, eso la hace que no tenga tantas ventas y exito como la gustaría, por otro lado su Editor Thomas Luhr no se rinde y la propone escribir otra novela, pero ella bastante tiene con los problemas con su hija y el nuevo novio que se ha hechado, hasta que una llamada lo cambia todo, al otro lado se encuentra Martín, una mujer extraña que dice haber asesinado a centenares de personas en su vida y quiere que escriba su historia antes de entregarse. La escritora no cree ni una palabra de lo que dice Martín hasta que descubre que todo lo que dice es autentico y real. Empezando una relación peligrosa al asomarse a ese abismo del ser humano que ella misma tehorizaba y hasta aquí te voy a contar el resto lo tienes que ver tu.
Aunque la película tiene un ritmo descomunal y pasa como un rallo, no todo es perfefecto, veras. Lo mejor de El Mal es, sin ninguna duda, su valentía formal y su fidelidad a sí misma. En un mercado cinematográfico saturado de productos precocinados, que te lo dan todo masticado, Bajo Ulloa se atreve a incomodar. Lo mejor es esa atmósfera asfixiante que se te mete bajo la piel. Es cine puro, visual, que confía en el poder de la puesta en escena y que regala secuencias de una fuerza estética incontestable.
Pero uno de sus puntos más flacos, diría que es la direccion de la historia pasado el primer impacto, se enreda en mostrar al monstruo de una forma casi burda, más propia de un Slasher que de un film de terror psicológico. Hay momentos en los que la trama parece estancarse hasta que vuelve a tener un nuevo aire en el tramo final del film.
¿Es esta película para ti? Déjame darte unas pistas con algunos ejemplos:
Si disfrutas de obras como La bruja de Robert Eggers o el cine de Michael Haneke; es decir, películas donde el terror no viene de un monstruo que salta de un armario con un subidón de música, sino del comportamiento humano y del silencio incómodo. Si valoras la fotografía artística y te gusta salir del cine dándole vueltas a la cabeza, te va a fascinar.
NO es para ti si lo que buscas un viernes por la noche es una propuesta tipo The Conjuring, con sustos cada cinco minutos, palomitas y un final cerrado y masticado. O un Slasher al uso, pues no, no va por ahí los tiros.
En conclusión, El Mal es una propuesta cruda, radical y profundamente coherente con la filmografía de Juanma Bajo Ulloa. Es una película que te reta y que confía que cierre los huecos el espectador
A mí, personalmente, me parece un ejercicio de resistencia cinematográfica fascinante. Una obra densa que exige la atención del espectador, pero que a cambio ofrece una experiencia visual y psicológica que rara vez se encuentra en las salas comerciales hoy en día.
Y bueno, con esto vamos a terminar, no sin antesdesearte que seas inmensamente feliz o luches por ello
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